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Altas temperaturas, humedad y contagios de COVID-19: así empiezan los Juegos Olímpicos de Tokio

Los veranos sofocantes no son nada nuevo en Tokio. Pero, debido al cambio climático, se pronostica que los Juegos de Tokio serán los más calurosos registrados hasta ahora, explicó una meteoróloga.

Por Corky Siemaszko-NBC News

Los organizadores de los Juegos Olímpicos de Tokio han estado luchando para contener la propagación del COVID-19, pero también lidian con otro problema que, en gran medida, está fuera de su control: una ola de calor.

Día tras día, las temperaturas de más de 90 grados Fahrenheit (unos 32 centígrados) y la alta humedad han hecho que los organizadores deban reprogramar partidos de rugby y competencias de ciclismo de montaña y cambiar los horarios de algunos eventos de atletismo para las primeras horas de la mañana o al anochecer con el fin de evitar el fuerte sol de la tarde.

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Otros eventos, como el maratón y la marcha, se han trasladado fuera de Tokio a la ciudad más fresca de Sapporo, capital de la montañosa isla de Hokkaido, en el norte de Japón, que fue sede de los Juegos Olímpicos de Invierno de 1972.

Los organizadores instalaron carpas refrigeradas para los atletas que compiten en Tokio, además transportaron ventiladores de agua nebulizada y han comenzado a proporcionar helados al ejército de voluntarios que ayudan a organizar los Juegos.

En la sede de voleibol de playa en Shiokaze Park, en Tokio, los organizadores comenzaron a lavar la arena con manguera después de que los competidores se quejaron de que les quemaba los pies.

La arquera rusa Svetlana Gomboeva se desmayó por la temperatura de 91 grados Fahrenheit durante una ronda de clasificación en Tokio, el 23 de julio de 2021.Reuters

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El viernes, la arquera rusa Svetlana Gomboeva se desmayó por la temperatura de 91 grados Fahrenheit durante una ronda de clasificación, sucumbiendo al calor húmedo que se ha registrado en Tokio durante varios días y que muestra pocas señales de disminuir.

“No pudo soportar un día entero con ese calor”, dijo el entrenador Stanislav Popov a los reporteros en el campo de tiro con arco, mientras los compañeros de Gomboeva le ponían bolsas de hielo en la cabeza para bajar su temperatura.

Popov dijo que espera que Gomboeva se recupere y agregó que era “la primera vez que recuerdo que sucede algo así. En Vladivostok, donde estábamos entrenando, el clima era similar. Pero la humedad jugó un papel aquí”.

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El calor “definitivamente puede pasarnos factura a todos, incluso a las personas más atléticas del mundo”, dijo John Torres, corresponsal médico senior de NBC News.

Los veranos sofocantes no son nada nuevo en Tokio. Pero, debido al cambio climático, se pronostica que los Juegos de Tokio serán los más calurosos registrados hasta ahora, dijo la meteoróloga de NBC News, Kathryn Prociv.

En comparación con 1964, que fue la última vez que Japón fue sede de los Juegos Olímpicos de verano, las temperaturas de julio y agosto en Tokio son 2.7 grados más cálidas, y ahora hay, en promedio, ocho días más con temperaturas superiores a los 95 grados Fahrenheit en comparación con el evento celebrado hace 57 años, afirmó Prociv.

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Reconociendo el peligro que este clima podría representar para los atletas, el Comité Olímpico Internacional y los organizadores de los Juegos de Tokio publicaron una serie de recomendaciones creadas por la división médica del comité para ayudar a evitar el sobrecalentamiento de los atletas olímpicos.

Torres dijo que la intensa concentración de los atletas es una de las razones por las que algunos son susceptibles a sufrir un golpe de calor o deshidratación.

“Nos adaptamos al calor y la humedad a través de lo que se llama termorregulación, la capacidad de nuestro cuerpo para enfriarse”, dijo Torres. “Estos atletas tienen fuertes sistemas de termorregulación pero durante su competencia se están esforzando al límite de sus habilidades, por lo que sus cuerpos no tienen las reservas normales para refrescarse”.

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“Por eso”, dijo Torres, “pueden sobrecalentarse muy rápidamente y, dado que están tan concentrados en la competencia, es posible que ni siquiera lo noten hasta que se vuelva peligroso y posiblemente mortal”.

Las altas temperaturas han influido en la muerte de al menos dos atletas que compitieron en los Juegos Olímpicos, dijo David Wallechinsky, uno de los miembros fundadores de la Sociedad Internacional de Historiadores Olímpicos.

“En el maratón de 1912, Francisco Lázaro, de Portugal, se derrumbó por sobrecalentamiento y murió a la mañana siguiente”, dijo Wallechinsky en un correo electrónico a NBC News, y agregó que 23,000 personas asistieron a una ceremonia en su memoria celebrada en el Estadio Olímpico de Estocolmo, la ciudad sede en Suecia, donde las olas de calor son raras.

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En 1960, el ciclista danés Knud Enemark Jensen colapsó por un golpe de calor durante la contrarreloj por equipos en los Juegos Olímpicos de Verano en Roma. Jensen “se partió el cráneo y murió en el hospital”, dijo Wallechinsky. “Probablemente había tomado anfetaminas, pero ese día se registraron 108 grados Fahrenheit”.

La muerte de Jensen, que solo tenía 23 años, hizo que el Comité Olímpico Internacional implementara las pruebas de detección de drogas en atletas en los siguientes Juegos. Sin embargo, los defensores de Jensen insisten en que una autopsia inicial no encontró rastros de drogas y concluyeron que murió de un golpe de calor.

Los Juegos de Tokio se realizan en medio de un estado de emergencia destinado a prevenir la propagación del COVID-19, por lo que no se permiten fanáticos en las gradas aunque varios atletas ya han dado positivo por la enfermedad.

Eso significa que es poco probable que se repita la situación vivida en los Juegos Olímpicos de Atlanta de 1996, cuando cientos de espectadores fueron tratados por insolación.

Cuando se le preguntó si tenía algún consejo para los atletas que tienen que afrontar el calor abrasador, Torres dijo: “Es importante adelantarse a la inevitable deshidratación, ya que es muy difícil recuperarse cuando se agota el líquido. Además, comprendan y escuchen a sus cuerpos”.

“Si comienzan a sentirse mareados, con náuseas o confundidos, deténganse y busquen atención médica”, agregó. “A menudo, el golpe de calor puede pasar desapercibido hasta que el atleta entra en una zona de peligro, y eso puede poner en riesgo su vida”.