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EE.UU. establece un récord con 100,000 pacientes ingresados por COVID-19. Los hospitales pagan hasta $6,200 semanales por enfermera

Este número de hospitalizaciones no se había alcanzado ni en el punto más grave de la pandemia. Ahora los centros de salud luchan contra la falta de personal, ofreciendo altos salarios e incentivos a médicos y enfermeras, algunos de ellos ya retirados.

Por Grant Schulte y Amy Forliti - The Associated Press

Los hospitales de Estados Unidos, sobrecargados de pacientes con COVID-19, están luchando por recontratar enfermeras y médicos jubilados, reclutando estudiantes y recién graduados que aún no han obtenido sus licencias y ofreciendo altísimos salarios en un intento desesperado por aliviar la escasez de personal.

Con los contagios de coronavirus aumentando de costa a costa, la cantidad de pacientes hospitalizados se ha más que duplicado durante el último mes. Este miércoles, la cifra de estadounidenses ingresados alcanzó el récord de 100,000, un grave hito que pone a los centros médicos y los trabajadores de la salud contra la pared.

"Las enfermeras están bajo una inmensa presión en este momento", dijo Kendra McMillan, asesora principal de políticas de la Asociación Estadounidense de Enfermeras. "Hemos escuchado de enfermeras en primera línea que dicen que nunca han experimentado el nivel de agotamiento que estamos viendo en este momento".

Los gobernadores de los estados más afectados como Wisconsin y Nebraska están facilitando el regreso de las enfermeras jubiladas, incluso mediante la exención de los requisitos de licencias y las tarifas, aunque estas flexibilidades pueden no ser completamente incentivadoras para las enfermeras mayores, quienes enfrentarían un mayor riesgo que el resto de sus colegas, si contrajeran el virus.      

Las enfermeras de salas de emergencia son las más demandadas en este punto de la crisis sanitaria. AP

Algunos están aceptando empleos que no implican trabajar directamente con los pacientes, para liberar a las enfermeras en primera línea, dijo McMillan.

Iowa está emitiendo licencias temporales de emergencia para nuevas enfermeras que hayan cumplido con los requisitos educativos del estado, pero que aún no han tomado el examen estatal. Algunos hospitales de Minnesota ofrecen pasantías de invierno a estudiantes de enfermería para aumentar su personal. Las pasantías generalmente se ofrecen en el verano, pero fueron canceladas este año debido a la pandemia.

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El Methodist Hospital, en Minneapolis, designará a 25 internos durante uno o dos meses para trabajar con pacientes con COVID-19, aunque no se les permitirá realizar ciertas tareas como insertar agujas intravenosas o catéteres urinarios, dijo Tina Kvalheim, una enfermera que dirige el programa.

"Recibirán apoyo total en sus funciones para que nuestros pacientes reciban la mejor atención posible y segura", dijo Kvalheim.

Incorporar recién graduados a la fuerza laboral

Landon Brown, de 21 años y residente en Des Moines, Iowa, es estudiante senior de enfermería en la Universidad Estatal de Minnesota, Mankato. Brown aceptó recientemente una pasantía en el Sistema de Salud de Mayo Clinic, en Mankato, y fue asignado al área médico-quirúrgica de la unidad pediátrica, pero dijo que es posible que tenga que tratar pacientes con coronavirus.

Landon Brown, estudiante de enfermería en Minnesota.AP

La determinación de Brown de ayudar a estos pacientes como enfermero se aseveró después de que su abuelo de 90 años contrajera el virus y muriera durante el fin de semana.

“El personal que tenía era excelente y realmente le quitaron mucha presión a mis padres y mi familia”, dijo. "Creo que si puedo hacer ese papel para otra familia, sería genial".

La Facultad de Enfermería de la Universidad de Iowa también está tratando de que los graduados se incorporen rápidamente a la fuerza laboral. La Facultad trabajó para acelerar las calificaciones de los estudiantes hacia la Junta de Enfermería de Iowa para que estos pudieran obtener la licencia antes de graduarse, dijo Anita Nicholson, decana asociada de programas de pregrado.

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Nicholson dijo que la universidad también programó pasantías para estudiantes de último año antes de lo normal y creó un programa que permite a los estudiantes adquirir experiencia en el hospital bajo la supervisión de una enfermera. Esos estudiantes no atienden a pacientes con coronavirus, pero su trabajo libera a las enfermeras para que ellas puedan hacerlo, dijo Nicholson.

“Cuanto antes podamos poner a nuestros graduados en el mercado laboral, mejor”, dijo.

$6,200 semanales por enfermera

Aspirus Health Care, con sede en Wausau, Wisconsin, ofrece bonos de hasta 15,000 dólares para enfermeras con un año de experiencia.

Los hospitales también están recurriendo a enfermeras que viajan de un estado a otro. Pero esta variante es costosa, porque los hospitales de todo el país están compitiendo por ellas, lo que eleva los salarios hasta 6,200 dólares semanales, según publicaciones de ofertas de trabajo para enfermeras que viajan.

April Hansen, vicepresidenta ejecutiva de Aya Healthcare, con sede en San Diego, dijo que en este momento hay 31,000 vacantes para enfermeras viajeras, más del doble del número que se buscaba cuando la pandemia comenzó en la primavera.

"Es una locura", dijo Hansen. "No importa si eres rural o urbano, si eres un centro de salud indígena o un centro médico académico o cualquier otra cosa ... Todas las instalaciones están experimentando una mayor demanda en este momento".

Las enfermeras que trabajan en cuidados intensivos y en pisos médico-quirúrgicos son las más demandadas. Los empleadores también están dispuestos a pagar más por las enfermeras que pueden presentarse a trabajar con poco aviso y cubrir 48 o 60 horas a la semana, en lugar de las 36 habituales.

Laura Cutolo, una enfermera de sala de emergencias de 32 años y quien trabaja en una UCI de Gilbert, Arizona, comenzó a viajar como enfermera cuando comenzó la pandemia, aterrizando en Nueva York durante el momento más mortal del brote en Estados Unidos la primavera pasada. Ahora trabaja en Green Bay, Wisconsin, y pronto regresará a Nueva York.

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Dijo que espera que su esfuerzo sirva de ejemplo para sus hijos, ahora de 2 y 5 años, cuando la crisis pase a la historia y algún día lean sobre esta.

"Si me preguntan: '¿Dónde estabas?', podré estar orgullosa de dónde estaba y de lo que hice ", dijo Cutolo.

También existe una demanda alta de médicos.

“Ya ni siquiera practico y he recibido muchos correos electrónicos pidiéndome que viaje por todo el país para trabajar en salas de emergencias”, dijo el doctor Georges Benjamin, director ejecutivo de la Asociación Estadounidense de Salud Pública.

El COVID-19 se propaga “como un incendio forestal”

El brote de COVID-19 ha dejado más de 270,000 muertos y 13.8 millones de infecciones confirmadas en Estados Unidos. Los casos nuevos superan los 160,000 por día, como promedio, y las muertes son de hasta más de 1,500 por día.

Los estados están experimentando un aumento sin precedentes de fallecimientos, entre ellos Illinois, Indiana y Kentucky, hacia el centro del país. Según el gobernador de Kentucky, Andy Beshear, el virus se está "propagando como un incendio forestal".

Se espera que la vacuna contra el COVID-19 esté disponible en pocas semanas, y es probable que los trabajadores de la salud tengan prioridad para las primeras dosis. Eso podría facilitar que los hospitales recluten la ayuda que necesitan.

Con el fin de hacer espacio para los más enfermos, las instituciones más afectadas están enviando a casa a algunos pacientes infectados que de otra manera habrían permanecido en el hospital. También están cancelando cirugías electivas o enviando pacientes adultos sin COVID-19 a hospitales pediátricos.

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Un sistema hospitalario en Idaho está enviando a algunos pacientes de COVID-19 a casa con iPads, oxígeno suplementario, brazaletes de presión arterial y monitores de oxígeno para que terminen de recuperarse en sus propias camas. Los dispositivos como tabletas permiten que las enfermeras se comuniquen con ellos, y los monitores de oxígeno envían automáticamente información vital al personal médico.

En todo Estados Unidos, los hospitales están convirtiendo cafeterías, salas de espera e incluso estacionamientos en áreas de tratamiento para pacientes. Algunos estados están abriendo hospitales de campaña.

Pero estas estrategias no resuelven la escasez de personal, especialmente en las áreas rurales donde los funcionarios aseguran que muchas personas no están tomando las precauciones básicas contra el virus.

El doctor Eli Perencevich, profesor de epidemiología y medicina interna en la Universidad de Iowa, dijo que los trabajadores de la salud están pagando el precio por la negativa de otras personas a usar mascarillas.

"Están enviando a todos a la guerra, de verdad", dijo. "Hemos decidido como sociedad que vamos a tomar a todas las personas de nuestro sistema de salud y apalearlas porque tenemos una idea loca sobre lo que la libertad realmente es".