IE 11 is not supported. For an optimal experience visit our site on another browser.

“Es aterrador”. Los hospitales infantiles se están llenando por el aumento de casos de COVID-19 entre niños

"Da miedo, sobre todo para los niños que no entienden del todo lo que está pasando. Necesitan aire, luchan por respirar", dice una doctora. "La gran pregunta es: ¿cómo disipamos todos los mitos?", agrega otro médico.
/ Source: Telemundo

Por Phil McCausland – NBC News

A medida que el impulso de la vacunación va debilitándose y la nueva variante delta se propaga, las tasas de infección por COVID-19 entre los niños se han incrementado y los hospitales infantiles están viendo un aumento de las necesidades de atención médica entre pacientes jóvenes.

El repunte del COVID-19 se suma a un pico inusual de enfermedades respiratorias entre los niños, que normalmente solo se ve en invierno. Esto ha reducido aún más el número de camas en los hospitales infantiles y ha aumentado la incesante demanda de médicos y enfermeras.

"Da miedo, sobre todo para los niños que no entienden del todo lo que está pasando. Necesitan aire, luchan por respirar, y es simplemente aterrador", dijo Kelechi Iheagwara, directora médica de la unidad de cuidados intensivos pediátricos del Hospital Infantil Our Lady of the Lake en Baton Rouge, Louisiana.

"Está la enfermedad, el miedo, no pueden respirar, están aislados... eso es difícil de entender para cualquiera, pero ¿te imaginas lo que es para un niño?", agregó. 

En las últimas semanas, su hospital ha tratado casos de COVID-19 en niños de entre 3 semanas y 17 años. Iheagawara dijo que, durante el último mes, su unidad ha tenido que tratar a 25 o 26 pacientes en un espacio diseñado para 20. Y las cosas están empeorando.

Varios médicos de la media docena de hospitales infantiles con los que NBC News, cadena hermana de Noticias Telemundo, se contactó dijeron que han visto a niños infectados porque un miembro de su familia, a menudo uno de los padres, lleva el coronavirus a casa. Con frecuencia, esto se debe a que un adulto de la casa no está vacunado.

[Siga nuestra cobertura de la pandemia del coronavirus] 

"Absolutamente, las infecciones en espacios familiares son el comienzo de esta pandemia, es una fuerza motriz importante en la propagación de las infecciones. Lo vemos a menudo dentro de los hogares, de padres a hijos", dijo Jim Versalovic, patólogo y pediatra jefe interino del Texas Children's Hospital de Houston.

"Hemos visto hermanos -más de dos a veces- con una infección al mismo tiempo, por lo que la propagación dentro de los hogares es ciertamente un fenómeno muy real", agregó. 

El pico de COVID-19 afectó al hospital infantil de Baton Rouge a mediados de julio y elevó su total mensual a 75 casos, el mayor número de hospitalizaciones por coronavirus durante toda la pandemia. Con 27 niños ingresados en urgencias en los primeros cuatro días de agosto, el hospital ya ha visto más hospitalizaciones de niños que en todo el mes de junio.

Junto con el aumento de las infecciones por virus fuera de temporada este verano, el hospital ha estado al límite de su capacidad durante semanas y se prevé que el número de casos de COVID-19 entre los niños aumente durante los próximos dos o tres meses. Esto sigue siendo especialmente preocupante porque los niños menores de 12 años siguen siendo los más vulnerables al COVID-19, ya que aún no pueden vacunarse.

"También somos un centro de traumatología, así que tenemos que estar disponibles para los niños que sufren accidentes de auto y cosas así", dijo Trey Dunbar, presidente del Hospital Our Lady of the Lake.

"Mi temor es que con nuestra escasez de personal, si este aumento continúa, ¿cómo vamos a seguir atendiendo a los niños para los que necesitamos tener camas?", añadió.

Usando mascarillas para prevenir el COVID-19, niños de escuela primaria caminan a clases para empezar el año lectivo en Godley, Texas, el 5 de agosto de 2020. LM Otero/AP

Los hospitales infantiles de las zonas en las que se ha producido un aumento de casos de COVID-19 están experimentando el mismo patrón: cada vez llegan más niños con síntomas de COVID-19 justo antes del inicio del año escolar. La escasez de camas y la sobrecarga de trabajo de médicos y enfermeras en los hospitales infantiles se están convirtiendo en algo habitual.

  • El Arkansas Children's Hospital de Little Rock tuvo 23 pacientes menores de 18 años ingresados en su sistema la semana pasada. De ellos, 10 estaban en la UCI y cinco con respiradores.
     
  • El St. Louis Children's Hospital de Missouri recibió a 13 niños en urgencias por COVID-19 en la última semana de julio, y luego recibió a 20 que necesitaban camas en la primera semana de agosto.
     
  • En el Texas Children's Hospital de Houston, las tasas de positividad de COVID-19 han aumentado de alrededor del 3% a más del 10% entre los niños. El número de niños hospitalizados era de un solo dígito hace varias semanas, pero aumentó a más de 30 la semana pasada.
     
  • El gobernador de Louisiana, John Bel Edwards, dijo el viernes que hay 13 niños hospitalizados con COVID-19 en el Hospital Infantil de Nueva Orleans, incluidos seis menores de dos años. Cuatro niños están en la UCI, incluidos un niño de tres meses, una niña de 23 meses, una niña de 8 años y un niño de 17 años.
     

"Los niños de Louisiana han muerto por COVID-19 y, por desgracia, morirán más", dijo John Vanchiere, especialista en enfermedades infecciosas pediátricas, mientras estaba junto a Bel Edwards en una rueda de prensa la semana pasada.

"No es el momento de hacer política, de pelearse o de amenazar con demandas sobre las mascarillas. Las mascarillas salvan vidas. Y si eres un residente de Louisiana pro-vida como yo, usa tu mascarilla", agregó.

Al menos 81 niños murieron por COVID-19 entre marzo y julio en Estados Unidos, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), y muchos médicos advierten que la situación probablemente empeore.

Sin embargo, las reacciones locales a estas cifras en aumento son variadas. Los gobernadores de Texas y Florida, ambos republicanos, se han negado a cambiar de rumbo en su oposición al uso de mascarillas y a cualquier otra precaución, incluso después de que el presidente, Joe Biden, les implorara que "por favor, ayuden" o "se quiten de en medio".

Mientras tanto, la oleada de COVID-19 y la tasa de hospitalización consecuente han crecido tanto en Arkansas que el gobernador, el republicano Asa Hutchinson, abogó recientemente por un mandato de uso de mascarillas en las escuelas de ese estado. Esto ocurre meses después de que firmara un proyecto de ley que prohíbe los mandatos de mascarilla estatales y locales.

Los médicos y los expertos dijeron que los niños que volvieron a la escuela el año pasado lo hicieron con éxito porque se tomaron las precauciones ante el COVID-19. Pero cuando los CDC y los gobiernos estatales y locales relajaron sus directrices este año, muchas de esas protecciones se evaporaron.

"Esta nueva variante es un factor importante, pero un problema mayor es que el comportamiento de la gente ha cambiado", dijo Gigi Gronvall, académica del Centro para la Seguridad Sanitaria del Hospital Johns Hopkins.

"No creo que podamos eximir a la gente y a los líderes de la responsabilidad de esto porque eso los excusa", agregó, "la razón por la que los niños se están infectando es porque no tenemos esas precauciones y los padres y los hogares se están infectando".

Muchos de los médicos entrevistados expresaron su frustración por el hecho de que un gran número de personas de su comunidad sigan sin vacunarse e incluso sean abiertamente hostiles frente a la medida. Esto está teniendo un efecto negativo en la moral, dijeron muchos, especialmente cuando el trabajo una vez más vuelve a aumentar.

Kelechi Iheagwara, directora médica de Our Lady of the Lake Children's Hospital Pediatric Intensive Care Unit. Our Lady of the Lake Children's Hospital. Our Lady of the Lake Children's Hospital.

"Cuando digo que están cansados, están más allá de eso. Están en plan: ‘No doy más", dijo Jason Newland, médico de enfermedades infecciosas de Washington University en el St. Louis Children’s Hospital.

"La gente dice que simplemente no quiere seguir haciéndolo, por lo que la capacidad de camas es cada vez más limitada. Los administradores de los hospitales están tratando de resolver esta escasez de personal -me quito el sombrero ante ellos-, pero estas conversaciones son difíciles porque se trata de los niños y de estas familias que necesitan ser atendidas", añadió.

Los niños menores de 12 años están especialmente necesitados de esa atención, ya que son el único grupo que sigue ser vacunado. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) no ha emitido una autorización de emergencia para que reciban la vacuna, lo que aumenta la preocupación, ya que muchos niños tienen previsto empezar el colegio en las próximas semanas.

Versalovic, cuyo hospital en Texas participa en los ensayos de la vacuna de Pfizer y Moderna para niños menores de 12 años, dijo que no prevén enviar a la FDA sus datos hasta mucho después del inicio del año escolar.

“Con suerte, habrá una autorización de emergencia poco después de que publiquemos los datos, pero tenemos que afrontar la realidad de empezar el año escolar sin ella", dijo.

"Prevemos tener vacunas disponibles para los niños durante la primera mitad del año escolar, pero para los niños menores de cinco años es probable que eso ocurra más tarde en el año, posiblemente a principios de 2022. Va a ser un esfuerzo continuo", añadió.

Esto es difícil de escuchar para muchos, incluso en lugares donde los brotes de COVID-19 no han aumentado recientemente. En las zonas en las que sólo se está produciendo un aumento moderado de los casos, los hospitales infantiles siguen preocupados por la lucha contra el aumento de los virus respiratorios, al tiempo que afrontan el inminente año escolar y una gran población que sigue sin vacunarse.

Cameron Mantor, director médico del Oklahoma Children’s Hospital, en Oklahoma, dijo que están lidiando con un número de niños en las camas del hospital afectados por enfermedades respiratorias que normalmente se ven en invierno, así como con un personal agotado. Un aumento de casos de COVID-19, como el que han visto este año o el que está combatiendo ahora la parte noreste del estado, podría desbordarlos.

"Nuestro reto es averiguar cómo no volver a la situación que teníamos hace meses", dijo: "La gran pregunta es: ¿cómo conseguimos vacunar a toda esta gente? ¿Cómo les hacemos saber que (la vacuna) es segura y muy eficaz? ¿Cómo disipamos todos los mitos?".