Corea del Norte devuelve sólo una chapa de perro para identificar a los soldados estadounidenses

Kim Jong-un envió 55 cajas con huesos de supuestos militares desaparecidos en la guerra, pero sin otra identificación que una placa de guerra. Le explicamos un misterio que puede durar años
Soldados transportan los restos en una ceremonia en Corea del Sur el 27 de julio.
Soldados transportan los restos en una ceremonia en Corea del Sur el 27 de julio. AP / AP

Corea del Norte ha devuelto a Estados Unidos más de 55 cajas con huesos que asegura que pertenecieron a soldados muertos durante la Guerra de Corea (1950-53), pero únicamente ha proporcionado la placa de un perro para ayudar a identificar los restos, y ninguna otra información que pudiera ayudar a los forenses estadounidenses a saber a quién corresponden, según ha informado una fuente militar estadounidense a la agencia de noticias The Associated Press.

De acuerdo con esta persona, que ha preferido mantenerse en el anonimato, probablemente se tardarán meses, si no años, en identificar los restos, que ni siquiera está confirmado aún que pertenezcan a soldados. Tampoco se saben más datos del perro, ni si formaba parte también de las tropas estadounidenses.

Más de 35.000 estadounidenses perdieron la vida en la península de Corea durante la guerra, de los que cerca de 8.100 siguen siendo considerados desaparecidos en combate. De ellos, 5.300 lo hicieron en Corea del Norte, de acuerdo con el Pentágono.

Entre 1990 y 2005 se repatriaron 229 conjuntos de restos desde Corea del Norte, pero esa operación quedó suspendida después de que las relaciones entre ambos países se deterioraran por la carrera armamentística de Pyongyang.

La Casa Blanca aseguró el viernes que la entrega “es un primer paso significativo” que “alienta” para “un cambio positivo”. “Después de tantos años, este será un gran momento para muchas familias. Gracias Kim Jong-un”, explicó el presidente en su cuenta de la red social Twitter.

Los restos, que están ahora en un laboratorio militar en Hawaii, serán ahora examinados con diferentes técnicas, desde pruebas de ADN hasta registros dentales o placas de rayos X. El Ejército estadounidense lleva recolectando ADN de familiares de soldados desaparecidos desde 1992, y tiene ya muestras del 92% de aquellos que siguen desaparecidos.

Sin embargo, aún hay restos recuperados entre 1990 y 2005 que no han podido ser identificados.