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El panel de expertos de los CDC recomienda los refuerzos actualizados contra el COVID-19 de Pfizer y Moderna

Estas dosis de refuerzo de la vacuna combaten a la subvariante BA.5, altamente contagiosa, que es la cepa responsable de casi el 90% de los nuevos casos en Estados Unidos.

Por Berkeley Lovelace Jr. - NBC News

Un grupo de expertos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés) recomendó este jueves las versiones actualizadas de los refuerzos de la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer-BioNTech y Moderna.

Los votos favorables se produjeron tras un amplio debate entre los miembros del Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización, muchos de los cuales expresaron su preocupación por la falta de datos clínicos en humanos sobre las vacunas actualizadas.

La recomendación está en consonancia con las directrices de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos), que el miércoles dio luz verde a las vacunas actualizadas para adolescentes y adultos.

Una mujer recibe una dosis de refuerzo de la vacuna del COVID-19 en un hospital de Hines, Illinois, el 1 de abril de 2022.
Una mujer recibe una dosis de refuerzo de la vacuna del COVID-19 en un hospital de Hines, Illinois, el 1 de abril de 2022.Scott Olson / Getty Images file vía NBC News

El refuerzo de Pfizer se autorizó para personas de 12 años en adelante; el de Moderna para personas mayores de 18 años.

Quienes son elegibles deben vacunarse al menos dos meses después de la segunda dosis de su serie primaria o de la última vacuna de refuerzo.

Se espera que la directora de los CDC, la Dra. Rochelle Walensky, dé su visto bueno final en breve, lo que permitiría comenzar las vacunaciones.

Sin embargo, no se tiene previsto que la campaña de refuerzo comience de forma generalizada hasta la próxima semana, ya que el Gobierno federal trabaja para distribuir las nuevas vacunas a los estados en los próximos días. Los centros de vacunación y algunas farmacias también pueden estar cerrados debido a la prolongación del fin de semana del Día del Trabajo.

Antes de las votaciones del jueves, muchos miembros del panel expresaron su malestar por la falta de datos en humanos para evaluar los nuevos refuerzos, diciendo que la ausencia de pruebas podría impedir que la gente se vacunara. Algunos miembros del panel sugirieron que se permitiera que las vacunas originales siguieran en el mercado. Otros afirmaron que Estados Unidos debería distribuir vacunas similares, de Pfizer y Moderna, que se dirigen a la cepa omicron original, llamada BA.1, y que fueron probadas en humanos. 

El proceso de modificación de la vacuna contra el COVID-19 para que se dirija a una variante diferente es similar a la forma en que se actualiza la vacuna contra la gripe cada año. Esas vacunas anuales se lanzan sin datos de ensayos en humanos.

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El Gobierno de Biden está instando a todas las personas elegibles en los Estados Unidos a recibir las nuevas vacunas como parte de su campaña de refuerzo de otoño. En adelante, las vacunas modificadas serán las únicas disponibles para adolescentes y adultos.

Ambas dosis se dirigen a las subvariantes omicrón BA.4 y BA.5, además de a la cepa original del coronavirus, en una sola inyección.

Las autoridades afirman que las nuevas dosis de refuerzo podrían ser fundamentales para frenar el aumento de la subvariante de ómicron BA.5, que actualmente es la cepa dominante en Estados Unidos, sin embargo, la aceptación de las dosis de refuerzo existentes sigue siendo baja, ya que menos de la mitad de las personas que cumplen los requisitos para recibir su primera dosis de refuerzo la han recibido, según los datos de los CDC.

Un modelo presentado por los CDC en la reunión del jueves proyectó que -suponiendo que no surja una nueva variante- administrar los refuerzos en septiembre podría evitar 137,000 hospitalizaciones más y 9,700 muertes más en comparación con administrarlos en noviembre.

Además de prevenir la enfermedad grave y la muerte, las vacunas de refuerzo también pueden proteger contra las infecciones por coronavirus, aseguró Ruth Link-Gelles, epidemióloga de los CDC, en la presentación ante el comité.

La eficacia de la vacuna contra la infección parece disminuir más lentamente después de una tercera dosis de cualquier vacuna en comparación con dos dosis solas, según los datos. Este patrón se observó en varios grupos de edad, informó Link-Gelles.

Los representantes de Pfizer y Moderna presentaron datos que mostraban que vacunas similares, dirigidas a la variante original del omicron, denominada BA.1, eran seguras en las personas y producían una respuesta inmunitaria más fuerte contra la BA.1 que las vacunas existentes. Las dosis también produjeron respuestas inmunitarias contra la cepa original del coronavirus similares a las de las vacunas existentes.

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Las compañías presentaron al comité datos que mostraban que las vacunas dirigidas a la variante BA.5 provocaban fuertes respuestas inmunitarias en ratones. 

Por el momento se desconoce el riesgo de una rara afección de inflamación del corazón llamada miocarditis causada por el nuevo refuerzo, afirmó al comité la Dra. Sara Oliver, funcionaria del servicio de inteligencia epidémica de los CDC.

Las primeras versiones de las vacunas contra el COVID-19, tanto de Pfizer como de Moderna, se han relacionado con un pequeño pero mayor riesgo de padecer esta enfermedad cardíaca, especialmente en hombres jóvenes.

Pero es poco probable, según Oliver, que la inclusión de los componentes BA.4 y BA.5 en el nuevo refuerzo aumente las tasas de la enfermedad.

Aun así, algunos miembros del comité sugirieron ampliar el intervalo entre las dosis más allá de los dos meses para reducir el riesgo de la afección.

Los CDC también ofrecieron orientaciones más claras sobre el momento en que las personas que han tenido COVID-19 recientemente pueden recibir una dosis de refuerzo. Como mínimo, las personas deben esperar hasta que se hayan recuperado de la enfermedad y hayan terminado el aislamiento. Pero también se puede considerar la posibilidad de retrasar el refuerzo hasta 3 meses después de la infección, dependiendo de los factores de riesgo.