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La Casa Blanca impide que una comunidad de San Diego done a México las vacunas contra el COVID-19 que no usó

Las dosis que estaban a punto de expirar no pudieron ser transportadas porque el Gobierno federal es el único autorizado para exportarlas. Funcionarios de salud critican esta medida. 

Una comunidad al sur de California quiso compartir las dosis de las vacunas contra el coronavirus que no se utilizaron y estaban a punto de expirar, con los mexicanos al otro lado de la frontera, sin embargo, el Gobierno federal no se los permitió. Las razones fueron de orden burocrático. 

El equipo de funcionarios de salud y ejecutivos de los hospitales cerca a San Diego planeó la donación de las dosis de las vacunas recomendadas por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés) a México, pero fueron detenidos por el grupo de trabajo las vacunas de la Casa Blanca, según informó el diario The Washington Post. 

Hace algunos meses el personal médico identificó 10,000 dosis próximas a caducar. De inmediato inició las gestiones para enviarlas a Baja California, específicamente a un centro comercial cerca de la frontera en Mexicali. 

Imagen de enero del 2021, un trabajador de un hospital en Harlem, Nueva York, carga jeringas para aplicar la vacuna del COVID-19.Kena Betancur / Getty

“Me puse en contacto con el Grupo de Trabajo de Vacunas de la Casa Blanca y me dijeron que no era posible”, dijo al diario citado Eric McDonald, jefe médico del condado de San Diego.

La Casa Blanca asegura que las vacunas sólo pueden ser exportadas por Washington. Si California, por ejemplo, distribuye vacunas dañadas, el Gobierno federal sería el responsable.

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Las autoridades han dicho que también se debe a un problema con el transporte de las dosis y la garantía de que estas puedan conservar su temperatura cuando son manipuladas por otras agencias o Gobiernos. 

Estados Unidos ha regalado 200 millones de dosis a otros países bajo la promesa de la Administración Biden de enviar un “arsenal de vacunas para el resto del mundo”.


Sin embargo, los funcionarios de la Casa Blanca han dicho que las vacunas en EE.UU. pertenecen únicamente al Gobierno federal y no a las ciudades o estados.

Esta directriz ha causado impacto en quienes operan en la frontera sur, que ven de cerca y con las manos atadas, la escasez de dosis del otro lado en ciudades como Mexicali y Tijuana. 

“En el lado mexicano, nos suplicaban ayuda. Es exasperante que hayamos tenido que decir que no, cuando habría sido tan fácil marcar la diferencia”, dijo a The Washington Post Carlos González Gutiérrez, cónsul de México en San Diego. 

Aunque casi el 40% de los mexicanos han sido vacunados en su totalidad, los funcionarios de salud en la frontera dicen que están frustrados porque la burocracia les impidió entregar sus dosis.


“Es difícil creer que sea mejor dejar que las dosis caduquen y tirarlas a la basura en lugar de ponerlas en uso”, aseguró al diario citado Jess Mandel, jefe de medicina pulmonar y de cuidados críticos de la Facultad de Medicina de la Universidad de California en San Diego.

Según datos oficiales hasta el 11 de octubre, se había desperdiciado aproximadamente el 4.6% de las más de 486 millones de dosis de vacunas contra el coronavirus. 

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“Esta tasa sigue siendo baja, lo que demuestra la sólida colaboración entre el Gobierno federal, las jurisdicciones y los proveedores de vacunas para conseguir que se vacune el mayor número de personas posible”, aseguró Kirsten Allen, portavoz del Departamento de Salud y Servicios Humanos.

La petición no es reciente y se incrementó en el verano cuando muchas dosis de las vacunas de Johnson & Johnson quedaron sin ser suministradas luego de que las autoridades suspendieran su uso mientras evaluaban ciertos efectos secundarios. 

Al tiempo que esto pasaba, en India había una ola de casos y faltaban vacunas.

Por su parte, los CDC han destacado públicamente que las vacunas son propiedad del Gobierno federal hasta que se administran al receptor de la vacuna.