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Esta ilusión óptica provoca una reacción del cerebro como una forma de alerta ante una situación que puede ser peligrosa

Se trata de un efecto óptico engañoso pero funciona tan bien que confunde a nuestra mente. Los científicos no pueden explicar sin embargo porque alguna gente no es capaz de verla.

Es posible que al ver esta imagen le parezca que el agujero negro en el centro está creciendo y se está acercando a usted. No es más que una ilusión óptica, pero también dice mucho de nuestro cerebro.

Ejemplo de agujero negro que se expande ilusoriamente.
Ejemplo de agujero negro que se expande ilusoriamente.Lucie Senn

En realidad, el óvalo negro está inmóvil. Pero, según un estudio publicado la semana pasada en la revista científica Frontiers in Human Neuroscience, cuanto mayor es la respuesta de una persona a la ilusión de movimiento, más fuerte es la dilatación de su pupila.

“Demostramos, basándonos en la ilusión del agujero en expansión, que la pupila reacciona a la forma en que percibimos la luz —incluso si esta luz es imaginaria, como en la ilusión— y no sólo a la cantidad de energía luminosa que realmente entra en el ojo. La ilusión del agujero que se expande provoca la correspondiente dilatación de la pupila, como ocurriría si la oscuridad aumentara realmente”, explicó mediante un comunicado Bruno Laeng, profesor de psicología de la Universidad de Oslo y autor del estudio.

La ilusión es tan buena para engañar al cerebro que provoca la dilatación de las pupilas como si estuviéramos entrando en una habitación oscura, según concluyó el investigador.

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Es una forma que tiene el cerebro para prepararse ante un cambio de escenario. Al percibir una modificación en el equilibrio de brillo y oscuridad, el sistema visual de los seres humanos se activa mucho más rápido de lo normal, en modo de supervivencia, poniéndose en alerta por si existiera una situación de riesgo.

“No hay ninguna razón para que la pupila cambie en esta situación porque nada está cambiando en el mundo”, explicó Laeng al diario The New York Times, “pero está claro que algo ha cambiado dentro de la mente”

Las pupilas se ajustan inconscientemente a la luz del entorno, dilatándose cuando está oscuro para intentar captar más luz, y contrayéndose cuando hay luz para evitar la sobreexposición. De esta manera, cuando mira esta ilusión, el agujero no se oscurece pero esta percepción es suficiente para que sus pupilas respondan.

Los psicólogos que participaron en el estudio probaron la ilusión en 50 personas, hombres y mujeres con visión normal, que observaron diversas imágenes de agujeros en expansión con colores diferentes, utilizando un rastreador ocular de infrarrojos.

El 86% afirmó sentir que la oscuridad se acercaba a ellos: rastrear sus movimientos oculares reveló que sus pupilas se dilataban al ver el agujero negro, mientras que apenas sucedía si era blanco. El 14% restante no vieron la ilusión de movimiento.

Los investigadores aún no saben por qué una minoría parece no ser susceptible a la ilusión. Tampoco saben si otras especies de vertebrados, o incluso animales no vertebrados con ojos de cámara como los pulpos, podrían percibir la misma ilusión que nosotros.

“El reflejo de dilatación o contracción de las pupilas no es un mecanismo de bucle cerrado, como una fotocélula que abre una puerta, impermeable a cualquier otra información que no sea la cantidad real de luz que estimula el fotorreceptor", agregó Laeng.

"Más bien, el ojo se ajusta a la luz percibida e incluso imaginada, no simplemente a la energía física. Futuros estudios podrían revelar otros tipos de cambios fisiológicos o corporales que pueden “arrojar luz” sobre el funcionamiento de las ilusiones”, concluyó Laeng.