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"No es fácil": la odisea de las familias en EE.UU. que acogen a refugiados ucranianos que huyen de la invasión rusa

“Algunos enviaban dinero (a Ucrania), pero nosotros queríamos hacer más”, dice Roaya Tyson, quien con su esposo decidió acoger a una familia ucraniana de cuatro, incluyendo dos niños, en su casa de tres cuartos en Florida. No se arrepienten, a pesar de los retos.

Por Mary Pflum - NBC News

TAMPA, Florida — Cuando Roaya y Tony Tyson vieron en marzo las imágenes de familias ucranianas que huían de su tierra natal, la pareja echó una mirada a su casa de tres habitaciones en Tampa, Florida, y supo que tenía que hacer algo.

“Algunas personas estaban enviando dinero”, dijo Roaya. “Pero nosotros queríamos hacer más”.

Después de investigar en internet, los Tyson, que no tienen hijos, encontraron el sitio web de Spring of Life, una iglesia ucraniana con sede en el condado de Sacramento, en California, que ha puesto en contacto a cientos de familias ucranianas con anfitriones estadounidenses.

“Les dijimos que teníamos espacio en nuestra casa para dos o tres personas”, dijo Roaya. “Nos dijeron que tenían una familia de cuatro. Entonces dijimos que estaba bien, ¡tráiganlos!”.

Dos días después, llegaron Yuliia Venhlinska y su esposo, Serhii Donet, junto con sus dos hijos, Max, de 11 años, y Mark, de 3, transformando la casa de dos adultos de los Tyson, que alguna vez fue tranquila, en una bulliciosa casa de seis.

A 10 minutos en auto desde la casa de los Tyson, otra casa de Tampa también se volvió más numerosa. John y Lisa Monaco, ambos médicos, decidieron poner el segundo piso de su casa a disposición de una familia ucraniana.

John y Lisa Monaco abrieron las puertas de su casa en Tampa a Masha y Vladimir Halytska y los tres hijos de la pareja. "Ahora tenemos juguetes, cochecitos y zapatos por todas partes", dijo John. "¡Me encanta!"
John y Lisa Monaco abrieron las puertas de su casa en Tampa a Masha y Vladimir Halytska y los tres hijos de la pareja. "Ahora tenemos juguetes, cochecitos y zapatos por todas partes", dijo John. "¡Me encanta!"Susan Morgan

La iglesia Spring of Life los puso en contacto con Masha y Vladimir Halytska y sus tres hijos, Vasilisa, de 11, Lev, de 7 y Danylo, de 3.

“Hace dos semanas nuestra casa estaba vacía y tranquila”, dijo John, cuyo hijo menor está en la universidad. “Ahora tenemos juguetes, cochecitos y zapatos por todos lados. ¡Me encanta!”

Los Tyson y los Monaco, como otras familias anfitrionas, están aprendiendo a navegar junto a sus inquilinos ucranianos por un complicado sistema de reasentamiento.

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Por un lado, las familias anfitrionas estadounidenses dicen que la acogida ha traído cosas buenas.

“Me encanta tener un hogar ruidoso y lleno de risas”, dijo Lisa Monaco, señalando que ha disfrutado enseñarle a Vasilisa a hacer manualidades y transformar el jardín de la familia en una cancha de fútbol para Lev. “Todas las noches tenemos una cena familiar, los siete".

Masha y Vladimir Halytska huyeron de su hogar en Dnipro, Ucrania, con sus tres hijos pequeños después de que bombas rusas destruyeran edificios en su vecindario.
Masha y Vladimir Halytska huyeron de su hogar en Dnipro, Ucrania, con sus tres hijos pequeños después de que bombas rusas destruyeran edificios en su vecindario.Masha Halytska

Por otra parte, ha habido una montaña de papeleo, a menudo apabullante.

“No es un proceso fácil”, dijo Roaya Tyson sobre la experiencia de ayudar a Venhlinska, Donet y sus hijos a establecerse en Estados Unidos. “Ha sido increíblemente difícil. En muchos casos, no puedes obtener un documento si no tiene otros documentos, por lo que ha sido un dilema”.

Los desafíos no son únicos, dijo Chris George, director ejecutivo de Integrated Refugee & Immigrant Services, una agencia de reasentamiento de refugiados con sede en Connecticut.

“Acoger y reasentar a refugiados o personas en libertad condicional humanitaria no es fácil. No puedo imaginar a una persona o pareja haciendo esto sin ayuda”, dijo.

‘No saben lo que les espera’

Bajo el programa Unidos por Ucrania, dirigido por el Departamento de Seguridad Nacional, hasta 100,000 ucranianos podrán reasentarse en Estados Unidos bajo la libertad condicional humanitaria, que es independiente del programa de Admisión de Refugiados del Departamento de Estado.

A diferencia de ese programa, los ucranianos admitidos bajo permiso humanitario no recibirán los beneficios del estatus de refugiado, que incluyen autorización de trabajo, atención médica y asistencia para la vivienda.

En el otoño, 78,000 afganos llegaron a Estados Unidos bajo libertad condicional humanitaria. El Congreso proporcionó fondos de emergencia para que los afganos recibieran atención médica, asignaciones de vivienda y visas de trabajo. Ese tipo de asistencia no se ha proporcionado a los refugiados ucranianos.

Eso significa, dijo George, que hay una carga considerable para los patrocinadores estadounidenses individuales y las familias que deciden acoger a refugiados ucranianos porque carecen de los recursos de las organizaciones de ayuda a las que el Gobierno normalmente recurre para reasentar a los refugiados.

Roaya y Tony Tyson dicen que su casa de tres dormitorios lucía quieta y vacía antes de recibir a los refugiados ucranianos Yuliia Venhlinska y Serhii Donet y a los dos hijos de la pareja, Max, de 11 años, y Mark, de 3.
Roaya y Tony Tyson dicen que su casa de tres dormitorios lucía quieta y vacía antes de recibir a los refugiados ucranianos Yuliia Venhlinska y Serhii Donet y a los dos hijos de la pareja, Max, de 11 años, y Mark, de 3.Mary Pflum

“El sistema actual ejerce demasiada presión sobre los patrocinadores”, dijo George. “Ellos están aceptando la presión de buena gana, pero honestamente no saben en dónde están metidos. Todas estos trámites que se necesitan consumen mucho tiempo: como inscribir a los niños en la escuela, encontrar atención médica, ayudar a encontrar trabajo, ayudarl a que se integren en la comunidad”.

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En el caso de Venhlinska y Masha Halytska y sus familias, Susan Morgan, una trabajadora social de Florida, se ofreció como voluntaria para ayudar. Morgan se desempeña como persona de contacto para varias familias ucranianas que se han reasentado en Estados Unidos.

“Es mucha responsabilidad”, dijo Morgan.

La larga lista de cosas que los ucranianos deben hacer para establecerse es considerable, según Morgan. Además de las identificaciones estatales, los ucranianos que vienen necesitan ayuda para obtener licencias de conducir, solicitar visas de trabajo, buscar viviendas asequibles, encontrar escuelas para niños y someterse a exámenes físicos.

Las familias anfitrionas y los patrocinadores también deben tener en cuenta, dijo Morgan, el trauma que han sufrido los ucranianos.

“Estás trayendo a una familia que ha dejado su hogar, su familia”, dijo Morgan. “Han sufrido pérdidas. Entonces, aunque muchas veces las personas están felices de llegar aquí, todavía están experimentando un trauma”.

Un proceso complicado y desigual

En el caso de los Halytska, la familia se vio obligada a huir de su hogar en Dnipro en medio de la noche, cuando las bombas rusas cayeron sobre su vecindario.

“Los niños tenían mucho miedo”, dijo Masha. “Podían escuchar las sirenas a su alrededor, ver el humo y los edificios en llamas”.

La familia huyó con solo un par de bolsos y un ukelele. Durmieron en el auto durante días antes de salir de Ucrania.

Incluso los niños más pequeños han experimentado traumas, dijo Morgan, quien notó que Mark, el niño de 3 años de Venhlinska, pasó sus primeras semanas con los Tyson escondido debajo de los muebles, todavía temeroso de los bombardeos rusos.

Aunque será un desafío para los ucranianos reasentarse en Estados Unidos en las próximas semanas y meses, los críticos han señalado que han recibido un mejor trato en algunos casos que otros refugiados que buscan asilo aquí, particularmente aquellos en la frontera con México. En muchos casos, los ucranianos pudieron ponerse al frente de la fila.

“No es culpa de los ucranianos que a veces hayan recibido un trato preferencial”, dijo George, y señaló que en muchos casos han recibido un mejor trato que los refugiados de El Salvador, Honduras y Siria. “No deberíamos culparlos, pero deberíamos culpar a las personas en la frontera por la forma en que obligan a otras personas que huyen de condiciones peligrosas a esperar muchos meses en situaciones peligrosas”.

George espera que el programa Unidos por Ucrania implemente un curso de orientación y entrenamiento en las próximas semanas para ayudar a los refugiados ucranianos y las familias anfitrionas a transitar el proceso de reasentamiento de manera más fluida.

“Siempre hemos creído en la capacidad del estadounidense común de dar el paso adelante y dar la bienvenida a los refugiados, pero los estadounidenses comunes necesitan ayuda”, dijo.

Si bien a veces se sienten abrumadas, por ahora, Venhlinska y Masha Halytska dicen que están felices de haber llegado a Estados Unidos.

“Nos sentimos seguros ahora”, dijo Halytska. “Ahora podemos respirar”.

Ambas madres inscribirán a sus hijos en las escuelas públicas del área de Tampa en el otoño y ambas familias están esperando visas de trabajo, lo que probablemente tome meses.

“Queremos trabajar”, ​​dijo Venhlinska, quien era química en Ucrania.

“No queremos depender del apoyo de nadie, por muy útil que sea la persona”, dijo Halytska, quien trabajó como nutricionista en Ucrania y cuyo esposo era propietario y operaba su propia empresa de camiones.

Sus anfitriones dicen que no importa cuán desalentador pueda ser el proceso de reasentamiento a veces, están felices de haber abierto sus hogares y sus corazones.

“Ahora considero a Yuliia una hija”, dijo Roaya Tyson.

“Es realmente un regalo”, coincidió John Monaco. “Llegan a estar en un hogar seguro y sentimos que estamos haciendo algo en lo que considero una guerra mundial del bien contra el mal. Sentimos que somos los abuelos, y los niños y los nietos son los nuestros, que están de regreso en casa”.