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Beirut lucha por salir de los escombros. Rescatistas recuperan cuerpos tras la explosión que ha dejado más de 150 muertos

La explosión provocada por un cargamento de 2,750 toneladas de nitrato de amonio, ha dejado cerca de 5,000 heridos y 300,000 personas sin hogar.
/ Source: Telemundo

Joe Akiki, un trabajador portuario de 23 años, es uno de los sobrevivientes de la explosión del pasado martes en el puerto de Beirut, la capital de Líbano. Se encontraba desaparecido entre los escombros próximos a un almacén de arena.

Tras esta tragedia que ha dejado al menos 154 muertos y alrededor de 5,000 heridos, según el ministro de Salud del país, Hamad Hassan, así como 300,000 personas sin hogar, según los reportes más recientes, varios países han enviado equipos de rescate para ayudar a localizar a los sobrevivientes de la explosión.

Akiki es uno de ellos.

Voluntarios limpian los escombros de la calle tras la explosión del martes en la zona portuaria de Beirut, Líbano, el viernes 7 de agosto.   REUTERS/Aziz Taher

Pero los rescatistas no solo buscan sobrevivientes. Este viernes siguen con la labor de encontrar cadáveres entre los escombros del puerto de Beirut, casi tres días después de la potente explosión que causó una ola de destrucción en la ciudad.

Según lo que se sabe hasta ahora, la explosión estuvo causada por un cargamento de 2,750 toneladas de nitrato de amonio, un químico empleado en explosivos y fertilizantes, que estaban almacenadas en el puerto desde que fue confiscado de un mercante requisado en 2013.

Documentos recién publicados sugieren que se informó a múltiples organismos gubernamentales de Líbano sobre dicho cargamento, incluido el Ministerio de Justicia, según CNN.

Un hombre camina entre los escombros de los edificios dañados tras la explosión del martes en la zona portuaria de Beirut, Líbano, el 7 de agosto de 2020. REUTERS/Aziz Taher

Los documentos muestran que los miembros del Gobierno y el poder judicial libanés fueron informados de las grandes cantidades de material peligroso que se almacenan allí y puede haber fallado en la protección de la misma.

Por su parte, la oficina de derechos humanos de la ONU pidió este viernes una investigación independiente sobre la explosión de Beirut, insistiendo en que "los llamamientos de las víctimas para que se rindan cuentas deben ser escuchados".

El portavoz de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Rupert Colville, advirtió sobre la necesidad de que la respuesta internacional se intensificara para ayudar al Líbano.

Colville dijo que el Líbano se enfrenta a la "triple tragedia de una crisis socioeconómica, COVID-19 y la explosión de nitrato de amonio" que devastó la capital el martes.

También instó a los líderes libaneses a "superar los estancamientos políticos y atender los reclamos de la población", en una alusión a las grandes protestas que estallaron en el Líbano en octubre.

Las protestas en el país revivieron este jueves en el centro de la capital, donde docenas de manifestantes alzaron la voz contra el Gobierno y se enfrentaron a la policía. 

Muchos libaneses achacan la catástrofe a la negligencia y la corrupción.

La búsqueda de desaparecidos continúa

Mientras tanto, los perros rastreadores de los equipos de rescate enviados por Francia y Rusia siguen revisando la zona portuaria, un día después de la visita del presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien prometió ayuda y presionar para reformas entre el estancado liderazgo político libanés.

Asimismo, la Fuerza Aérea de Estados Unidos hizo una primera entrega este jueves de alimentos, agua y medicinas. Dos misiones más están programadas para los siguientes días.

Arabia Saudita también ha enviado dos aviones con más de 120 toneladas de medicamentos, dispositivos médicos, equipos de emergencia, tiendas de campaña y comida.

La explosión destruyó un gran silo de cereales, arrasó vecindarios próximos al puerto y dejó varias cuadras sembradas de cristales y escombros.

Docenas de personas siguen desaparecidas, y en la entrada al puerto las familias siguen esperando recibir noticias de sus seres queridos.

Un soldado camina en el sitio devastado de la explosión en el puerto de Beirut, Líbano.REUTERS

Más del 12% de la población de Beirut -unas 300,000 personas-, no pueden regresar a sus casas por la explosión, que arrancó puertas y ventanas en toda la ciudad y dejó muchos edificios inhabitables. Las autoridades estiman las pérdidas en entre 10,000 y 15,000 millones de dólares.

Muchos hospitales resultaron afectados por la explosión, y ya estaban desbordados por la pandemia del coronavirus, por lo que tienen problemas para admitir a los heridos.

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Hasta ahora, la investigación sobre el incidente se centra en funcionarios del puerto y aduanas, con 16 empleados detenidos y otros interrogados. Pero muchos libaneses señalan que existe una profunda corrupción que impregna el sistema político y se extiende al liderazgo de la nación mediterránea.

Durante décadas, Líbano ha estado dominado por las mismas élites políticas, muchos de ellos antiguos señores de la guerra y comandantes de milicias de la Guerra Civil (1975-1990). 

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Treinta años después del final del conflicto, los cortes de energía todavía son frecuentes, la basura se queda a menudo en las calles y, en su mayoría, el agua corriente no es potable.

Antes de la tragedia, el país estaba inmerso en una grave crisis económica de la que se culpaba también a la clase política. El desempleo se había disparado y el desplome de la moneda local acabó con los ahorros de parte de la población. Esto hace que la reconstrucción tras la explosión sea un desafío todavía mayor.

Con información de The Associated PressThe Guardian y CNN.