Al borde de la desesperación decenas de miles de trabajadores que aún no reciben los beneficios de desempleo

Las razones del retraso –que está empujando a familias enteras a tomas decisiones drásticas como dormir en el auto– responden a la avalancha de millones de solicitudes que han abrumado a las oficinas estatales, la reducción de personal, la deficiente tecnología y a una mayor revisión de las solicitudes para evitar fraudes.

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Alrededor de 33 millones de estadounidenses reciben actualmente beneficios de desempleo por el golpe financiero de la pandemia del coronavirus, una ayuda que les ha permitido sobrevivir luego de haber perdido temporal o definitivamente sus trabajos. Sin embargo, decenas de miles de trabajadores apenas subsisten, en espera de que sus aplicaciones sean aprobadas y el dinero les sea enviado.

Desde padres que han tenido que mandar a sus hijos a vivir temporalmente con familiares porque no tiene cómo darles de comer, hasta personas que se han visto forzadas a pernoctar en sus autos luego de no poder pagar la renta, son muchos los que se encuentran al borde de la desesperación, tras semanas o meses después de haber aplicado para esta ayuda federal.

Y el panorama no parece mejorar. Semanalmente, se están reportando 1.4 millones de nuevas solicitudes por desempleo, pues con el aumento de contagios tras la reapertura económica, un gran número de estados han comenzado a dar marcha atrás para mitigar la propagación, dejando a muchos trabajadores en casa sin percibir salarios nuevamente.  

Los expertos sostienen que los retrasos en los pagos eran hasta un punto previsibles, debido a la velocidad con que ha aumentado el desempleo en todo el país y la aceleración de la crisis sanitaria.

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Los actuales niveles de desempleo, en efecto, no habían sido experimentados desde la Gran Depresión. Estados como Nueva York, por ejemplo, procesaron alrededor de 4.1 millones de solicitudes de beneficios por desempleo en poco más de tres meses, aproximadamente cinco veces el número alcanzado en todo 2019.

Un grupo de personas hace fila en las afueras de una agencia estatal en Kentucky con la esperanza de encontrar ayuda con sus solicitudes de beneficios por desempleo.REUTERS

La Comisionada del Departamento de Seguridad de Empleo, Suzi LeVine, dijo la semana pasada que unas 35,000 personas están esperando la resolución de sus aplicaciones para beneficios de desempleo, y que los problemas en torno a sus reclamos deben resolverse para finales de julio.

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"Sabemos que están esperando y estamos trabajando increíblemente duro para darles lo que necesitan", dijo LeVine sobre los retrasos.

Los afectados se han quejado del atraso en los pagos, pero también de la ineficiencia de los mecanismos para reclamarlos: el mismo sitio web donde deben llenar la aplicación a menudo funciona defectuosamente, la línea telefónica de ayuda a los aplicantes promete llamarlos de vuelta, pero pocas veces lo hace, las visitas a las agencias de desempleo también han sido descritas como infructuosas.

En estados como Oklahoma, Alabama y Kentucky, los desesperados trabajadores incluso han llegado a acampar en masa fuera de las oficinas estatales para ser atendidos, a veces pasando la noche a la intemperie.

Personal reducido, fallas tecnológicas y fraude

Según lo expertos, las demoras son el resultado de una confluencia de crisis. Por un lado, ha habido una avalancha de millones de nuevas solicitudes de desempleo, que han abrumado a las oficinas estatales durante los últimos cuatro meses. Las agencias, por su parte, están operando con personal reducido y tecnología vieja como consecuencia de los sostenidos recortes presupuestarios.

Otro problema que ha generado demoras en el procesamiento de pagos ha sido una mayor revisión de las aplicaciones por fraudes.

En mayo, decenas de miles de pagos fueron suspendidos cuando las autoridades notaron que habían desembolsado entre $550 y $ 650 millones a través de decenas de miles de aplicaciones fraudulentas enviadas durante la pandemia.

Hasta la fecha, el estado ha recuperado $360 millones de ese dinero, que fue estafado mayoritariamente a través del uso de identidades falsas.

Este elemento, señalan las agencias de desempleo, ha derivado en mayores filtros, controles, y pedidos de información adicional a los aplicantes, lo cual ha contribuido a las demoras.

Hasta la fecha, el estado ha pagado más de $7.2 mil millones en beneficios por la pandemia, dos tercios de los cuales son fondos federales que proporcionan a los desempleados $600 dólares adicionales por semana además del beneficio máximo semanal del estado de hasta $790 por semana.

Los $600 dólares adicionales terminarán en julio (y probablemente no se extenderán)

Además de las demoras de los beneficios ya aprobados, se suma otra complicación: muchas de estas ayudas, como los $600 dólares adicionales por semana para desempleados, están prontas a expirar. 

A medida que se acerca el final de julio, decenas de millones de familias cuyas fuentes de ingresos se vieron afectadas por la pandemia también dejarán de recibir este beneficio federal.

No está claro si, teniendo en cuenta que el impacto económico del virus persiste, este bono será extendido. Algunos legisladores han sugerido que, si se extienden, los beneficios no serían tan bondadosos como en el anterior paquete de estímulo económico del Congreso.

Esto se debe a que la administración Trump quiere limitar los beneficios para que los trabajadores no reciban más dinero de esta manera de lo que recibían en sus trabajos, dijo a CNBC el secretario del Tesoro, Steve Mnuchin.

Mientras algunos opinan que este tipo de ayuda desincentiva a las personas a volver al trabajo, otros señalan que la asistencia es crucial, ya que algunos estados están volviendo a cerrar partes de sus economías a medida que aumentan los contagios en todo el país.

Los grupos que más se afectarán si los $600 semanales son suspendidos son las mujeres y los afroamericanos, pues un informe reciente de la Oficina de Presupuesto del Congreso concluyó que estos han perdido sus empleos a un ritmo desproporcionado respecto al resto de la población. 

En general, las políticas federales de alivio económico a las familias estadounidenses ante la crisis del coronavirus han mantenido a más de 10 millones de personas fuera de la pobreza este año, según un nuevo informe del Urban Institute.

Con informacion de The Washington Post y CNBC

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