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Los CDC analizan administrar una tercera dosis de la vacuna contra el COVID-19 a las personas mayores de 65 años

El Gobierno ya adquirió 200 millones de dosis adicionales de la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer-BioNTech ante la posibilidad de necesitar vacunas adicionales para menores de 12 años y las probables vacunas de refuerzo.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) se plantean si las personas mayores de 65 años o con sistemas inmunitarios comprometidos necesitarán una tercera dosis de refuerzo para estar protegidas del coronavirus.

Se trata de un cambio de política radical con respecto a la postura defendida hasta hace unas semanas por la Administración, cuando señaló que no había suficientes pruebas científicas para agregar una nueva dosis al plan de vacunación actual.

La mayoría de la población ha sido inmunizada con Pfizer-BioNTech y Moderna, que usan la tecnología ARN mensajero para enseñar al organismo a crear anticuerpos.

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Un miembro de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) explicó el jueves que la agencia está analizando distintas opciones para dar a pacientes con sistemas inmunes comprometidos una tercera dosis, antes incluso de que los reguladores amplíen la autorización de uso de emergencia para las vacunas contra el coronavirus, un paso que podría llegar pronto para la de Pfizer, de acuerdo con el diario The New York Times.

Las personas con sistemas inmunitarios comprometidos representan el 2.7% de la población, según los CDC, e incluyen a quienes padecen cáncer, trasplantes de órganos o células madre, o enfermedades infecciosas, entre otras.

Por lo pronto, el Gobierno ya adquirió 200 millones de dosis adicionales de la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer-BioNTech ante la posibilidad de necesitar vacunas adicionales, de acuerdo con un funcionario de conocedor del contrato citado por la cadena CNN.

"El Gobierno federal está ejerciendo una opción en su contrato con Pfizer para comprar 200 millones de dosis de la vacuna de Pfizer que se entregarán entre el otoño de 2021 y la primavera de 2022 para prepararse para futuros requerimientos de vacunación, incluidas las vacunas para niños menores de 12 años y las posibles vacunas de refuerzo si los estudios muestran que son necesarias", dijo el funcionario.

El creciente consenso dentro del Gobierno de que al menos una parte de la población necesitará un refuerzo está relacionado al auge de los casos de COVID-19 por la propagación de la variante delta, mucho más contagiosa, y al estudio que investiga si la vacuna de Pfizer es menos efectiva contra el coronavirus unos seis meses después de haber sido inoculada. Más de la mitad de los vacunados hasta ahora en Estados Unidos han recibido la vacuna de Pfizer, dos dosis administradas con tres semanas de diferencia.

El estudio de seguimiento global de Pfizer a los participantes de sus ensayos clínicos muestra que, entre cuatro y seis meses después de la segunda dosis, la eficacia de la vacuna contra la infección sintomática desciende del 95% al 84%, según la farmacéutica.

Un joven de 16 años recibe una vacuna contra el COVID-19 de los laboratorios Pfizer-BioNTech en Anaheim, California, el miércoles 28 de abril de 2021.Paul Bersebach/MediaNews Group/Orange County Register via Getty Images

Los datos del Gobierno israelí, uno de los países en liderar la carrera por la vacunación y que ha inmunizado desde enero a más de la mitad de su población con Pfizer, también apuntan a que la eficacia baja con el paso del tiempo, aunque los funcionarios estadounidenses de Salud Pública valoran esos datos con cautela debido a márgenes de error.

Las cifras más recientes del Ministerio de Sanidad israelí, publicadas a finales de esta semana, sugieren que la vacuna de Pfizer era sólo un 39% eficaz para prevenir la infección en ese país a finales de junio y principios de julio, en comparación con el 95% de enero a abril.

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La vacuna siguió siendo más del 90% efectiva para prevenir una forma de enfermedad grave y casi igual de efectiva para prevenir hospitalizaciones. Pero Israel decidió comenzar a ofrecer una tercera dosis de Pfizer a los ciudadanos con sistemas inmunitarios gravemente debilitados el 12 de julio.

El doctor Anthony S. Fauci, que dirige la división de enfermedades infecciosas de los Institutos Nacionales de la Salud y es el principal asesor de la Casa Blanca en la lucha contra el coronavirus, se mostró sorprendido por la aparente caída en picado de la eficacia de la vacuna de Pfizer que sugieren los datos israelíes. Por ello, dijo querer compararlos con información recopilada por los CDC de estudios realizados a miles de personas en todo Estados Unidos. 

Aunque se plantean otros interrogantes, los funcionarios de la Administración reconocieron que cada vez parece más claro que las vacunas no darán una inmunidad indefinida contra el virus, por lo que una solución inicial pasaría por dar un refuerzo a ciertas personas quizás nueve meses después de su primera inyección. Ante esta eventualidad, el Gobierno ya adquirió vacunas más que suficientes para suministrar terceras dosis de Pfizer y Moderna, y elaboró un nuevo plan para distribuir los viales de forma más eficiente.

 Ante la falta de datos abundantes sobre la necesidad de administrar una tercera dosis, los expertos hablan con cautela del tema. El doctor Paul A. Offit, miembro del comité asesor externo de expertos en vacunas de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés), contó que el aumento de casos leves o moderados de COVID-19 que se está registrando entre personas vacunadas no significaba necesariamente que se requiera un refuerzo.

"El objetivo de esta vacuna no es prevenir la enfermedad infecciosa leve o moderada. El objetivo es prevenir desde la hospitalización hasta la muerte. En este momento esta vacuna ha cumplido con eso", subrayó.

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Otros expertos advierten que recomendar una tercera dosis también podría disuadir a la gente de vacunarse. Si los ciudadanos piensan que la inmunidad de las vacunas dura poco, podrían decantarse por ni siquiera ponerse la dosis inicial.

"No queremos que la gente crea que cuando se habla de refuerzos, eso significa que las vacunas no son eficaces", declaró Fauci en el Congreso el martes. "Son muy eficaces", señaló.

Pfizer ha compartido abiertamente sus datos con respecto a su vacuna, pero el Gobierno se vio sorprendido este mes cuando la farmacéutica anunció que tiene la intención de pedir una autorización de uso de emergencia a la FDA para una tercera dosis de refuerzo.

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La compañía justificó su paso con los primeros datos de su estudio de refuerzo, que muestran que el nivel de anticuerpos de los participantes en su ensayo clínico que recibieron una tercera dosis seis meses después de la segunda es de cinco a diez veces mayor que entre las personas que solo reciben dos.