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Un 'ejército' en TikTok armado con videos cortos desafía a Trump: “Ojalá se preocupara tanto por la pandemia como por las apps”

El presidente ha dado un ultimátum para desterrar de Estados Unidos a la aplicación, propiedad de una empresa china. Así ha reaccionado una generación que hasta ahora parecía poco interesada en la batalla política.
/ Source: Telemundo

Hay videos cortos con actos de magia, con coreografías, con personas cambiando su ropa en un pestañeo, familias organizando una broma o celebridades haciendo retos: así es TikTok, red social con 500 millones de usuarios en el mundo que se ha vuelto foco de una disputa política.

Pero a diferencia de otros enfrentamientos de la Casa Blanca con China, como la guerra comercial o el veto a Huawei, el intento del Gobierno de Donald Trump de prohibir TikTok en Estados Unidos (supuestamente porque la empresa propietaria, la china ByteDance, hace mal uso de los datos personales de sus usuarios) ha movilizado como pocas veces a adolescentes y jóvenes.

Estos son la mayoría de 30 millones de usuarios activos de TikTok en Estados Unidos, que tienen la esperanza de que no prospere la amenaza que lanzó el presidente.

“¡La generación Z no cede sin dar pelea!”, señala DeJuan Booker, creador de tiktoks (como se llaman los videos en la plataforma) que ha lanzado iniciativas personales para defender la aplicación.

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La filial estadounidense de la empresa, con sede en California, alista una batalla legal con demandas al Gobierno en contra de la prohibición. TikTok también ha promovido entre sus usuarios que den batalla: “Tienen el derecho de hacerse oír” y “expresar sus opiniones ante funcionarios electos y hasta ante la Casa Blanca”, indicó en un comunicado reciente.

El tiempo juega en su contra: Trump firmó el 6 de agosto una orden ejecutiva que daba 45 días de plazo antes de prohibir TikTok en Estados Unidos. Ese intervalo pretendía forzar que la aplicación sea vendida a una empresa estadounidense (las empresas tecnológicas Oracle y Microsoft están negociando para adquirir TikTok), pero es improbable que haya tiempo para un acuerdo.

 

Uno de los videos con los que DeJuan Booker ha promovido acciones contra el veto de TikTok por parte de la Administración Trump.TikTok

 

La Casa Blanca no aclaró de qué manera aplicará la posible prohibición, solo que se vetarán las “transacciones”, no especificadas, de empresas estadounidenses con TikTok. Por lo que una posible forma de cerrar la plataforma pudiera ser que, por ejemplo, se impida a Google o Apple ofrecer la app en sus tiendas, o se corten todos los ingresos publicitarios de la app en Estados Unidos.

Algunos usuarios han anunciado ya su marcha a otras redes, como Triller o Instagram, en caso de que se ejecute el cierre. Otros, como Booker, siguen defendiendo a TikTok en cartas enviadas a la Casa Blanca, publicaciones en change.org, sobre todo, con comentarios en la plataforma.

Denuncian que prohibir la aplicación sería ejercer la misma censura por la cual las autoridades estadounidenses suelen criticar al régimen chino.

“En China están prohibidas las redes sociales extranjeras” como “manera de censurar, y ese no es el precedente a seguir si queremos una sociedad libre”, indican en una carta abierta a Trump un grupo de usuarios con millones de seguidores cada uno.

“TikTok está asociado con el activismo y la diversión, no la ira ni animosidad”, defienden.

 

 

Organizaciones como la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, en inglés) se han pronunciado en la misma línea. 

“Prohibir de manera selectiva ciertas plataformas logra muy poco en cuanto a la protección de la privacidad”, indica ACLU, y “en vez de eso cortará el flujo de información, arte y comunicación” que “tienen comunidades y usuarios conectados alrededor de Estados Unidos y con el resto del mundo”.

Una armada de movilización 

En los últimos ocho meses se ha triplicado el uso de la aplicación entre menores de edad estadounidenses. Y, al mismo tiempo, se ha ido transformando en un sitio que lo mismo alberga humor y bailes que videos para generar conciencia contra la injusticia racial o para promover el cuidado de la salud mental.

Ese activismo ha surgido en parte gracias a la organización de personas de todo el mundo en redes gracias a intereses compartidos: “Estar en esta app y encontrar contenido de todo tipo de gente y lugares era casi parte de mi terapia durante la cuarentena”, comentó una usuaria, Saanya Athapar, en un tiktok reciente.

Una de las comunidades más organizadas en línea gira en torno a la música pop surcoreana (K-pop), con grupos como el autodenominado ARMY dedicado a la promoción y respaldo de BTS, la banda musical más seguida del planeta.

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ARMY lleva años coordinando a gente de todo el mundo en redes sociales para moverse al unísono. Inicialmente era para posicionar hashtags y aprender coreografías, pero creció para incluir asuntos sociopolíticos o para labores de caridad como recaudar fondos para niños desplazados por el conflicto en Siria.

 

TikTok ha quedado en medio de las disputas geopolíticas entre el Gobierno de Donald Trump y el régimen chino de Xi Jinping.Reuters

 

“Somos de diferentes edades, culturas, religiones e idiomas; somos desde estudiantes menores de edad hasta personas con un doctorado. Por eso cuando hay un tema o problema que requiera atención, sin importar dónde sea, somos muy efectivos en comunicarlo entre nosotros para buscar y aplicar soluciones razonables aprovechando las experiencias diversas”, indica el colectivo de fans One in an ARMY.

Recientemente, integrantes de ARMY colapsaron aplicaciones policiales pensadas para monitorear protestas y recaudaron más de un millón de dólares para grupos antirracistas tras la muerte de George Floyd en Minnesota.

En Chile incluso se llegó a culpar a fans de K-pop de haber atizado las protestas contra el Gobierno de Sebastián Piñera a finales del año pasado.

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Los fanáticos del K-pop se han organizado “de manera más política, haciendo uso de su gusto musical compartido como una herramienta política para cuestionar” situaciones sociopolíticas en redes virales como TikTok, explica la socióloga chilena Francisca Galeas.

A finales de junio se volvió viral la sospecha de que fans de K-pop y usuarios de Tik Tok habían contribuido a la baja asistencia en un mitin de Trump en Tulsa, Oklahoma, por medio de un supuesto boicot en el que aparentaron que la gente había solicitado más boletos de los que terminaron siendo usados.

Poco después, Trump empezó a criticar a TikTok como parte de sus acusaciones contra China, e incluso lanzó anuncios políticos en otras redes sociales en los que acusa a la app de presuntamente espiar.

 

 

En respuesta, los usuarios de TikTok volvieron viral un nuevo reto, impulsado en parte por DeJuan Booker: llenar de malas reseñas los hoteles de Trump al igual que la aplicación de la campaña republicana para 2020 en las tiendas de Apple y Google.

“Ojalá [Trump] se preocupara tanto por la pandemia como por las apps y lo del mitin”, señaló el usuario jake126 en un video de Booker.

TikTok anunció a principios de agosto que no permitirá la compra de espacios publicitarios políticos, como los anuncios de campaña en Facebook, en un intento de prevenir la interferencia electoral y la desinformación.

Un día después de ese anuncio, Trump emitió la orden ejecutiva para intentar prohibir la app en Estados Unidos.

¿Por qué quieren prohibir TikTok?

El argumento de la Casa Blanca es que TikTok (y la aplicación de mensajería WeChat), al ser de empresas chinas, suponen un riesgo de seguridad nacional al vulnerar la privacidad de los datos personales de sus usuarios. India vetó recientemente el uso de TikTok con argumentos similares.

 

 

China tiene una ley de seguridad con la que puede exigir datos de ciertos usuarios a sus compañías. TikTok afirma que mantiene sus servidores fuera de China para blindar a los usuarios y que “nunca se ha dado información alguna de usuarios ni se otorgaría aunque se pidiera”, según un comunicado.

Cabe destacar que las redes sociales estadounidenses Facebook y Twitter han sido duramente criticadas por vulnerar la privacidad de sus usuarios, como lo demuestran los escándalos de filtración de datos de Cambridge Analytica, una demanda reciente contra Instagram (propiedad de Facebook) por denuncias de compartir datos biométricos en fotos taggeadas, la revelación de que Rusia usó páginas falsas para desinformar durante la elección de 2016, o el reciente hackeo de cuentas verificadas en Twitter.

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La orden ejecutiva de Trump indica que, si TikTok no es vendida a propietarios estadounidenses antes del 20 de septiembre, cualquier persona o empresa bajo jurisdicción de Estados Unidos tendrá vetado hacer “transacciones” con la app o con su empresa matriz, ByteDance.

“Buscaremos todos los remedios disponibles para asegurar que el estado de derecho no sea hecho de lado y que nuestra compañía y nuestros usuarios sean tratados justamente, si no por el poder ejecutivo entonces por los tribunales”, señaló el equipo de comunicaciones de TikTok en un comunicado el 7 de agosto.

A la espera de conocer si se cierra la venta de TikTok a Microsoft o la Casa Blanca levanta el ultimátum, este conflicto ha contribuido a politizar a muchos usuarios en una aplicación que se pensaba poco propensa a ella.

“Para muchos chicos la política se sentía distante”, dijo Eitan Bernath, creador de TikTok, al diario The New York Times, “con todo esto, tal vez por primera vez, esos chicos se entienden directamente afectados”.