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¿Aún no sabe si vacunarse contra el COVID-19? Expertos responden 7 de las dudas más frecuentes para que lo decida

¿Si ya tuve COVID-19, tengo que vacunarme? ¿Es suficiente una dosis? ¿Ayudarán las vacunas con los síntomas de largo plazo? Cuatro especialistas explican estas y otras preguntas, ahora que todas las personas mayores de 16 años pueden vacunarse en el país.
/ Source: Telemundo

Todas las personas mayores de 16 años en Estados Unidos ya son elegibles para recibir la vacuna contra el COVID-19, un hito que allana el camino en la batalla contra el virus que ha cobrado casi 600,000 vidas en el país.

Hasta la fecha, cerca de 130 millones de estadounidenses han recibido al menos una dosis de las vacunas disponibles, según datos federales. Seis de cada 10 personas mayores de 65 años ya están completamente vacunadas. Sin embargo, los latinos se están quedando rezagados, pese a que tienen el triple de posibilidades de hospitalización y duplican el riesgo de morir por la enfermedad, comparados con las personas blancas.

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La tasa de vacunación entre los blancos es 1.7 veces más alta que la tasa de los hispanos, según un reciente análisis de la Kaiser Family Foundation. 

Frente a esta disparidad, decidimos pedirle ayuda a cuatro profesionales médicos –especialistas en enfermedades infecciosas y epidemiología– para desmentir los principales mitos sobre las vacunas y responder preguntas clave sobre su seguridad y efectividad. 

  • Si ya tuve COVID-19 ¿Sigo necesitando la vacuna? 

Sí, la vacuna sigue siendo beneficiosa para quienes tuvieron COVID-19, especialmente porque la inmunidad que otorga la enfermedad disminuye en el corto plazo, explican los expertos.

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“Después de una infección por COVID-19, la mayoría de las personas desarrollan anticuerpos protectores, pero estos solo duran unos meses y la duración de la protección a menudo depende de qué tan enfermo esté. Una vacuna lo ayuda a generar una gran cantidad de anticuerpos protectores que lo protegerán por mucho más tiempo”, explicó a Noticias Telemundo la doctora Jenell Stewart, especialista en enfermedades infecciosas y profesora del Centro Internacional de Investigaciones Clínicas de la Universidad de Washington.

Taras Mychalewych, de 75 años, recibió la vacuna del COVID-19 en un centro de vacunación rural en Columbus, Nuevo México el 16 de abril. Paul Ratje/Reuters

Un reciente estudio realizado en el Reino Unido encontró que la inmunidad causada por la enfermedad reduce el riesgo de contraer el virus en un 83%, durante al menos 5 meses. “Quienes han tenido COVID generalmente no se infectan antes de los 3 meses. Pero, luego de eso se han visto reinfecciones, por eso es importante vacunarse, aún si ya uno tuvo COVID-19, dijo el epidemiólogo Ricardo Castillo, de la Universidad de Pennsylvania. 

  • ¿Cuánto tiempo tengo que esperar antes de vacunarme, si ya tuve COVID-19?

Los expertos coinciden en que las personas enfermas de COVID deben esperar a recuperarse y que los síntomas de la enfermedad desaparezcan, antes de buscar una vacuna. En la mayoría de casos, la espera es de al menos 14 días después de que se presentaron los síntomas, o 10 días desde el último test negativo, si la persona fue asintomática, explicó Castillo. Inicialmente, se recomendaba esperar 90 días después de recuperarse de la enfermedad para recibir la vacuna, pero esa medida estaba relacionada con la escasez de vacunas al principio, cuando la prioridad era proteger a quienes aún no se habían enfermado, explicó a Noticias Telemundo el médico Santiago Neme, especialista en enfermedades infecciosas y director médico del Centro Médico de la Universidad de Washington

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En el caso de las personas que enfermaron de COVID-19 y recibieron tratamientos con anticuerpos monoclonales o plasma de convaleciente, sí deben esperar 90 días antes de vacunarse, para evitar que el tratamiento no disminuya su respuesta a la vacuna. “Pero son casos particulares, no muchas personas han recibido eso”, dijo Castillo. 

  • ¿Ayudará la vacuna a las personas con síntomas de COVID a largo plazo?

La mayoría de las personas que enferman por COVID-19 se recupera en cuestión de semanas, pero otras pueden sufrir síntomas o secuelas durante meses: desde mareos y  dificultad para respirar, hasta fiebre y depresión, entre otros. Un reciente estudio de la Universidad de Washington evidenció que 3 de cada 10 personas que enfermaron del virus, incluso si fue leve, seguían presentando síntomas ocho meses después de haberse contagiado, entre ellos: fatiga, dolor muscular y problemas neurológicos y de concentración, explicó el infectólogo Santiago Neme. 

Pero los expertos aún no cuentan con evidencia contundente que demuestre que las vacunas del COVID-19 funcionan como terapia para tratar estos síntomas de largo plazo. “Algunas personas con síntomas de larga duración informaron sentirse mejor después de ser vacunadas, pero se necesitan más datos. Aún hay mucho que aprender del COVID prolongado”, explicó la doctora Jenell Stewart. 

Sin embargo, los expertos recomiendan a quienes padecen de síntomas de largo plazo vacunarse para evitar una reinfección del virus. 

  • ¿Qué medidas de precaución debemos tomar luego de recibir la vacuna?

Los efectos más comunes de la vacuna podrían ser similares al inicio de una gripe, explica el epidemiólogo Jaime Sepulveda, director ejecutivo del Instituto de Ciencias de la Salud Global de la Universidad de California en San Francisco. “Es una molestia como si fuera uno a tener un resfriado, con un poquito de fiebre, sensación de fatiga, dolor en las articulaciones, desaparece en uno o dos días y se puede tomar paracetamol o acetaminofén para bajar las molestias”, dijo. 

Los síntomas adversos más problemáticos, como una reacción alérgica severa, se podrían presentar durante los primeros 15 minutos después de recibir la vacuna, explica el epidemiólogo Ricardo Castillo. Es usual que a las personas se les pida esperar un rato en el sitio luego de ser vacunadas para descartar una reacción alérgica. “Lo importante es estar calmados, sentarnos y esperar”, dijo Castillo. 

Sepúlveda explicó que tras recibir la vacuna no se puede bajar la guardia. Es recomendable seguir usando mascarilla al estar en público o con familiares no vacunados en espacios cerrados. Podemos estar más tranquilos 10 días después de haber recibido la segunda dosis, si es una vacuna que requiere dos inyecciones, pues en ese momento alcanzamos el nivel de anticuerpos completo de las vacunas.

Es importante mantener las precauciones, especialmente en los días inmediatos a la primera inyección. “Si te vacunas hoy y te contagias mañana, la vacuna no te va a proteger”, explica Sepúlveda. 

Los residentes esperan en la fila para recibir la vacuna de Pfizer-BioNTech contra el COVID-19 en un centro de vacuncación de Florida, donde tienen prioridad los mayores de 65 años. AP
  • ¿Son seguras las vacunas del COVID-19?

Sí, los expertos y las principales autoridades mundiales de salud concuerdan en que las vacunas del COVID-19 son seguras y efectivas. “Son muy seguras. Hay sistemas de monitoreo en todos los países para recopilar información sobre posibles efectos adversos. Muchas personas han sido protegidas sin ningún problema”, dijo Castillo. 

“Las vacunas de Pfizer y Moderna, por ejemplo, han sido estudiadas en más de 70,000 personas. Ya hemos dado más de 200 millones de dosis. Podíamos tener dudas al principio, pero ahora ya tenemos la seguridad de que son seguras. Sabemos que protegen al individuo de la muerte, de la enfermedad severa y de la hospitalización en casi el 100% de los casos”, agrega el infectólogo Santiago Neme. 

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Incluso las vacunas de las farmacéuticas Johnson & Johnson y AstraZeneca, que han enfrentado suspensiones temporales por casos muy raros de coágulos en la sangre en algunas personas vacunadas, son consideradas seguras. 

 

"Esta vacuna (de AstraZeneca) ha demostrado ser muy eficaz para prevenir enfermedad grave y hospitalizaciones, y está salvando vidas", dijo días atrás Emer Cooke, directora ejecutiva de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA). 

Sobre la vacuna de Johnson & Johnson, cuya aplicación está suspendida en Estados Unidos mientras los científicos estudian algunos reportes de coágulos sanguíneos en personas vacunadas, los expertos siguen creyendo que es segura. De más de 7 millones de dosis de la vacuna que se han administrado en el país, se han registrado hasta ahora seis casos de coágulos en mujeres de entre 18 y 48 años. 

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“Es una medida razonable por exceso de precaución. Pero yo diría que (la de Johnson & Johnson) es una muy buena vacuna y puede seguir usándose en otras partes del mundo en donde no tienen otras opciones de vacunación”, dijo Sepúlveda. 

  • ¿Es suficiente una dosis de vacuna después de haber tenido COVID-19?

Hasta ahora, las autoridades de Salud siguen recomendando las dos dosis completas a todas las personas, incluso a quienes tuvieron COVID-19, en el caso de vacunas de Pfizer o Moderna. Si es la vacuna de Johnson & Johnson, que requiere una dosis, una inyección sí es suficiente, explica el epidemiólogo Ricardo Castillo. 

En febrero, varios investigadores de la Escuela de Medicina del hospital Mount Sinai en Nueva York, encontraron que la respuesta inmune a la primera dosis de la vacuna en una persona que ha estado enferma de COVID-19 es igual, o en algunos casos mejor, que la respuesta a la segunda dosis en una persona que no ha contraído el virus.

 

En artículo reciente, el director de los Institutos Nacionales de Salud, Francis Collins, explicó que si otros estudios terminan respaldando estos hallazgos, es posible que las autoridades de salud en Estados Unidos decidan que una dosis de la vacuna es suficiente para quienes ya tuvieron el virus. Pero esa decisión aún no llega. “Definitivamente no estoy sugiriendo un cambio en las recomendaciones actuales en este momento”, escribió Collins. 

  • Algunas personas dudan de las vacunas del COVID-19 porque se desarrollaron muy rápido, cuando no se ha podido encontrar vacunas para otros virus como el VIH que causa el sida. ¿Cómo es eso posible?

Los virus que producen el COVID-19 y el sida son muy diferentes, explican los expertos. El virus que ocasiona el sida muta cuatro veces más rápido que el SARS-CoV-2, que causa del COVID, por lo que es muy difícil producir vacunas para prevenirlo. Además, las investigaciones para prevenir los coronavirus iban muy adelantadas cuando surgió el COVID-19 a finales del 2019 –ya se han desarrollado otras vacunas que atacan virus respiratorios como la influenza– y sobre ese conocimiento se construyó, en parte, la investigación para las vacunas del COVID-19. 

“Nosotros conocemos a los coronavirus desde hace décadas, los veterinarios han estado tratando de producir vacunas para los pollos y los gatos, que sufren un tipo de coronavirus, por ejemplo. Teníamos todo ese conocimiento para actuar rápido. Pero el VIH nos encontró sin ningún tipo de conocimientos sobre ese tipo de virus”, explicó el epidemiólogo Ricardo Castillo. 

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“Hay otra infección por coronavirus llamada MERS y los científicos habían estado progresando en una vacuna de ARNm contra MERS durante casi una década”, explicó la doctora Jenell Stewart. 

“Algunas personas están preocupadas por la velocidad con la que se desarrollaron estas vacunas, pero han pasado por todas las mismas etapas de control y calidad de las otras vacunas, lo único es que se hizo un poco más rápido”, dijo el infectólogo Santiago Neme.