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108 horas de búsqueda de los hermanos Tsarnaev

108 horas de los atentados de boston

NBCNews

Jeff Bauman despertó de la cirugía mareado de tantos medicamentos. “Fue horrible. No podía moverme,” dijo. Su cuerpo estaba quemado, no tenía piernas, y había un hueco en uno de sus brazos. Los tubos en la boca no lo dejaban hablar.

 Bauman pidió que le trajeran papel y un bolígrafo y escribió:

“Vi al hombre,” y “El me vio.”

Tres personas fallecieron después de la explosión: Krystle Campbell, de 29 años, gerente de un restaurante en Medford, Massachusetts; Lu Lingzi, una estudiante China graduada de la Universidad de Boston; y un niño de ocho años, Martin Richard, de Dorchester, Massachusetts, quien estaba mirando el maratón junto a su familia.

Davis sabía que los culpables todavía andaban sueltos, pero no sabía sí ellos planeaban sumar otras víctimas.

Detectives asignados al caso en el Boston Medical Center dijeron a las autoridades que uno de los pacientes que estaba gravemente herido había descrito a uno de los posibles sospechosos. Con la información que dio Bauman, se pudo adelantar la investigación iniciada en el laboratorio fotográfico del FBI.

En la mañana del miércoles, a menos de 48 horas de la explosión, Davis informó que los investigadores tenían las “caras.” Las caras fueron luego identificadas como la de los hermanos Tsarnaev.  Ambos aparecían en las imágenes usando gorras de beisbol, sudaderas por debajo de chaquetas oscuras, y cargaban mochilas.

Aunque contaban con imágenes en video de toda la carrera, las imágenes de la cámara de una tienda localizada cerca de donde ocurrió la segunda explosión en la Calle Boylston, fueron cruciales.

Según DesLauriers, en la imagen se ve a un hombre con gorra blanca y una mochila en el hombro. “El hombre se detiene - casi en el medio de la imagen –, se quita la mochila, la pone en el piso, y se queda allí parado por un rato,” Luego, hace una llamada desde su teléfono móvil y cuelga.

“Poco tiempo después se escucha la explosión de la primera bomba cerca de la meta del maratón al este de la Calle Boylston,” dijo DesLauriers.

Las personas que estaban congregadas allí quedaron consternadas por el ruido y la primera reacción fue mirar a la izquierda para averiguar lo sucedido en el lugar de la explosión.

Sin embargo, “ese individuo no reaccionó como los demás,” dijo DesLauriers. “El mira brevemente a la izquierda y después camina deliberadamente hacia la derecha, quedando fuera del alcance de la cámara.”