Cinco conclusiones sobre las elecciones de medio término

Aprendimos cosas sobre Donald Trump, la economía, el estado de salud del Partido Demócrata y mucho más
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  La bandera estadounidense ondea a media asta sobre el Capitolio tras la muerte del senador John McCain. J. Scott Applewhite/AP / AP

Los demócratas se hicieron mayoría en la Cámara de Representantes y los republicanos superaron las expectativas en el Senado, dejando a los observadores políticos tratando de analizar los resultados de cara al futuro.

A medida que fueron apareciendo los resultados, emergieron algunas implicaciones claras para el futuro, pues ambas partes probaron docenas de teorías sobre cómo ganar. Algunas funcionaron y otras no. Y una participación sorprendentemente alta les dio esperanzas a ambas partes para las elecciones de 2020.

Esto es lo que los resultados nos dicen hasta ahora:

1. EL EFECTO TRUMP ES REAL

En 2016 existieron dos grandes escuelas del pensamiento: o Donald Trump fue un presidente improbable que solo ganó contra una oponente impopular, gracias a la intervención divina de James Comey y a una base demócrata complaciente, o era una figura singular que había reformado fundamentalmente el electorado.

El presidente Donald Trump durante un evento de campaña en el IX Center de Cleveland, el lunes 5 de noviembre de 2018. (AP Foto/Carolyn Kaster)AP / AP

Donald Trump dirigiéndose a sus seguidores. Foto: AP

Este martes la última teoría recibió respaldo, con algunos resultados positivos para el partido republicano en medio de muchos otros negativos.

Nadie podrá decir que esta vez los votantes se vieron sorprendidos. La participación se disparó en comparación con los comicios parciales anteriores, y, una vez más, muchas de las tendencias que ayudaron a elegir a Trump, incluso cuando perdió el voto popular, se mantuvieron vigentes.

Al igual que en 2016, esta vez los votantes rurales se unieron para elegir a los candidatos al Senado en los estados que Trump había ganado: Indiana, Missouri, Dakota del Norte e incluso la Florida, que suele ser un estado capaz de ir en una dirección política u otra.

Pero, también como sucedió en 2016, Trump les causó daños catastróficos a los republicanos en los suburbios de las ciudades, tradicionalmente una fuente de fortaleza para el Partido Republicano.

Desde Fairfax, Virginia, hasta Dallas, Texas, estos votantes enojados dejaron en claro desde el principio que los demócratas capturarían la Cámara.

El comodín para el presidente es Rust Belt y Midwest, esa "pared azul" que destruyó en 2016, y que envió mensajes contradictorios este martes por la noche. Allí los senadores demócratas ganaron fácilmente, los retadores de la Cámara se hicieron de escaños esenciales y los partidos dividieron las carreras a las gobernaturas. Se espera que este sea un importante campo de batalla en lo adelante.

2. NO ES LA ECONOMIA, ESTUPIDO

El aspecto más inusual de este corte de mitad de período es que los votantes respaldaron de manera abrumadora a los demócratas en la Cámara de Representantes, incluso cuando todos gozamos de un índice de desempleo bajo y un aumento de los salarios.

En las encuestas de salida de urnas, el 41% de los votantes mencionó el cuidado de la salud como el tema más importante, un tema sobre el que los demócratas hicieron énfasis en todas sus contiendas, mientras que el 23% se refirió a la inmigración, el tópico en el que Trump se enfocó en las últimas semanas.

Solo el 21% se refirió a la economía, siendo la única vez en al menos una década que este renglón no encabeza la lista, al tiempo que un significativo 11% llamó la atención sobre políticas para las armas de fuego.

Dos tercios de los encuestados aseguraron que la figura del presidente era importante para su voto, ya sea para mostrar su apoyo o para oponérsele.

Otros comicios han sido relativamente fáciles de explicar. O bien la economía se estaba desempeñando mal (2010), una guerra importante iba mal (2006), o la Casa Blanca había sido afectada por un escándalo (1974). Sin embargo, a pesar de que Trump ha sido testigo o protagonista de suficientes escándalos como para liquidar a varios presidentes, estos desempeñaron un papel sorprendentemente mínimo en las campañas demócratas.

Eso sugiere que existen otros mensajes que resultan mucho más importantes para cada partido, pero también plantea una pregunta preocupante para los republicanos: si pierden la Cámara por un amplio margen cuando la economía está a tope, ¿qué sucederá si se produce una desaceleración?

3. LA GUÍA PARA DEMÓCRATAS ES ...

Los demócratas esperaban que los resultados del martes los ayudaran a trazar un camino de cara a la carrera presidencial de 2020, demostrando claramente que la movilización (aumentando la participación entre los liberales, las minorías y otros votantes demócratas de base) o la persuasión (dirigiéndose al centro para tratar de ganar votantes indecisos) sería la estrategia ganadora en la era Trump.

Alexandria Ocasio-Cortez, demócrata de origen latino, la mujer más joven en la historia en llegar al Congreso de EEUU. Foto: AP

Pero en lugar de una señal clara, han recibido ruido, con datos contradictorios que seguramente serán seleccionados por ambas partes del partido para argumentar la superioridad de su lado.

Por un lado, fueron derrotados algunos de los candidatos progresistas de más alto perfil en el país, como Randy "Ironstache" Bryce, quien se postulaba para el escaño que dejará el presidente de la mayoría en la Cámara, Paul Ryan; Beto O'Rouke en Texas y Kara Eastman en Nebraska.

El senador Joe Donnelly, de Indiana, quien lanzó anuncios de televisión que atacaban a "la izquierda radical", fue aplastado, perdiendo aproximadamente 9 puntos. Con un margen similar fue derrotada la senadora Claire McCaskill, de Missouri. En cuanto a O'Rouke, en realidad estuvo más cerca de ganar que los anteriores, cayendo por apenas tres puntos porcentuales.

Florida, por su parte, ofrece un buen ejemplo de una imagen confusa: el candidato a gobernador Andrew Gillum, quien promocionó el apoyo que le dio Bernie Sanders e hizo campaña por la legalización de la marihuana, terminó con un margen de pérdida casi idéntico al del senador igualmente demócrata Bill Nelson, un ex astronauta de perfil moderado.

4. ACOSTÚMBRATE AL GOBIERNO DIVIDIDO

Nunca es demasiado temprano para empezar a pensar en las próximas elecciones, y 2020 será algo más que la carrera presidencial.

Primero, está el Senado. Si los demócratas hubieran ocupado algunos escaños más este año, incluso aunque no hubieran sido suficientes para ganar el control de la cámara alta, estarían en una mejor posición para volver a tomar el Senado en 2020, cuando competirán de una manera más favorable. Pero ahora, se enfrentarán a una cuesta mucho más empinada.

Luego está la redistribución de distritos, un proceso que se produce una vez cada diez años mediante el cual los estados vuelven a trazar los límites de los distritos legislativos y del Congreso, lo que volverá a ocurrir después del censo de 2020.

Los republicanos han podido mantener la Cámara en gran parte gracias a una manipulación  efectiva de sus distritos, luego de que “los demócratas escogieran una mala noche para tener una mala noche" en 2010, como le gusta decir al presidente del Comité Nacional Demócrata, Tom Pérez.

Si bien aún no se ven los resultados completos a nivel estatal, y hay otra elección antes de que comience el proceso de dibujo del mapa, este martes los demócratas perdieron la oportunidad de instalar gobernadores afines en estados clave como Ohio y Florida, que tendrán gobernadores republicanos en 2020.

5. LA GRAVEDAD POLÍTICA AÚN EXISTE

Trump ha sido un presidente sistemáticamente impopular desde casi el momento en que asumió el cargo, pero su triunfo en 2016 y el hecho de que las encuestas estatales no lo previeran, creó la impresión de que había ideado una nueva fórmula que desafiaba toda lógica política pasada.

Claro, las cosas se veían mal según su índice de aprobación, y seguramente no lucían muy bien cuando divulgaron una grabación en la que alardeaba sobre cómo tratar a las mujeres, o cuando se burló de los prisioneros de guerra, o cuando hizo lo que el Paul Ryan llamó “un comentario racista de manual” sobre un juez federal hispano.

Estas impresiones solo se reafirmaron cuando su índice de aprobación, por bajo que fuera, parecía mantenerse estable sin importar qué caos dominaba en las noticias o qué exasistente se declaraba culpable de delitos graves.

Todo esto llevó a muchos a levantar los brazos con un grito de “nada importa” y a asumir que los llamados expertos no tenían nada que ofrecer sobre cómo funciona la política en 2018.

Pero el sondeo y la sabiduría convencional que predijo que los demócratas ganarían la Cámara de Representantes, aunque perderían el Senado, terminaron siendo acertados. Y resultó que un presidente que llegó al día de los comicios con un índice de aprobación del 44% todavía sufre grandes pérdidas, al igual que le ocurrió a sus predecesores cuando tuvieron calificaciones similares.

Los demócratas perdieron más escaños en el Senado de lo que muchos predijeron, con Florida como la gran sorpresa, y ganaron algunos escaños en la Cámara que nadie vio venir, incluidas las trepidantes carreras en Oklahoma, Carolina del Sur y Staten Island, hasta entonces afín a Trump.

Pero en general, los expertos acertaron, y Trump ahora parece más mortal de lo que sus oponentes habían temido en privado.