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Crear la vacuna del coronavirus es solo el primer paso. Que llegue a todos es el siguiente reto

"Va a ser un desafío logístico extraordinario", dijo un exfuncionario, "yo sólo espero que funcione". Le explicamos cómo se intentará.

Por Alexander Smith - NBC News

LONDRES - Si una vacuna contra el coronavirus logra aprobación gubernamental y resulta disponible para el público en los próximos meses, su rápido despliegue batirá cualquier récord antes imaginable.

Vacunar contra el COVID-19, incluso para una sola fracción de los 7,800 millones de personas del mundo, requerirá superar un desafío sin precedentes en la cadena de suministro a una escala que eclipsa a cualquier otro en la historia.

"Va a ser un desafío logístico extraordinario", dijo a NBC News David Salisbury, exdirector de inmunización del Gobierno británico. "Yo sólo espero que funcione", confió.

Las vacunas se han distribuido en todo el mundo antes, pero nunca la demanda ha sido tan inmediata o universal. 

Los obstáculos con los que tropezaron otras campañas de vacunación masivas anteriores aumentarán a medida que el mundo clame por dosis de vacunas a una magnitud sin precedentes que acabe con la pesadilla mundial del coronavirus. 

Y los números son abrumadores. El gigante farmacéutico estadounidense Pfizer y su socio alemán, BioNTech, que solicitaron a la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, en inglés) la aprobación regulatoria de emergencia el viernes para su vacuna, planean producir 1,300 millones de dosis el próximo año.

Por su parte, la firma de biotecnología de Massachusetts Moderna producirá otros mil millones de dosis si la FDA aprueba su vacuna. 

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La Casa Blanca y otros gobiernos a nivel mundial han realizado pedidos por adelantado de cientos de millones de vacunas de estas farmacéuticas, así como a otras aspirantes si sus productos para inmunizar contra el coronavirus reciben luz verde.

Pero muchos expertos advierten que incluso el suministro a personas que se consideran prioritarias a la hora de ser vacunadas como los trabajadores de salud en primera línea, ancianos y enfermos será un gran reto. 

Los transportistas no solo tienen que enviar vacunas en cantidades y a una velocidad sin precedentes, sino que deben mantener las vacunas a determinadas temperaturas para que sigan siendo eficaces.

Ni las partes más inhóspitas del Polo Norte no cumplirían, por ejemplo, con los requisitos de Pfizer-BioNTech de almacenar su producto por debajo de los 94 grados Fahrenheit.

Incluso el transporte de la vacuna de Moderna, que puede conservarse durante 30 días a la temperatura normal de un refrigerador, plantea una serie de problemas que no serán fáciles de resolver.

Distribución en una zona de guerra

La doctora Natalie Roberts ha vivido este tipo situación de primera mano como parte de Médicos Sin Fronteras en lugares como Yemen, Siria y la República Democrática del Congo y con el desafío que supone vacunar contra el COVID-19, recordó los esfuerzos por distribuir la vacuna contra el ébola a partes de la República Centroafricana devastadas por la guerra.

"Era una zona muy rural y no había electricidad en ninguno de estos pueblos. No tenían refrigeradores y sus instalaciones de salud eran literalmente una choza de una sola habitación", destacó Roberts, quien ahora es directora de estudios de esa organización en París.

Dosis de la vacuna de la farmacéutica Moderna.Reuters

"La gente había huido al monte y muchas de sus aldeas y las instalaciones de salud habían sido incendiadas", señaló. "Muchas carreteras simplemente no eran transitables, especialmente en la temporada de lluvias, por lo que simplemente no había forma de mantener frías las vacunas", agregó.

Como la candidata contra el COVID-19 de Pfizer, una de las vacunas contra el ébola requería temperaturas muy bajas para que fuera eficaz. Esta solo se administró a un número relativamente pequeño de personas, trabajadores de la salud y a aquellos expuestos a infecciones confinadas en su gran mayoría en una sola parte del mundo.

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No obstante, Pfizer es optimista y defiende el desarrollo de un "cargador térmico" que se puede utilizar como dispositivo de almacenamiento durante 15 días. Además asegura que su vacuna puede sobrevivir durante los últimos cinco días en un refrigerador normal.

"Nuestro historial nos da confianza en nuestra capacidad para escalar, fabricar y distribuir rápidamente grandes cantidades de una vacuna contra el COVID-19 de alta eficacia, aprovechando múltiples lugares en Estados Unidos y Europa", destacó el portavoz Dervila Keane de la farmacéutica en un correo electrónico.

Pero Roberts se mostró escéptica al respecto y dudó que estas neveras portátiles sean suficientes, dado que transportar incluso las vacunas normales a la temperatura de un refrigerador a lugares remotos no es una tarea fácil.

"Gran parte del tiempo el transporte tardaba demasiado y las bolsas de hielo se derretían", dijo sobre sus experiencias pasadas en el campo. "Si se rompe la cadena de frío, las dosis son ineficaces y eso sucede con relativa frecuencia", advirtió.

En un mundo donde cada dosis de una vacuna contra el coronavirus contará, la posibilidad de que lotes enteros se estropeen durante el transporte supone un problema importante.

El gigante alemán de mensajería DHL y la consultora McKinsey concluyeron que incluso si una vacuna contra el Covid-19 puede mantenerse a entre 35 y 46 grados Fahrenheit, el 30% de la población mundial no tendría acceso a ella debido a la "infraestructura limitada de la cadena de frío" en ciertas partes del mundo.

Incluso en aquellos países que sí cuentan con la infraestructura para mantener la cadena de frío durante el suministro de las vacunas, tendrá que haber una comunicación fluida entre empresas, gobiernos y pacientes para asegurarse de que la operación sea eficiente, según Salisbury, el exdirector de inmunización del Gobierno británico y que en la actualidad es miembro asociado del grupo de expertos London Chatham House.

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¿Los países subdesarrollados podrán pagarlo?

Ansiosa por evitar que se repita la misma situación que provocó la pandemia de gripe porcina de 2009, cuando los países ricos desplazaron a los más pobres al reservarse la mayor parte de las existencias de vacunas, la Organización Mundial de la Salud está liderando un fondo destinado a recaudar dinero para los países subdesarrollados.

Este proyecto, llamado COVAX y en el que Estados Unidos decidió no involucrarse, ya ha recaudado 2,000 millones, y tiene como objetivo suministrar vacunas al 20% de la población en cada una de la 180 naciones que participan.

Si la vacuna de Pfizer-BioNTech se aprueba primero, no está claro si COVAX pudiera pagar el precio total de la misma.

A diferencia de otras empresas que optaron por recibir dinero público y prometieron vender vacunas a precios sin ánimo de lucro, Pfizer-BioNTech rechazó la inversión que le ofreció la  Casa Blanca y decidió autofinanciar su operación y venderán cada dosis a 19,50 dólares en Estados Unidos.

El banco de inversión Morgan Stanley proyecta que la vacuna de Pfizer podría generar ingresos de 15,000 millones de dólares este año y el próximo. 

La cuestión es si COVAX está dispuesto a pagar una prima ahora o esperar a una opción más barata. Ya ha firmado un acuerdo para comprar 300 millones de dosis de la vacuna candidata que están desarrollando AstraZeneca y la Universidad de Oxford que sí recurrió a dinero público, incluidos al menos 1,000 millones de dólares de Estados Unidos. Venderá su producto a entre 3 y 5 dólares por dosis, durante al menos la fase de la pandemia.

"Eso plantea un dilema para COVAX", dijo Frank Lichtenberg, profesor de la Escuela de Negocios de Columbia que se especializa en el precio de los medicamentos. "Dada la urgencia de la pandemia, uno pensaría que podrían dar el salto a la vacuna anterior. Aunque, una vez que otras vacunas salgan al mercado, el precio bajará", añadió. 

Pfizer dijo que no podía comentar sobre las negociaciones en curso. Un portavoz de The Vaccine Alliance, que participa en COVAX, declinó ofrecer detalles, pero aclaró que con cualquier compra "buscaría el precio más bajo disponible, dado el volumen que representa y las poblaciones a las que sirve".

Otros expertos de la industria quieren evitar que se repita la situación que se produjo en la primavera, cuando países, estados y hospitales entraron en una pugna para conseguir equipo de protección personal.

"Es difícil exagerar lo conflictivo y febril que se volvió ese mercado", lamentó un directivo de una importante empresa británica de suministros médicos. "Un escenario similar podría ocurrir con las vacunas", agregó la misma fuente que habló bajo condición de anonimato. 

Desinformación sobre la inoculación

Incluso si se resuelve este laberinto logístico, los trabajadores de la salud pública deben convencer a los pacientes de que deben vacunarse.

Una encuesta en la que participaron 18,000 personas en 27 países reveló que más de una cuarta parte de los entrevistados dijo que rechazaría cualquier vacuna aprobada por los reguladores. 

En Rusia, Polonia, Hungría y Francia, la proporción de detractores aumenta a más del 40%.

Las personas que se niegan a inocularse consideran que inyectar en el cuerpo humano de un código especial llamado ARNm para que desarrolle una respuesta inmunitaria permitirá controlar o alterar el ADN de las personas, una teoría que los expertos consideran infundada. 

Moderna y Pfizer-BioNTech dicen que sus ensayos no han mostrado efectos secundarios graves. 

Para Michel Zaffran, director saliente de erradicación de la poliomielitis de la OMS, este problema de confianza, más que de logística, es el mayor desafío. "Es necesario que haya mucha comunicación con las comunidades, que entiendan de qué se trata la vacuna, que acepten las vacunas", recomendó. "Existe un peligro real si existe algún tipo de sospecha o resistencia [a la vacunación]", afirmó.