En riesgo de perder su hogar, salud e internet: 12 millones de estadounidenses aún esperan los beneficios por desempleo

"Mis facturas están atrasadas, mi despensa está vacía, mis bolsillos y ahorros están secos", dice un trabajador de hotel en Indiana que calificaba para los beneficios, que luego le fueron negados.
Fila de personas en las afueras de un banco de comida, en Nueva York, este 10 de septiembre de 2020.
Fila de personas en las afueras de un banco de comida, en Nueva York, este 10 de septiembre de 2020.AP

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Por Martha C. White - NBC News

Seis meses después del comienzo de la pandemia de COVID-19 en Estados Unidos, algunos trabajadores que fueron despedidos llevan semanas o incluso meses esperando sus beneficios por desempleo.

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Los estados le han echado la culpa a la anticuada tecnología y han dicho que a sus funcionarios les es imposible mantenerse al día con el aumento continuo de peticiones, mientras que los defensores de los trabajadores argumentan que estas son solo excusas para tapar la mala gestión y la falta de priorización de fondos para introducir mejorar.

Mientras todo esto ocurre, un número incalculable de familias cuelgan de un hilo en sus finanzas.

“Ahora vivo con mi madre, por necesidad”, dice Adia Romaine-Figueroa, una asistente veterinaria del área de Sacramento que perdió su trabajo en abril e, inexplicablemente, dejó de recibir pagos por desempleo a principios de mayo, asegura.

"Tengo (derecho) a un total de 10,000 dólares, de los cuales he recibido 2,000".

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Romaine-Figueroa dice que ha pasado horas tratando de comunicarse con alguien en el Departamento de Desarrollo Económico del estado, pero no ha tenido éxito.

Muy lejos de allí, en Indiana, un trabajador de hotel llamado David Kruszewski describe una situación kafkiana: le dijeron que calificaba para los beneficios, pero luego le negaron la aplicación. Esto le sucedió repetidamente durante más de dos meses después de que dejó de trabajar para cuidar a sus cinco hijos, luego de que su esposa consiguiera un nuevo trabajo de tiempo completo.

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"Es curioso lo rápido que niegan una petición, pero pasan meses para que te la acepten", se queja. "Ha sido una lucha horrible", que ha implicado horas de espera y ninguna solución a la vista.

Kruszewski asegura que la terrible experiencia ha tenido un gran costo financiero y mental.

“Me dicen que espere. Mis facturas están atrasadas, mi despensa está vacía, mis bolsillos y ahorros están secos (y) estamos a punto de perder el internet, por lo que los niños ni siquiera podrán tener una educación en línea", dice.

“Me temo que vamos a perder nuestra casa y no hay nada que pueda hacer al respecto. Los fondos que están reteniendo pagarían nuestras facturas, llenarían nuestros estómagos y proporcionarían a mis hijos las herramientas que necesitan para su educación”.

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Tara F. Magee, quien vive en el condado de Pinellas, Florida, trabajaba como vendedora de paquetes de vacaciones y cruceros antes de la pandemia. Estuvo 16 semanas sin recibir un pago por desempleo.

“Mi madre está jubilada y cobra el Seguro Social y somos dueños de la casa, gracias a Dios. No sé cómo le va a la gente que no tiene a nadie”, dice a NBC News, la cadena hermana de Noticias Telemundo. Magee estima que, en un momento, el estado llegó a deberle unos 10,000 dólares en pagos atrasados.

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“Pagar a los floridanos elegibles los beneficios que se les deben sigue siendo nuestra prioridad número uno”, dijo la secretaria de prensa del Departamento de Oportunidades Económicas de Florida, Paige Landrum, en un comunicado enviado por correo electrónico.

Pero los datos sugieren que muchas personas están quedando al margen. Un análisis de los primeros cuatro meses de desempleo durante la pandemia realizado por la Century Foundation encontró que solo alrededor del 57% de los reclamos habían sido pagados a finales de julio.

"Les está tomando siete semanas en promedio, en lugar de tres semanas, y esos son solo algunos de los casos que ya se han decidido", dijo Andrew Stettner, investigador principal de Century Foundation. "Tenemos que poner a los estados contra las cuerdas para asegurarnos de que cumplan con esos derechos".

Ha habido algunas mejoras desde entonces, pero no muchas. Según un análisis que hizo Bloomberg de una encuesta de la Oficina del Censo de Estados Unidos realizada el mes pasado, aproximadamente una de cada cuatro personas que dijeron haber solicitado beneficios por desempleo, alrededor de 12 millones, informaron que no recibieron ese dinero.

"Nuestro problema se trata más bien de que el sistema está abrumado por la gran cantidad de peticiones, pero también hay muchos problemas sistémicos", dijo Anne Paxton, abogada y directora de políticas del Unemployment Law Project en Seattle, un grupo que defiende a los trabajadores que han presentado una demanda por lo que califican como retrasos "inaceptables" en el procesamiento de reclamos de beneficios por desempleo en el estado de Washington.

“Recibimos correos electrónicos de personas a las que les han quitado sus coches o que tuvieron que mudarse con sus padres”, dijo Paxton. “Se quejan de ser forzados a dejar sus hogares, tener que mudarse, congelar sus cuentas bancarias durante semanas ... No sé cómo se las arregla tanta gente. Lo que escuchamos de ellos son historias realmente espantosas”, dijo.

"Realmente no hay un debido proceso, simplemente se han quedado atascados en un inframundo burocrático", dijo Stettner.

Muchas de las razones por las que las solicitudes de desempleo de las personas se quedan estancadas en el limbo parecen ser simples: un error tipográfico en un nombre, una discrepancia entre las horas enviadas por el trabajador y el empleador, un despido clasificado incorrectamente como renuncia, todo lo cual luego implica que una persona tenga que verificar la elegibilidad de cada solicitante individual.

La avalancha de solicitudes por desempleo provocadas por la pandemia inundó los departamentos encargados de subsanar esos errores.

Los expertos en seguro de desempleo dicen que, incluso antes de la pandemia, el sistema era un mosaico desvencijado, al que los estados tuvieron que agregar entonces los programas de Asistencia de Desempleo por Pandemia (PUA) y Compensación de Desempleo de Emergencia por la Pandemia (PEUC), lo que agregó otra capa de complejidad.

Annelies Goger, quien trabaja para el centro de investigación Brookings Institution, dijo que parte del retraso se debe a la forma en que se diseñaron los programas y también a los recortes presupuestarios. “Hemos pasado unos 35 años recortándoles los sistemas de desempleo y haciendo más difícil que las personas obtengan los beneficios”, dijo.

“Todos los estados están tratando de mejorar la eficiencia, dijo Christopher O'Leary, economista senior de Instituto W.E. Upjohn para Investigaciones sobre el Empleo. Y agregó que “el dinero federal que va a los estados no ha sido inadecuado”.

En tiempos normales, esto puede crear dolores de cabeza a los contribuyentes, pero en una pandemia, Goger dijo que esas tareas administrativas se acumularon rápidamente. "Es un gran cuello de botella".

“Estos son tiempos históricos que crean una demanda sin precedentes de beneficios por desempleo”, dijo un portavoz del Departamento de Desarrollo Económico de California en un comunicado enviado por correo electrónico, explicando que la mayoría de los solicitantes elegibles reciben pagos dentro de las tres semanas.

Para los trabajadores que han estado esperando durante meses los pagos prometidos durante mucho tiempo, los resultados son muy pocos y llegan demasiado tarde.

“Es muy confuso y frustrante que el sistema sea tan malo, cuando se supone que California es el líder en tecnología en el país”, dice Romaine-Figueroa. "¿Cómo es posible que Silicon Valley facture de lo lindo y, sin embargo, sus sitios web no funcionen y sus computadoras estén tan viejas?".