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Las vacunas contra el COVID-19 reducen en más de un 70 % las hospitalizaciones, según un estudio

Los resultados del estudio también revelaron que aquellos que dan positivo después de ser vacunados con las dos dosis tienen casi el doble de probabilidades de ser completamente asintomáticos.

Por Erika Edwards - NBC News

Las vacunas contra el COVID-19 siguen ofreciendo una fuerte protección contra los síntomas de la infección y reducen el riesgo hospitalizaciones en un 70%, según una investigación realizada sobre más de un millón de personas publicada el miércoles en la revista médica The Lancet Infectious Diseases.

Los resultados se publican cuando Estados Unidos se prepara para empezar a ofrecer vacunas de refuerzo a todos los estadounidenses a finales de este mes, una decisión impulsada en parte por los datos que, según los funcionarios federales, indican que la capacidad de las vacunas para frenar los contagios puede estar disminuyendo.

Pero la protección contra los síntomas más graves del virus parece mantenerse.

La investigación confirma que las vacunas mantienen a lo gente lejos del hospital y de la unidad de cuidados intensivos y evitan muertes, según el doctor Paul Offit, director del Centro de Educación sobre Vacunas del Hospital Infantil de Philadelphia, que no participó en el estudio.

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"El objetivo de estas vacunas es ese", recordó, y añadió que los resultados se aplican a "personas de todas las edades y comorbilidades [gente con la presencia de uno o más trastornos además de la enfermedad o trastorno primario]", incluso en medio de una ola de contagios de la variante delta.

En el estudio de The Lancet, los investigadores del Reino Unido analizaron los datos de un proyecto denominado Estudio ZOE Covid, en el que los usuarios informan diariamente de los síntomas y otra información demográfica a través de una aplicación.

Los investigadores analizaron los datos recogidos de más de un millón de personas desde diciembre de 2020 hasta julio de 2021, un periodo que abarcó las ondas variantes alfa y delta en el Reino Unido. Los participantes recibieron dos dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech, Moderna o AstraZeneca.

Menos del 0,2% de los participantes declararon haber sufrido una infección, y estos casos fueron más probables en personas que ya se consideraban vulnerables, como los adultos mayores o las personas con patologías previas.

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Cuando se produjeron infecciones, la mayoría fueron leves: sólo el 6% de las personas con infecciones graves manifestaron síntomas. Además, la vacunación redujo el riesgo de hospitalización en más de dos tercios.

Otros dos estudios publicados el miércoles también revelaron una tasa extremadamente baja de infecciones avanzadas.

Un hombre recibe una dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech contra el coronavirus en el estacionamiento del estadio Rommel Fernández de Ciudad de Panamá, el 25 de agosto de 2021.EFE/ Bienvenido Velasco

El primero, publicado en JAMA Network Open, analizó las infecciones intercurrentes entre más de 5,300 trabajadores sanitarios vacunados en Israel. Solo se encontraron 27 infecciones de este tipo. No se registraron muertes, y solo un paciente requirió hospitalización. El estudio, sin embargo, se realizó antes de que la variante delta se convirtiera en la cepa dominante en Israel.

El otro, publicado en el New England Journal of Medicine, detectó 94 infecciones sintomáticas en más de 16,000 trabajadores sanitarios. Ese estudio, que se llevó a cabo hasta el mes de julio, descubrió que los brotes aumentaban a medida que la variante delta se volvía dominante.

Como un perro guardián

Desde que las vacunas contra el COVID-19 se pusieron en marcha a finales de 2020, los investigadores han hecho un seguimiento meticuloso de las infecciones.

El hecho de que se produzcan no significa que las vacunas no estén funcionando y siempre se esperaban infecciones porque ninguna vacuna es 100% efectiva, según los expertos.

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"Las vacunas son como un perro guardián", afirma la doctora Rachel Presti, médico especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Washington en Saint Louis, Missouri. Un perro guardián evita la mayoría de los robos, pero es posible que algún ladrón consiga escabullirse.

Los resultados iniciales de la fase 3 de los ensayos clínicos de las dos primeras vacunas autorizadas en EE.UU. pusieron el listón muy alto: Pfizer-BioNTech informó de una eficacia del 95% y Moderna del 94% contra la enfermedad sintomática.

Ese tremendo éxito puede haber conducido inadvertidamente a expectativas poco realistas de las vacunas, según el doctor Abinash Virk, especialista en enfermedades infecciosas de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota.

"Creo que la gente pensó: 'Ya estoy vacunado así que no me contiagré. Debería estar protegido al cien por cien", afirma Virk.

La vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola se considera la más eficaz que existe, ya que previene el 97% de los casos.

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Pero parte de la razón por la que esa vacuna funciona tan bien es que el virus del sarampión ya no circula ampliamente, por lo que hay muchas menos oportunidades de que una persona vacunada se exponga y una probabilidad aún menor de que se produzca una infección.

"Las vacunas funcionan mejor cuando hay menos virus en circulación", explicó Presti.

Según los datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés) la transmisión en la comunidad se considera actualmente alta en el 94% de los condados de Estados Unidos.

Tanto los estudios de JAMA Network Open como los de New England Journal of Medicine también revelaron que las infecciones por disrupción se contraían con más frecuencia en el hogar, a pesar de que los trabajadores sanitarios pasaban sus días cerca de pacientes con coronavirus en los hospitales.

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"Cuando trabajamos en el hospital, somos muy conscientes de la exposición. Bajamos la guardia cuando estamos en casa", apuntó Virk.

El hecho de que las personas sean más susceptibles cuando no llevan mascarillas o se distancian físicamente no es sorprendente ni debería ser desalentador. Más bien demuestra que añadir capas de protección puede aumentar la potencia de las vacunas, según los expertos.

"Lo que escuchamos cada vez más es que [los trabajadores sanitarios vacunados] se infectan después de que sus hijos, de 12 años o menos, se contagian", explicó la doctora Francesca Torriani, especialista en enfermedades infecciosas de la UC San Diego y autora principal del estudio del New England Journal of Medicine.

"La buena noticia es que estas infecciones siguen siendo muy leves", afirmó.