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La vacuna del coronavirus avanza: ¿siguen siendo necesarios tratamientos como el que recibió Trump?

Tras los anuncios de Pfizer y Moderna es posible que haya pronto una vacuna disponible. Pero hasta que se distribuya de manera masiva, los anticuerpos monoclonales pueden ofrecer otra herramienta para neutralizar el virus una vez que provoca una infección. Aquí explicamos por qué.

Rodney E. Rohde - The Conversation

Cuando al presidente, Donald Trump, le diagnosticaron COVID-19, una de las terapias experimentales de vanguardia que recibió fue una mezcla de anticuerpos monoclonales. Pero es posible que pronto haya una vacuna disponible, así que ¿son necesarias o valiosas estas terapias? ¿Y en qué consisten exactamente?

En los últimos meses, el público ha aprendido sobre muchos tratamientos que se utilizan para combatir el COVID-19. Un antiviral como el remdesivir inhibe la replicación del virus en las células humanas, por ejemplo.

El plasma convaleciente de la sangre de donantes que se han recuperado de COVID-19 puede contener anticuerpos que inhiben el virus y la inflamación.

Y esteroides como la dexametasona pueden modificar y reducir el peligroso daño inflamatorio en los pulmones, lo que ralentiza la insuficiencia respiratoria.

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La Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por su sigla en inglés) emitió una autorización de uso de emergencia para el anticuerpo monoclonal de Eli Lilly, llamado bamlanivimab, y Regeneron está esperando la luz verde de la FDA para su tratamiento con anticuerpos.

Los anticuerpos monoclonales son particularmente prometedores en terapia porque pueden neutralizar el virus SARS-CoV-2, que causa el COVID-19, y bloquear su capacidad para infectar una célula.

Esta podría ser un método que salve la vida de las personas que no tengan una respuesta inmune natural fuerte al virus: las personas mayores de 65 años o con patologías que las hacen más vulnerables.

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He trabajado en laboratorios médicos y de salud pública durante décadas, especializándome en el estudio de virus y otros microbios. Incluso cuando esté disponible una vacuna contra el COVID-19, veo un papel en la terapia con anticuerpos monoclonales para controlar la pandemia.

¿Por qué debería importarnos?

Hasta que un gran porcentaje de la población tenga inmunidad a una enfermedad infecciosa, ya sea a través de una vacuna o la propagación sin control a través de una comunidad, el mundo debe confiar en otras armas en nuestra guerra contra la pandemia de COVID-19.

Junto a las terapias mencionadas anteriormente, los anticuerpos monoclonales pueden ofrecernos otra herramienta para neutralizar el virus una vez que provoca una infección.

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Estos anticuerpos artificiales ofrecen al mundo la posibilidad de una inmunoterapia similar al uso de plasma de convalecencia pero con una acción más específica y precisa. Si bien una vacuna en última instancia ayudará a proteger a los ciudadanos, la vacunación masiva no sucederá de un día para otro. Tampoco sabemos su nivel de efectividad.

El impacto de una vacuna tampoco es instantáneo: se necesitan varias semanas para generar una potente respuesta de anticuerpos. Mientras tanto, los anticuerpos monoclonales podrían ayudar a eliminar el virus que se está multiplicando en el cuerpo.

Anticuerpos 101

Un anticuerpo es una proteína en forma de Y producida naturalmente por el sistema inmunológico de nuestro cuerpo para atacar algo que es extraño o que no forma parte de la persona. Estos cuerpos extraños se denominan antígenos y se pueden encontrar en alérgenos, bacterias y virus, así como en  toxinas o un órgano trasplantado.

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Un tratamiento con anticuerpos monoclonales imita la respuesta inmunitaria natural del cuerpo y se dirige a agentes extraños, como un virus, que infectan o dañan a las personas. También existen anticuerpos monoclonales que las compañías farmacéuticas han diseñado para atacar las células cancerosas.

Los anticuerpos monoclonales son uno de los tipos de medicamentos más poderosos. En 2019, siete de los 10 medicamentos más vendidos fueron anticuerpos monoclonales.

Para Trump, el tratamiento experimental realizado por la farmacéutica Regeneron incluyó dos anticuerpos.

Normalmente, la proteína de pico del coronavirus encaja perfectamente en el receptor ACE2 de las células humanas, una proteína común en las células pulmonares y otros órganos. Cuando ocurre esta conexión, el virus puede infectar células y multiplicarse dentro de ellas.

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Pero los anticuerpos monoclonales pueden ralentizar o detener la infección uniéndose a la proteína viral antes de que alcance el receptor ACE2. Si esto sucede, el virus se vuelve inofensivo porque ya no puede ingresar a nuestras células y reproducirse.

¿Cómo se crean los anticuerpos monoclonales?

Los anticuerpos monoclonales que neutralizan el coronavirus son complicados de fabricar y producir. Deben fabricarse dentro de células extraídas del ovario de un hámster y cultivarse en gigantes cubas de acero.

Los anticuerpos que fabrican estas células deben extraerse y purificarse. Desafortunadamente, estos anticuerpos monoclonales, que se han utilizado para otras enfermedades durante años, suelen ser bastante caros.

Los dos anticuerpos de Regeneron están dirigidos a la proteína de pico del SARS-CoV-2: las protuberancias en la superficie del virus que le dan un aspecto de corona y son fundamentales para infectar células humanas.

Uno de los dos anticuerpos de Regeneron es una réplica, o clon, de un anticuerpo obtenido de una persona que se recuperó del COVID-19. El segundo anticuerpo se identificó en un ratón que fue diseñado biológicamente para tener un sistema inmunológico humano.

Cuando a este ratón se le inyectó la proteína de pico, su sistema inmunológico humano generó anticuerpos contra ella. A continuación, se recogió uno de los anticuerpos de ratón más eficaces y se utilizó para formar parte de esta terapia.

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La terapia con anticuerpos monoclonales de Eli Lilly, bamlanivimab, se identificó a partir de una muestra de sangre tomada de uno de los primeros pacientes estadounidenses que se recuperó del COVID-19.

Ambas empresas cuentan con fabricación a gran escala con cadenas de suministro globales sólidas para producir los anticuerpos monoclonales, con muchos sitios de fabricación globales para aumentar el suministro.

Eli Lilly ha recibido la aprobación de la FDA y Regeneron aún está pendiente de aprobación. Desafortunadamente, es probable que haya una escasez de anticuerpos en las primeras aprobaciones.

Anticuerpos monoclonales y una vacuna

Los anticuerpos monoclonales podrán complementar las vacunas ofreciendo una protección rápida contra la infección. Cuando se administran a un individuo, los anticuerpos monoclonales brindan protección instantánea durante semanas o meses.

Las vacunas tardan más en brindar protección, ya que deben desafiar al sistema inmunológico. Pero la ventaja de una vacuna es que generalmente brindan protección a largo plazo.

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Los productos de Regeneron y Eli Lilly se administran mediante inyección intravenosa y el paciente debe ser monitorizado por profesionales de la salud. Dado que ofrecen protección inmediata, las implicaciones de tratar o brindar protección a poblaciones de alto riesgo son inmensas.

Estos medicamentos tienen el potencial de tratar a pacientes infectados o prevenir la infección de los sanitarios que trabajan en la primera línea de esta pandemia.

Los anticuerpos monoclonales también podrían ser útiles para las personas mayores, los niños pequeños y las personas inmunodeprimidas para quienes las vacunas no funcionan o pueden ser peligrosas.