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¿Inmunidad colectiva contra el COVID-19? San Francisco ofrece motivos para el optimismo

La ciudad californiana mantuvo las restricciones durante más tiempo y tiene una de las tasas de vacunación más altas del país. Pero la verdadera prueba probablemente llegará esta semana cuando la ciudad comience a reabrir. "Este es nuestro momento para dejar atrás la pandemia", señala un experto.

Por Denise Chow y David Ingram - NBC News

SAN FRANCISCO — Adam Bergeron espera reabrir el Teatro Balboa, el cine independiente que tiene y gestiona en San Francisco.

Ha visto cómo otras salas de cine de EE. UU. daban la bienvenida al público antes que él. Pero San Francisco ha tardado más en reabrir que otras ciudades. Ahora, parece que es el momento adecuado.

"San Francisco ha sido un modelo para gestionar el COVID-19 de la manera correcta, si es que existe", afirmó Bergeron.

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"En este punto, todas las personas que conozco están completamente vacunados. Los casos están bajando. Y simplemente elegimos un momento que parecía que iba a ser el adecuado", agregó. Está planeando reabrir el 14 de mayo con un maratón de Godzilla.

San Francisco y sus suburbios han sido cautelosos, manteniendo varias restricciones mientras otras partes del país reabrieron negocios y flexibilizaron la obligación de llevar mascarilla. 

Mientras tanto, su tasa de vacunación contra el coronavirus se encuentra entre las más altas de cualquier ciudad importante de Estados Unidos, con dos tercios de todos los adultos con al menos una dosis inoculada.

Y a medida que se abren partes de la ciudad, algunos bares de San Francisco tienen listas de espera para conseguir una mesa, los expertos ofrecen un optimismo cauteloso. Es posible que la ciudad esté viendo signos de inmunidad colectiva.

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"Este es nuestro momento para dejar atrás la pandemia", señaló el doctor Grant Colfax, director de salud de San Francisco. "Está claro que las vacunas son nuestra manera de salir de esto".

La inmunidad colectiva tiene que ver con la transmisión. Si suficientes personas no pueden contraer y propagar un virus, particularmente en una comunidad que ya tiene pocos casos, el virus se encontrará peleando por encontrar nuevos cuerpos donde habitar.

Con el tiempo, las infecciones desaparecerían de forma natural. Es un concepto simple, pero puede ser difícil de definir, especialmente a nivel nacional.

A nivel local, sin embargo, puede ser más claro. Durante los últimos siete días, San Francisco, hogar de más de 870.000 personas, registró un promedio de solo 26 nuevos casos de COVID-19 diarios.

Dos tercios de todos los adultos en San Francisco y casi el 60% del área metropolitana de 4.7 millones se han vacunado con al menos una dosis, una de las tasas más altas en el país. Su tasa de pruebas positivas se ubica en 1.2%.

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En todo San Francisco, hay indicios de que los residentes comienzan a relajar sus precauciones sanitarias, al menos un poco, y disfrutan de la recompensa de las vacunas.

Algunas personas van sin mascarilla durante al aire libre, algo poco común hasta hace poco tiempo, mientras que se han reanudado pequeñas reuniones entre corredores y ciclistas y se han reiniciado clases de yoga y de fitnes en estudios interiores.

La sucursal principal de la biblioteca de la ciudad reabrió el lunes provocando una explosión de aplausos municipales, y la ciudad podría entrar en "nivel amarillo" de California esta semana, el nivel de emergencia sanitaria menos restrictivo.

Los seguidores de los  San Francisco Giants, Dave Harding de San Leandro, en el centro, y su esposa, Nancy Faltisek, se registran en una de las cabinas de verificación de vacunación o prueba negativa del COVID-19 antes de ser admitidos en el estadio Oracle Park de San Francisco, California, viernes 9 de abril de 2021.Dai Sugano/MediaNews Group/The Mercury News via Getty Images

Y hay indicios de que la ciudad se está preparando para una reapertura a largo plazo. Kevin Carroll, director ejecutivo del Hotel Council of San Francisco, un grupo comercial para la industria hotelera de la ciudad,  espera que la mayoría de las 34,000 habitaciones de hotel de San Francisco estén abiertas para finales de mayo.

Más oficinas en el centro, incluidas las de las principales empresas de tecnología, están en proceso de volver su funcionamiento normal. Salesforce, la compañía de software que ocupa el rascacielos más alto de San Francisco, tiene como objetivo la reapertura de su sede este mes, según comunicó la portavoz Annie Vincent.

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Se estima que entre el 70 y el 85% de la población de una ciudad tiene que ser inmune para alcanzar la inmunidad colectiva, pero esa cifra puede ser un objetivo cambiante.

Una mejor indicación es si la cantidad de casos y hospitalizaciones de una ciudad cae a un nivel bajo y permanece así, incluso con pocas restricciones, según la doctora Monica Gandhi, médica de enfermedades infecciosas y profesora de medicina en la Universidad de California, San Francisco.

San Francisco tuvo la ventaja de intensificar su campaña de vacunación, mientras que los casos, las hospitalizaciones y las muertes diarias ya eran relativamente bajas, lo que probablemente explica gran parte del éxito de la ciudad hasta ahora.

El invierno pasado, cuando gran parte del país estaba luchando contra un aumento devastador, los casos de San Francisco alcanzaron su punto máximo el 4 de enero con 560 infecciones reportadas. En comparación, Los Ángeles registró su pico el 26 de diciembre, con más de 29,000 casos nuevos.

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Las vacunas pueden ayudar a reducir esos números, pero la rapidez con que suceda depende en gran medida de la situación sobre el terreno. En los lugares donde los casos están aumentando, los científicos han observado un punto de inflexión con las vacunas, después del cual los casos, las hospitalizaciones y las muertes comienzan a disminuir drásticamente.

"Pareció ocurrir cuando la tasa de la primera dosis llegó al 40 o 50%. Después de eso, las cosas empezaron a desplomarse", señaló Gandhi.

Actualmente hay 15 personas hospitalizadas por COVID-19 en San Francisco, una cifra que aproximadamente es menos de 2 por cada 100.000 residentes. Aunque no existe un número mágico, Gandhi dijo que son este tipo de tasas bajas de hospitalización las que los funcionarios de salud pública monitorean para garantizar que una ciudad esté en el camino correcto.

En marzo de 2020, San Francisco fue la primera ciudad del país en emitir una orden de confinamiento en respuesta a la pandemia. Y la ciudad ha mantenido otros estrictos procedimientos de mitigación que, según Colfax, el director de salud de San Francisco, han ayudado a la ciudad a "hacer retroceder tres oleadas".

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Colfax también atribuyó ese progreso a la aceptación generalizada de las intervenciones de salud pública de la ciudad.

"Esta cultura y apoyo para la salud pública, y la infraestructura para la salud pública, está profundamente arraigada en San Francisco, en gran parte debido a nuestra respuesta a la epidemia del VIH / SIDA", dijo. "Eso está arraigado en nuestro ADN cultural", agregó.

Pero la verdadera prueba probablemente llegará esta semana cuando la ciudad comience a levantar algunas de sus restricciones.

"La prueba final cuando se logra la inmunidad colectiva es no estar encerrado y no tener procedimientos de mitigación", explicó Gandhi. "La forma en que nos dimos cuenta de que logramos la inmunidad colectiva con el sarampión es que la gente andaba de un lado a otro y se mezclaba, la gente no se enfermaba y los niños no eran hospitalizados con sarampión grave", argumentó.

Aún así, la inmunidad colectiva no es un objetivo fijo y el umbral puede variar según una serie de factores, incluida la dinámica de la población. Lograr la inmunidad colectiva tampoco garantiza automáticamente que el coronavirus desaparecerá. Aunque más del 90% de la población de EE. UU. ha recibido una vacuna contra el sarampión, por ejemplo, y todavía puede haber brotes.

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Como tal, la inmunidad colectiva no debe considerarse como el objetivo final, según la doctora Julie Parsonnet, profesora de epidemiología y salud de la población en la Universidad de Stanford.

"No es algo que sea permanente, y el hecho de que tengamos inmunidad colectiva no significa que no habrá casos", dijo Parsonnet. "La inmunidad colectiva es una buena base de partida, pero no para la vida", opinó.

También existe el riesgo de que surja una variante del virus que escape a la protección de las vacunas. No hay evidencia que sugiera que haya sucedido hasta ahora, pero si sucediera, podría poner en peligro la protección que las comunidades han levantado.

Y aunque es posible que zonas del país, como San Francisco, ya hayan alcanzado un nivel de inmunidad que permita que se levanten la mayoría de las restricciones importantes, podría tomar mucho tiempo para que todo el país llegue allí, si es que alguna vez lo hace. Pero eso no significa que los bloqueos se prolonguen durante años o que la vida no pueda continuar.

"Si llegamos al punto en que el coronavirus no enferma gravemente a la gente, estaremos en buena forma", señaló Parsonnet. "Si no logramos la inmunidad colectiva como nación, seguiremos protegiendo a las personas vulnerables con vacunas y, con suerte, sin hospitalizaciones", agregó.

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Aunque San Francisco puede ser la primera ciudad importante de EE. UU. que parece haber controlado la pandemia, es probable que otras no se queden atrás.

Más del 46% de las personas en la ciudad de Nueva York han recibido al menos una dosis de vacuna, y los casos, las hospitalizaciones y las muertes están disminuyendo constantemente.

El condado de Los Ángeles, que hace menos de cinco meses se consideraba el epicentro de la pandemia en el país, no registró nuevas muertes por COVID-19 el domingo y el lunes. El 54% por ciento de los residentes han recibido al menos una dosis de vacuna, y es uno de los varios condados de California que están preparados para revertir las restricciones esta semana.

En otras partes del país, ciudades más pequeñas como Albuquerque, Nuevo México; Portland, Maine; y San Diego están viendo un progreso igualmente alentador.

"Es profundamente esperanzador. Las vacunas han hecho que estemos en un mundo completamente nuevo",  dijo Gandhi.