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El coronavirus ya es tan letal como la gripe española: ha dejado 675,000 muertos en Estados Unidos

¿Se convertirá el COVID-19 en la peor pandemia de la historia de la humanidad? Expertos proyectan que es posible, pero hay una forma de evitarlo: lograr la inmunidad con la vacuna e infecciones leves. Estas son las diferencias y similitudes entre el virus de la Primera Guerra Mundial y el que se sufre ahora.
/ Source: The Associated Press

Carla K. Johnson — The Associated Press

El coronavirus ya ha matado a tantas personas en Estados Unidos como la pandemia de la gripe española de 1918-1919: cerca de 675,000.

Hace un siglo, la población de Estados Unidos era sólo un tercio de la actual, lo que significa que el impacto que causó la llamada gripe española fue mayor y más mortífero en el país. Pero la crisis del COVID-19 es, desde cualquier punto de vista, una tragedia colosal en sí misma, sobre todo teniendo en cuenta los increíbles avances en el conocimiento científico que se han conseguido desde entonces y la incapacidad de aprovechar al máximo las vacunas que están disponibles en esta oportunidad.

“Grandes sectores de la sociedad estadounidense –y, lo que es peor, sus líderes– han tirado esto por la borda”, dijo el doctor e historiador médico Howard Markel, de la Universidad de Michigan, sobre la oportunidad de haber vacunado a esta altura a todas las personas elegibles. 

El número total de muertos desde el comienzo de la pandemia es de más de 674,000, hasta mediados de septiembre, según los datos recogidos por la Universidad Johns Hopkins, aunque se cree que la cifra real es mayor.David J. Phillip / AP

Al igual que la gripe española, es posible que el coronavirus nunca desaparezca por completo de nuestro entorno. En cambio, los científicos esperan que se convierta en un virus estacional leve a medida que la inmunidad se fortalezca mediante la vacunación y la infección repetida. Pero eso puede llevar tiempo.

“Esperamos que algún día sea como un resfriado, pero no hay ninguna garantía”, dijo Rustom Antia, biólogo de la Universidad de Emory. Sugirió un escenario optimista en el que esto puede ocurrir en unos pocos años.

“Esperamos que algún día sea como un resfriado, pero no hay ninguna garantía”

Rustom Antia biólogo, Universidad de Emory

Por ahora, la pandemia aún tiene a Estados Unidos y a otras partes del mundo entre sus garras.

La última ola de contagios en el país, impulsada por la variante delta, puede haber tocado techo, pero la media de muertes en Estados Unidos sigue siendo de más de 1,900 por día, el nivel más alto desde principios de marzo. El número total de muertos desde el comienzo de la pandemia es de más de 674,000, hasta el mediodía del lunes, según los datos recogidos por la Universidad Johns Hopkins, aunque se cree que la cifra real es mayor.

El invierno puede traer un nuevo resurgir de casos. El prestigioso modelo de la Universidad de Washington proyecta que unas 100,000 personas más morirán debido al COVID-19 para el 1 de enero, lo que elevaría el número total de víctimas en Estados Unidos a 776,000.

La pandemia de la gripe de 1918 y 1919 causó 50 millones de víctimas en todo el mundo en una época en que sólo había una cuarta parte de la población mundial actual. En la actualidad, el número de muertes por COVID-19 supera los 4.6 millones.

El número de muertos de la gripe española en EE.UU. es una estimación aproximada, dados los registros incompletos de la época y la escasa comprensión científica de lo que causó la enfermedad. La cifra de 675,000 proviene de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

El fin de la pandemia del COVID-19 puede ocurrir si el virus se debilita progresivamente a medida que muta y el sistema inmunitario de las personas aprende a defenderse. La vacunación y poder sobrevivir la infección son las principales vías para mejorar el sistema inmunitario. Los bebés amamantados también adquieren cierta inmunidad de sus madres.

En ese escenario optimista, los niños en edad escolar contraerían una enfermedad más leve que entrenaría su sistema inmunitario, el cual ya sabría entonces cómo responder a la infección, por lo que al momento de ser mayores y más vulnerables, el coronavirus no sería más peligroso que los virus del resfriado.

Lo mismo ocurre con los adolescentes que son vacunados ahora: sus sistemas inmunitarios se vuelven más fuertes con las dosis y con posibles infecciones leves.

Todos nos infectaremos”, predijo Antia. “Lo importante es si las infecciones son graves”, señaló. 

Algo parecido ocurrió con el virus de la gripe H1N1, el culpable de la pandemia de 1918-1919. Se encontró con demasiadas personas inmunes, y también acabó debilitándose por mutación. El H1N1 sigue circulando hoy en día, pero la inmunidad adquirida mediante la infección y la vacunación ha triunfado.

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La vacunación anual contra la gripe protege ahora contra el H1N1 y otras cepas del virus. No cabe duda de que la gripe mata a entre 12,000 y 61,000 personas cada año en EE.UU., pero en promedio es un problema estacional y manejable.

Antes del COVID-19, la gripe de 1918-1919 fue considerada universalmente como la peor enfermedad pandémica de la historia de la humanidad. No está claro si el azote actual acabará siendo más mortífero.

En muchos sentidos, la gripe de 1918-1919 -que se denominó erróneamente gripe española porque se difundió por primera vez en España- fue peor.

Propagada por el gran movimiento de personas durante la Primera Guerra Mundial, mató a un gran número de adultos jóvenes y sanos. No existía ninguna vacuna para frenarla y no había antibióticos para tratar las infecciones bacterianas secundarias. Y, por supuesto, el mundo era mucho más pequeño.

Esta foto facilitada por la Biblioteca del Congreso muestra una estación de ambulancias de emergencia de la Cruz Roja en Washington durante la pandemia de gripe de 1918.Library of Congress / AP

Sin embargo, los viajes en avión y las migraciones masivas amenazan con aumentar el número de víctimas de la actual pandemia. Gran parte del mundo no está vacunado. Y el coronavirus ha estado lleno de sorpresas.

Markel dijo que no deja de asombrarse por la magnitud del daño que la pandemia ha provocado en el planeta.

“Me quedé boquiabierto por la extensión de las cuarentenas” que el gobierno chino emprendió inicialmente, dijo Markel, “y desde entonces me he quedado boquiabierto a la enésima potencia”. El retraso en la vacunación en Estados Unidos es la última fuente de su asombro.

Algo menos del 64% de la población estadounidense ha recibido al menos una dosis de la vacuna, con tasas estatales que van desde un máximo de aproximadamente el 77% en Vermont y Massachusetts hasta mínimos de entre el 46% y el 49% en Idaho, Wyoming, West Virginia y Mississippi.

A nivel mundial, cerca del 43% de la población ha recibido al menos una dosis, según Our World in Data, algunos países africanos recién están comenzando a dar sus primeras vacunas.

Sabemos que todas las pandemias llegan a su fin”, dijo el Dr. Jeremy Brown, director de investigación de atención de emergencia en los Institutos Nacionales de Salud, que escribió un libro sobre la gripe. Sin embargo, “pueden hacer cosas terribles mientras tanto”, agregó.

El coronavirus podría haber sido mucho menos letal en EE.UU. si más personas se hubieran vacunado más rápidamente, “y todavía tenemos la oportunidad de darle la vuelta”, dijo Brown. “A menudo perdemos de vista lo afortunados que somos al dar por sentado estas cosas”, señaló. 

Las vacunas actuales funcionan muy bien para prevenir la enfermedad grave y la muerte por las variantes del virus que han aparecido hasta ahora.

Antia indica que será crucial que los científicos se aseguren de que el virus, en constante mutación, no ha cambiado lo suficiente como para eludir las vacunas o causar enfermedades graves en los niños que no han sido vacunados.

Si el virus cambia de forma significativa, en 110 días podría producir una nueva vacuna que utilice la tecnología de Pfizer y Moderna, dijo el miércoles un ejecutivo de Pfizer. La empresa está estudiando si serán necesarias las inyecciones anuales con la vacuna actual para mantener una inmunidad alta.

Una ventaja: el coronavirus muta a un ritmo más lento que los virus de la gripe. Esto lo hace más estable y más fácil de atacar con la vacuna, dijo Ann Marie Kimball, profesora jubilada de epidemiología de la Universidad de Washington.

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Entonces, ¿desbancará la actual pandemia a la de 1918-1919 como la peor de la historia de la humanidad?

“Me gustaría decir que no”, dijo Kimball. “Tenemos mucho más control de las infecciones, más capacidad para atender a los enfermos. Tenemos una medicina moderna”, señaló. 

“Pero tenemos mucha más gente y más desplazamientos de personas... El temor es que, con el tiempo, una nueva cepa consiga sortear la vacuna”, alertó. 

Hay personas no vacunadas que esperan infectarse para tener inmunidad en lugar de recibir una dosis.El problema es que hay que sobrevivir a la enfermedad para adquirir la inmunidad”, dijo Kimball. Es más fácil, dijo, ir a la farmacia y vacunarse.

El periodista de salud de la AP Tom Murphy en Indianápolis contribuyó a este informe. El Departamento de Salud y Ciencia de Associated Press recibe el apoyo del Departamento de Educación Científica del Instituto Médico Howard Hughes. La AP es la única responsable de todo el contenido.