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Brasil alcanza un sombrío hito: 100,000 muertes por COVID-19. Es el segundo país del mundo con más contagios y fallecidos

A pesar de las alarmantes cifras, el presidente Jair Bolsonaro se ha mostrado escéptico sobre el impacto de la enfermedad y está a favor de eliminar las restricciones a la economía que han impuesto los gobernadores estatales para combatir la pandemia.

Por The Associated Press

Brasil alcanzó un sombrío hito este sábado: 100,000 muertes por COVID-19.

A cinco meses de su primer caso reportado, el país no muestra señales evidentes de estar superando la enfermedad. La nación de 210 millones de habitantes ha reportado en promedio más de 1,000 muertes diarias por la pandemia desde finales de mayo y registró 905 en las últimas 24 horas.

El Ministerio de Salud indicó este sábado que había un total de 2,962,442 infecciones confirmadas y 99,572 muertes por el coronavirus, cifras sólo superadas por Estados Unidos.

Al igual que muchos otros países, los expertos consideran que ambos números están muy por debajo de la realidad, debido a la insuficiencia de pruebas de diagnóstico.

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En un tributo a las víctimas del COVID-19, el organismo no gubernamental Río de Paz colocó el sábado cruces y mil globos rojos sobre la arena de la popular playa de Copacabana.

Tributo en Brasil a las 100,000 personas que han muerto debido al COVID-19 desde el inicio de la pandemia en el país. Anadolu Agency via Getty Images

“Es muy triste. Esos 100,000 representan a varias familias, amigos, padres, hijos”, dijo Marcio Silva, de 55 años, quien perdió a sus hijos a causa de la pandemia y se unió al tributo.

“100,000: ¿Por qué somos el segundo país en número de muertes?”, decía una pancarta. Al final del tributo, los miembros del organismo dejaron volar los globos hacia el cielo.

El presidente Jair Bolsonaro, quien reportó haberse infectado en julio, se ha mostrado consistentemente escéptico sobre el impacto de la enfermedad y está a favor de eliminar las restricciones a la economía que han impuesto los gobernadores estatales para combatir la pandemia. Con frecuencia se le ha visto entre la multitud, a veces sin usar mascarilla

“Lamento todas las muertes, ya casi alcanzan la cifra de 100,000, pero encontraremos una salida”, dijo el jueves durante una transmisión por Facebook.

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Los expertos se han quejado de la falta de coordinación nacional bajo el Gobierno de Bolsonaro y las dispersas respuestas de los gobiernos municipales y estatales, algunos de los que reabrieron antes de lo recomendado por los expertos en salud.

“La incompetencia administrativa arruinó nuestra oportunidad de tener una buena respuesta al COVID”, dijo Miguel Lago, director ejecutivo del Instituto de Estudios de Políticas de Salud de Brasil, que asesora a funcionarios de salud pública.

Brasil enfrenta la pandemia con un ministro de Salud interino, Eduardo Pazuello, un general del ejército que hizo su carrera en el ámbito de la logística. Dos ministros de salud anteriores, ambos médicos, dejaron el puesto por diferencias con Bolsonaro sobre las medidas de distancia social y el uso de la hidroxicloroquina, un medicamento contra la malaria promovido por el presidente pero que la mayoría de los estudios han encontrado que es inefectivo contra el COVID-19, o incluso peligroso.

Bolsonaro, quien ha llamado al COVID-19 una "pequeña gripe", dice que se recuperó de su propia infección gracias a esa droga.

Muchos de los 27 estados de Brasil han comenzado a reabrir tiendas y restaurantes. El relajamiento de las medidas sanitarias ha variado de estado a estado, al igual que la presión sobre el sistema de salud.

Mientras que Brasilia, la capital, ha registrado casi un 80% de ocupación en sus camas de cuidados intensivos, la tasa de ocupación de Río de Janeiro ha bajado ahora a menos del 30% en los hospitales privados. Aquí ya se han abierto centros comerciales y restaurantes y la gente ha regresado a las playas.