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¿Cómo acabará nuestro sistema solar? Un planeta lejano ofrece pistas

Un gigante gaseoso que orbita alrededor de una estrella quemada predice lo que puede ocurrir aquí dentro de unos 5,000 millones de años, según los investigadores.

Por Tom Metcalfe — NBC News

Un planeta oscuro que rodea el débil residuo de una estrella calcinada a unos 6,000 años luz de la Tierra revela cómo podrá lucir nuestro sistema solar al final de su existencia, afirman los astrónomos.

Este superviviente distante, descrito en un estudio publicado la semana pasada en la prestigiosa revista Nature, parece ser un gigante gaseoso similar a Júpiter y proporciona una imagen de un sistema planetario alrededor de una estrella moribunda, según los autores de la investigación.

La estrella es una “enana blanca”, los restos estelares brillantes que quedaron de la muerte de su fase de “gigante roja”, cuando se expandió decenas de miles de veces tras haber agotado el combustible de hidrógeno para sus reacciones de fusión nuclear, y colapsó unos cientos de millones de años después.

Es posible que los planetas más cercanos a la estrella hayan sido destruidos, y es probable que el mismo destino le ocurra a nuestro mundo cuando el Sol queme todo su hidrógeno dentro de unos 5,000 millones de años.

“Cuando el Sol se expanda en lo que se conoce como su fase de gigante roja, es probable que borre a Mercurio y Venus, y posiblemente a la Tierra”, afirma el autor principal del estudio, Joshua Blackman, astrónomo de la Universidad de Tasmania en Australia.

Mucho antes, el Sol se habrá calentado demasiado para que haya vida en la Tierra. Su fase de gigante roja provocará lagos de lava, continentes rotos y explosiones devastadoras de intensa radiación ionizante, si es que no fragmenta por completo nuestro planeta, explicó Blackman en un correo electrónico.

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Pero no todo son malas noticias: se espera que Marte y los gigantes gaseosos exteriores (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno) sobrevivan a la combustión del Sol. La detección del planeta lejano orbitando una enana blanca refuerza esa idea.

“Nuestro descubrimiento prueba que probablemente es correcta la imagen estándar de cómo evolucionan los sistemas planetarios cuando muere su estrella”, aseguró Blackman.

La enana blanca recién hallada fue detectada hacia el centro de nuestra galaxia por un efecto gravitatorio llamado “microlente”, al pasar por delante de una estrella incluso más lejana.

La gravedad de la enana blanca hizo, durante unos años, que la estrella distante pareciera más brillante (un breve destello en tiempo astronómico) ya que su masa enfocó la luz a través del lente gravitacional, indicó Jean-Philippe Beaulieu, del Instituto de Astrofísica de París, quien dirigió la investigación y es coautor del estudio. Un segundo destello de luz reveló el planeta en órbita.

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De hecho, gracias al microlente es que se pudo detectar el sistema de la enana blanca. Aunque el equipo trató de verlo con los telescopios gigantes del Observatorio Keck de Hawaii, éste era demasiado débil para percibirlo.

Esperan obtener pronto mejores resultados con el telescopio espacial James Webb, cuyo lanzamiento está previsto para diciembre y que podrá observar directamente el sistema ensombrecido, dijo Beaulieu.

Blackman dijo que el gigante gaseoso, cuya masa es unas 1.4 veces la de Júpiter, orbita a una distancia de entre 260 y 600 millones de millas de la enana blanca. 

Aunque es probable que se haya formado más lejos que su órbita actual, el encogimiento de la estrella anfitriona tras su fase de gigante roja no la ha acercado tanto como para fragmentarla, lo que se ha teorizado en algunos modelos.

“Creemos que el planeta sobrevivió intacto a la fase de gigante roja de la evolución de su estrella”, aseguró.

Lisa Kaltenegger, profesora asociada de astronomía y directora del Instituto Carl Sagan de la Universidad de Cornell, comentó que el nuevo descubrimiento es una evidencia más de que los planetas pueden sobrevivir a la muerte de sus estrellas.


Se espera que Marte y los gigantes gaseosos exteriores (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno) sobrevivan a la combustión del Sol.ANDRZEJ WOJCICKI / Getty Images/Science Photo Libra

Kaltenegger, quien no participó en la última investigación, formó parte de un equipo que detectó otro planeta gigante en órbita alrededor de una estrella enana blanca a finales del año pasado, el primero jamás visto.

Sin embargo, ese estudio demostró que el planeta completa una órbita cada 1.4 días, por lo que se encuentra mucho más cerca de la enana blanca que Mercurio del Sol. 

Los investigadores aseguran que es probable que algo similar ocurra aquí dentro de miles de millones de años cuando el Sol se quede sin combustible y destruya la Tierra y los planetas interiores y que únicamente sobrevivan los planetas exteriores como Júpiter.

Kaltenegger apuntó que es probable que se formara mucho más lejos y que haya entrado en espiral a medida que la estrella se encogía hasta detenerse a unos pocos millones de millas de distancia.

En conjunto, los descubrimientos muestran que los planetas exteriores, y quizás sus lunas, pueden sobrevivir a la desaparición de sus estrellas, aunque sus órbitas finales parecen depender de sus circunstancias, añadió.

Pese a que los restos de enanas blancas no producen mucha luz, sí generan suficiente calor para sus planetas internos, lo que implica que la vida podría seguir existiendo en un sistema planetario de este tipo cuando su estrella “muera” así, quizás bajo las costras heladas de las lunas de los gigantes gaseosos, como Europa de Júpiter y Encélado de Saturno, afirmó.