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La capacidad de hacer pruebas de COVID-19 en EE.UU. está en riesgo debido a que los casos volvieron a dispararse

Los esfuerzos no han sido suficientes para gestionar el aumento de contagios de este otoño y a los médicos les preocupa que se rompa la cadena de suministro de los test, debido a la fatiga o el contagio de quienes trabajan en los laboratorios.

Por Willem Marx - NBC News

Mientras los casos de coronavirus continúan disparados en Estados Unidos, esta nueva ola de la pandemia amenaza con sobrepasar la capacidad de hacer test en instalaciones que han invertido meses y millones de dólares en aumentar sus capacidades, según directores de laboratorio en seis estados.

El doctor Geoffrey Baird, que supervisa todos los diagnósticos de COVID-19 como presidente en funciones del sistema de laboratorios de la Universidad de Washington, señaló que gastó aproximadamente 30 millones de dólares a principios de este año para construir sus laboratorios, que ahora cuentan con una fuerza laboral de 1,500 empleados y una décima parte fueron contratados para centrarse exclusivamente en la evolución de la pandemia.

Pero incluso ese esfuerzo no ha sido suficiente para gestionar el aumento de contagios de este otoño.

"La cantidad de pruebas que estamos haciendo es inimaginablemente gigantesca, pero aún así es insuficiente. Reducir la demanda es la forma más eficaz de abordar la situación", indicó Baird.

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Los directores de laboratorio de cuatro estados comunicaron que los proveedores más populares de dispositivos y kits necesarios para hacer pruebas están fabricando tanto al máximo de sus capacidades. En consecuencia están limitando las ventas a cada laboratorio.

Estas limitaciones también están impactando en las pruebas de diagnóstico para otras enfermedades debido a cambios constantes incluso para los materiales de prueba más básicos, incluidos los reactivos químicos y las puntas de pipeta de plástico utilizadas por miles en los laboratorios para garantizar tamaños de muestra consistentes.

La crisis de la oferta y la demanda de estas simples herramientas de laboratorio está superando las capacidad del personal, de los sistemas de prueba y equipos de atención clínica, según estos directores de laboratorio.

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"Estamos viendo una escasez de la cadena de suministro en muchos de nuestros test", afirmó el doctor Robin Patel, director del Laboratorio de Investigación de Enfermedades Infecciosas de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota. "En muchos casos, no tiene nada que ver con las pruebas del COVID-19, que son complicadas y muy ineficientes y también afectan la atención al paciente", matizó.

Varios funcionarios del laboratorio dijeron que esto ha significado que las pruebas se lleven a cabo con demasiada lentitud o que se hayan racionado para pacientes con varias enfermedades sospechosas, como gastroenteritis, sepsis, gonorrea y clamidia.

La doctora Kathleen Beavis, profesora de patología y directora médica de calidad en los laboratorios de la Universidad de Chicago, dijo que la abrumadora cantidad de pruebas que se están efectuando significaba que algunas muestras de orina para pacientes con presuntas enfermedades de transmisión sexual se habían quedado en su laboratorio hasta ser inutilizables, mientras que un componente necesario para detectar meningitis en niños no estaba disponible, lo que ha provocado un retraso en los diagnósticos.

"Siento que aparecen nuevos problemas cuando la situación se va a solucionar. Y con toda honestidad, algunas cosas se están olvidando, particularmente cuando el agotamiento se filtra entre el personal", lamentó.

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"Estamos sufriendo falta de moral y fatiga, y sin la infraestructura que normalmente tenemos para combatir algo de esta magnitud. Me pregunto cuánto tiempo más pueden seguir a este ritmo", añadió Beavis.

Que la escasez de suministro pueda reducir las opciones de hacer test es "definitivamente aterrador", apuntó el doctor Gary Procop, director médico de virología en la Clínica Cleveland. "En este momento no hay una vida agradable para un director de laboratorio", recordó.

Procop supervisa las pruebas de coronavirus para el hospital Clínica Cleveland, que cuenta con 1,200 camas, además de cientos de otros pacientes en hospitales y centros de salud familiar, la mayoría de ellos en Ohio. Construyeron un segundo laboratorio completamente nuevo para el coronavirus y, a menudo, debe asegurarse de que las seis plataformas de pruebas estén funcionando a la vez solo para satisfacer la demanda.

Pero incluso su centro emplea lo que Procop denomina "triaje de prueba", dando prioridad a los pacientes de atención urgente sobre otros y minimizando el acceso a las pruebas para los pacientes asintomáticos.

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Esta atención agónica en el laboratorio de un hospital puede resultar cada vez más necesaria en las difíciles semanas que se avecinan, mientras las autoridades federales y estatales reiteran que las pruebas comunitarias regulares son la única forma de combatir la crisis hasta que lleguen las vacunas.

Varios funcionarios dijeron que en el transcurso del verano, los fabricantes redujeron los envíos pedidos a sus laboratorios o los redirigieron a otras partes de EE.UU. donde las instalaciones enfrentaban aún más presión por los pacientes de coronavirus. 

Y así, a medida que empeoraba el panorama nacional, muchos laboratorios introdujeron una forma de agrupación de pruebas, lo que permitía analizar varias muestras de pacientes a la vez, para evitar terminar los suministros limitados demasiado rápido.

Pero en áreas con altas tasas de contagios, este tipo de prueba de grupo puede volverse numéricamente ineficiente. “Con una prevalencia de alrededor del 10%, nuestra estrategia de agrupación se rompe porque muchas de las agrupaciones son positivas”, explicó Baird.

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Eso ha colocado a Baird en una difícil posición para hacer una petición a aquellos que no tengan síntomas y quieran socializar con amigos o reunirse con sus familias durante las vacaciones: “Pedimos a la gente que si no lo necesitan no se hagan la prueba ahora”, declaró.