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La fecha de caducidad en los productos no significa que debe tirarlos. Una experta lo explica

La confusión de los consumidores sobre las fechas de expiración en los alimentos causa que un 20% de la comida se desperdicie, es decir, unos 161,000 millones de dólares van a la basura cada año, alertó la FDA.

Por Jill Roberts - The Conversation

Desde que se reportaron los primeros casos en enero, un brote de listeria en Florida causó la muerte de una persona, la hospitalización de otras 22 y el retiro del mercado de una marca de helado.

Las personas se enferman con infecciones por listeria, o listeriosis, al ingerir alimentos contaminados por el suelo, carne poco cocinada o productos lácteos crudos o sin pasteurizar. La listeria puede provocar convulsiones, coma, abortos y defectos de nacimiento y es la tercera causa de muerte por intoxicación por alimentos en Estados Unidos.

Los consumidores usualmente revisan las fechas de expiración para evitar esos peligros ocultos en la comida. Junto al mes y año suelen ir impresas frases como: “consumir antes de”, “usar antes de”, “consumir preferiblemente antes de”, “fresco hasta”, “congele hasta” e incluso la indicación “nacido en” que se aplica a algunas cervezas.

La gente las interpreta como la fecha de caducidad o el día en el que deben tirar la comida a la basura, pero poco tienen que ver con la expiración de los alimentos o cuándo dejan de ser seguros para el consumo. Soy microbióloga e investigadora de salud pública y uso la epidemiología molecular para estudiar la propagación de las bacterias en los alimentos. Un sistema de fechas más basado en la ciencia podría ayudar a la gente a diferenciar aquellas comidas que sí pueden consumir de las que son peligrosas.

Una confusión costosa

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) reportó que en 2020 un hogar promedio gastaba un 12% de sus ingresos en comida, pero muchos de esos alimentos se botan pese a ser seguros para el consumo. El Centro de Investigación Económica del USDA indicó que casi el 31% de toda la comida disponible nunca se ingiereLos altos precios de los productos hacen que este despilfarro sea aún más alarmante.

El sistema actual de etiquetado podría ser el culpable de este desperdicio. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA en inglés) reveló que la confusión de los consumidores sobre las fechas de expiración en las etiquetas es responsable del 20% de la comida que se pierde, es decir, un estimado de 161,000 millones de dólares cada año.

Es lógico pensar que las fechas en las etiquetas existen por razones de seguridad, ya que el Gobierno federal ha establecido reglas que obligan incluir los ingredientes y la información nutricional en ellas.

Un sistema de fechas basado más en la ciencia podría ayudar a la gente a diferenciar las comidas que sí pueden consumir de las que son peligrosas”

Jill Roberts   microbióloga e investigadora

Aprobada en 1938 y constantemente modificada desde entonces, la Ley de Alimentos, Drogas y Cosméticos exige que las etiquetas en los alimentos informen a los consumidores sobre los ingredientes y datos nutricionales en las comidas empacadas, como la cantidad de sal, azúcar y grasa que contienen.

Sin embargo, las fechas en los empaques no son reguladas por la FDA si no que provienen de los fabricantes y podrían no estar basadas en la ciencia de la seguridad alimentaria.

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Por ejemplo, un fabricante de comida podría entrevistar a un grupo de consumidores y determinar que la fecha de expiración es de seis meses desde que se elaboró el producto basado en que al 60% de las personas consultadas ya no les gustó el sabor a partir de ese momento. Negocios más pequeños de un alimento similar podrían tomar eso como referencia y colocar la misma fecha en los suyos.

Otras interpretaciones

Un grupo en la industria, el Instituto de Comercialización de Alimentos y la Asociación de Fabricantes de Comestibles, sugiere a sus miembros marcar la comida con “usar preferiblemente antes de” para indicar por cuánto tiempo los alimentos serán seguros y “usar antes de” para señalar cuándo son peligrosos, pero la implementación de estas etiquetas más precisas es voluntaria.

Pese a que la recomendación está motivada por el deseo de reducir el desperdicio, no está claro si este cambio ha tenido algún impacto.

Los embutidos son uno de los productos a los que los expertos recomiendan prestar especial atención.
Los embutidos son uno de los productos a los que los expertos recomiendan prestar especial atención.Grace Cary / Getty Images

Un estudio conjunto de la Clínica de Derecho y Política Alimentaria de Harvard y el Consejo de Defensa de los Recursos Nacionales sugiere la eliminación de las fechas para los consumidores, citando las potenciales confusiones y derroche.

En su lugar, la investigación recomienda a fabricantes y distribuidores usar fechas de “producción” o “empaque” junto a las “usar antes de”, dirigidas a supermercados y minoristas que les indicarán cuánto tiempo seguirá siendo un producto de calidad.

La FDA considera algunos alimentos “potencialmente peligrosos” si poseen características que permiten la proliferación de microbios, como la humedad y la abundancia de nutrientes que los alimentan. Estos incluyen pollo, leche y tomates en rodajas, que han sido vinculados a serios brotes de contaminación alimentaria, pero actualmente no hay una distinción entre las etiquetas de este tipo de productos con las que se usan en otros más duraderos.

Fórmulas científicas

La fórmula para bebés es el único alimento con una fecha de caducidad que es regulada por el Gobierno y determinada científicamente, pues se somete periódicamente a pruebas rutinarias de laboratorio para confirmar que no esté contaminada.

Este producto también pasa por pruebas para determinar cuánto tiempo toma a los nutrientes — particularmente las proteínas—descomponerse. Para prevenir la desnutrición en los bebés, la fecha sugerida de expiración indica cuándo ya no es nutritiva.

Los nutrientes en los alimentos son fáciles de medir. La FDA ya lo hace regularmente. La agencia emite advertencias a fabricantes cuando la tabla de nutrientes en sus productos no coincide con los hallazgos de sus laboratorios.

Los estudios microbianos, como aquellos en los que los investigadores de seguridad alimentaria trabajan, son también un enfoque científico para un etiquetado efectivo de los productos de consumo. En nuestros laboratorios uno de ellos podría ser dejar que un alimento perecedero se dañe y medir cuánta bacteria le crece a través del tiempo.

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Los científicos también hacen otro tipo de investigaciones microbianas al observar cuánto toma a los microbios como la listeria crecer a niveles peligrosos, anotando detalles como la proliferación de bacterias a lo largo del tiempo y en qué momento hay suficientes para provocar una enfermedad.

Los consumidores están por su propia cuenta

Determinar la vida útil de los alimentos con datos científicos sobre su seguridad y valor nutricional podría disminuir drásticamente el desperdicio y contribuir a ahorrar dinero, especialmente ahora que la comida es cada vez más cara.

Pero ante la falta de un sistema uniforme de etiquetado los consumidores pueden confiar en sus ojos y olfato, para decidir si botan ese pan de dudosa apariencia, aquellos quesos verdes o la bolsa de ensalada que ya no huele bien. Las personas también deben prestar especial atención a las fechas de caducidad para alimentos perecederos, como los embutidos, donde los microbios crecen fácilmente, y si tiene dudas pueden encontrar una guía en FoodSafety.gov.