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Trump ya es el primer presidente en enfrentar dos ‘impeachments’. ¿Ahora qué sigue?

Es un proceso inédito que se llevará a cabo cuando al presidente le quedan solo días en el cargo, con dudas sobre qué sucederá en el Senado e incluso con amenazas veladas de Trump y sus seguidores.

Donald Trump ha hecho historia... como el único político estadounidense en ser acusado formalmente en dos ocasiones de violar la ley estando en el cargo, y además en la Casa Blanca como presidente.

La Cámara de Representantes votó este miércoles para que Trump enfrente un segundo impeachment, juicio político previsto en la Constitución para los casos en los que se considera que hubo “traición, cohecho u otros delitos y faltas graves”.

El primer juicio en contra de Trump se abrió en diciembre de 2019, al considerar los representantes que cometió abuso de poder y obstruyó a la justicia por presionar a Ucrania para que investigara a Joe Biden, ahora presidente electo y en ese entonces posible candidato. El Senado, en ese momento de mayoría republicana, eximió a Trump en febrero de 2020.

Este segundo juicio será por “incitar a una insurrección” al animar a sus seguidores antes de que irrumpieran y vandalizaran el Capitolio.

Se le acusa de “amenazar la integridad del sistema democrático, interferir con la transición pacífica del poder y poner en peligro a otra rama del Gobierno”.

Pero hay mucha incertidumbre sobre este nuevo proceso, debido en parte a que resulta inédito: nunca en la historia alguien había sido sometido a dos impeachments, pero además a Trump le quedan apenas unos días en el cargo.

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Hay dudas sobre qué hará ahora el Senado, y preguntas constitucionales que nunca habían sido planteadas, como en qué momento empezará el juicio y si es posible que un juicio abierto a quien es presidente ahora pueda seguir a partir del 21 de enero, cuando ya no lo sea.

También pesan las amenazas veladas de Trump de que si el proceso continúa pudiera haber más agresiones por parte de sus seguidores.

Manifestaciones a favor del juicio político contra Richard Nixon en marzo de 1973. AP /

Este es un repaso a lo que ya se sabe, como qué significaría una condena, por qué se está realizando este segundo impeachment cuando a Trump le quedan meros días en el poder, y lo que se prevé suceda en los procesos que siguen tras el voto en la Cámara de Representantes.

El posible castigo

El mandato de Trump terminará oficialmente el 20 de enero a las 11:59 am, hora del este, justo antes de la toma de posesión de Biden (en la cual se teme que de nuevo haya violencia por seguidores de Trump).

Así, el castigo a Trump en caso de ser hallado culpable, la destitución, puede no considerarse necesario por algunos congresistas.

No obstante, una condena puede además inhabilitarlo, con lo que tendría prohibido postularse para cualquier otro cargo público en el futuro. Trump ha sugerido que se quiere presentar de nuevo a la presidencia en 2024.

Otro castigo de ser declarado culpable y destituido, si es que eso sucede antes de que termine su mandato, es que Trump tampoco recibiría la pensión de 219,000 dólares al año ni los demás privilegios que suelen tener los expresidentes.

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Entre ellos, protección de por vida del Servicio Secreto o el derecho a recibir tratamiento en los mejores hospitales militares, como Walter Reed (donde Trump accedió a tratamientos que no están disponibles para la población en general cuando tuvo coronavirus).

La pelota está en cancha del Senado

Un proceso de juicio político se compone de dos fases generales: que la Cámara de Representantes delibere si hay un cargo que amerite “proceder en casos de responsabilidad oficial”, y que el Senado juzgue en consecuencia.

Es decir, al Senado le toca ser jurado, con el presidente de la Suprema Corte, John Roberts, como juez que guía el proceso.

Después de escuchar argumentos, posibles testigos y a los fiscales designados (legisladores que actúan como procuradores temporalmente), hay una votación para declarar culpable o no.

La Constitución establece que “a ninguna persona se le condenará si no concurre el voto de dos tercios de los miembros presentes”.

Si hubiera quórum total en el Senado, de 100 senadores, eso significaría un requisito de 67 votos a favor de condenar.

Hay 50 senadores republicanos y 50 demócratas, dos de ellos electos apenas hace unos días en elecciones de segunda vuelta, por lo que no han rendido juramento todavía.

  • El umbral de dos tercios

En la Cámara de Representantes varios republicanos, incluida la representante de alto rango en el partido Liz Cheney, votaron a favor de enjuiciar a Trump.

Pero en el Senado los republicanos todavía no han dado indicios de que respaldarán una posible condena.

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Solamente un republicano, Ben Sasse de Nebraska, ha dicho que votaría a favor.

Es posible que Mitt Romney, senador por Utah y excandidato presidencial, también vote por condenar ya que fue el único republicano que lo hizo en el impeachment de 2019-2020.

Otros senadores republicanos que han sido críticos de Trump en el pasado, como Lisa Murkowski de Alaska o Pat Toomey de Pennsylvania, repudiaron sus acciones recientes y han declarado que él debería renunciar, pero no han dicho nada sobre el impeachment.

Mitt Romney, senador republicano por Utah, se pronuncia a favor del impeachment de Donald Trump el 5 de febrero de 2020,AP /

Varios otros senadores republicanos, en tanto, han dicho que no conviene realizar el juicio político supuestamente porque va en contra de una "unidad" que se debe formar de ahora en adelante.

Entre ellos está Lindsey Graham, quien defendió a capa y espada a Trump durante muchos años en medio de varias polémicas sobre nacionalistas blancos y las acusaciones falsas de fraude electoral.

El 55% de los estadounidenses considera que Trump sí debe ser enjuiciado, pero ese respaldo se desploma a solo el 15% de los republicanos sondeados, según la primera encuesta oficial en preguntar al respecto, de CBS con YouGov.

El pasado 5 de enero los demócratas obtuvieron mayoría en el Senado por las votaciones de segunda vuelta en Georgia, en las que ganaron Jon Ossoff y Raphael Warnock. Sin embargo, ellos no tomarán posesión todavía, pues necesitan ser certificados los resultados.

Otro voto que les dará la ventaja a los demócratas en el futuro es el de Kamala Harris, la vicepresidenta electa. Quien se desempeña como vice siempre preside el Senado para ser voto de desempate.

Harris también tomará posesión el 20 de enero.

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En lo que Ossoff, Warnock y Harris toman su juramento, el republicano Mitch McConnell sigue siendo el líder mayoritario de la Cámara Alta.

McConnell, por tanto, sigue teniendo el poder de decidir si someter algo a votación y cuándo.

  • Lo que dice Mitch McConnell

McConnell ha declarado que él se mantiene indeciso sobre cómo sería su voto sobre condenar, y que su preferencia es que "el Congreso y el poder ejecutivo dediquen los siguientes siete días a facilitar una toma de posesión segura y a una transferencia de poder ordenada".

Sin embargo, el senador por Kentucky también deslindó los pasos a seguir en un memorando circulado el pasado 8 de enero. Ahí dijo que no buscará que el Senado se congregue sino hasta el 19 de enero, un día antes de la toma de posesión de Joe Biden, debido a que el calendario no prevé sesiones formales antes ni reuniones de emergencia a menos que los 100 senadores estén de acuerdo.

Eso significaría que hasta el próximo martes por la mañana el Senado recibiría oficialmente el anuncio de la Cámara de Representantes sobre la acusación formal, y escucharía por la tarde las presentaciones de los fiscales designados.

Con esa fecha en mente, el memo de McConnell indica que no sería sino hasta el mismo 20 de enero, o quizá hasta el jueves 21, que empiece realmente el juicio para considerar los cargos.

Una protesta a favor del segundo juicio político contra Donald Trump el 10 de enero de 2021 en Denver, Colorado.AP /

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Para entonces, habrían sucedido varias cosas: McConnell probablemente ya no será el líder de la Cámara Alta (remplazado por el demócrata Chuck Schumer) y el Senado tendrá en sus manos también la responsabilidad adicional de revisar y aprobar los nombramientos de Biden al gabinete (hay reportes de que el presidente electo preguntó si ambas cuestiones pueden revisarse simultáneamente y que McConnell dijo que lo revisaría).

Para esa fecha, además, Trump ya no será presidente.

Hay debate sobre si entonces puede terminar de ser juzgado, ya que habría dejado el cargo.

¿Todavía se puede juzgar a Trump?

Se está librando un debate entre especialistas y constitucionalistas respecto a este tema, pues la Constitución no es exacta al respecto y ningún tribunal ha debatido la posibilidad de enjuiciar por medio de impeachment a un exfuncionario.

El juez retirado Michael Luttig escribió en The Washington Post que no es posible que el Senado proceda porque la Constitución indica que el punto de un juicio político es la destitución: el artículo 1º dice que "el presidente, el vicepresidente y todos los funcionarios civiles de Estados Unidos serán separados de sus puestos al ser acusados y declarados culpables" en caso de un impeachment.

Sin embargo, otros expertos afirman que la cuestión no es solo la separación del cargo.

Porque la misma Constitución también establece que "el alcance de la sentencia" incluye "la inhabilitación para ocupar y disfrutar cualquier empleo honorífico, de confianza o remunerado" en el Gobierno federal.

Keith Whittington, académico de la Universidad de Princeton, indica que incluso hubo constituciones estatales previas, redactadas a la par de la federal, en las que se preveía explícitamente la posibilidad de hacer un impeachment contra alguien que ya había dejado el cargo, y que es por eso que los fundadores, para ese apartado, posiblemente dejaron una redacción vaga que no lo prohibiera.

También hay precedentes históricos de funcionarios sometidos a un impeachment después de dejar el cargo.

En 1797, el senador William Blount, uno de los fundadores de la nación, fue expulsado de la Cámara Alta por intentar conspirar con los británicos la venta de territorio en Florida (la primera expulsión de un senador estadounidense en la historia del país). Al mismo tiempo, la Cámara Baja votó a favor de enjuiciarlo, aunque ya hubiera sido destituido. Al final el juicio no procedió porque Blount huyó a Tennessee y se protegió volviéndose senador estatal.

En 1876, el entonces secretario de Guerra, William Belknap, fue acusado por la Cámara de Representantes de corrupción. Belknap renunció para intentar evitar el juicio, pero el Senado decidió seguir con la segunda etapa al considerar que sí era posible todavía procesarlo aunque ya fuera técnicamente un civil.

Una mayoría votó en contra de Belknap, pero no hubo suficientes senadores para alcanzar los dos tercios requeridos para poder sentenciarlo e inhabilitarlo.

De hecho, solo tres funcionarios enjuiciados han sido inhabilitados, todos jueces, según Whittington, de Princeton.

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Partiendo de que "un impeachment es una indagatoria amplia respecto a la conducta de funcionarios públicos, no hay razón por la cual esa indagatoria necesariamente debe ser interrumpida por la salida de ese funcionario de su papel público", escribió Whittington en 2019. 

Hasta el representante republicano por Florida Matt Gaetz, uno de los constantes defensores de Trump y quien este miércoles votó en contra del juicio, sugirió en diciembre de 2019 que sí es posible hacer un impeachment contra un expresidente.

¿Por qué hacer un impeachment a estas alturas?

Con tantas interrogantes e incertidumbres sobre si el juicio prosperará, ¿por qué están impulsándolo los demócratas?

Los congresistas que respaldan el juicio han dicho que es importante que se rindan cuentas después de lo sucedido en el Capitolio el 6 de enero, para dejar constancia histórica de que un presidente no queda impune cuando parece que promueve acciones violentas contra el mismo Gobierno.

"Si [proponemos que] incitar una insurrección no amerita un impeachment, entonces nada lo va a ameritar", denunció el representante por Michigan, Dan Kildee, al hablar de que el juramento para defender la Constitución prevé "defenderla contra enemigos extranjeros y domésticos" durante el debate de la Cámara de Representantes del miércoles.

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Algunos vaticinan que también se abre la posibilidad de que el Partido Republicano revise su futuro, dadas las divisiones que se están fraguando ante la indignación bipartidista que surgió por el asalto al Capitolio y la aparente participación de Trump en lo sucedido. 

"Los republicanos pueden pronunciarse ahora o seguir el camino fácil, pero en algún momento habrá un ajuste de cuentas" sobre el futuro del partido, "y el costo político será alto", indicó a NBC News el exoperador de campañas republicanas Liam Donovan.

El argumento de que el juicio sirva para desincentivar conductas similares en el futuro es uno que respaldan especialistas.

El profesor de ciencias políticas y filosofía política Michael Blake compara la situación con los juicios de Nuremberg contra funcionarios del régimen nazi.

Procedimientos del tribunal especial de Nuremberg contra líderes del régimen nazi, el 30 de septiembre de 1946.AP /

"La justificación de [enjuiciar en] Nuremberg no necesariamente se trataba de los nazis por sí mismos, sino de quienes quisieran seguir el mismo camino: los juicios buscaban identificar dónde está la raya que debe ser impasable para sociedades" tanto "en el presente como en el futuro", escribió Blake en un artículo del sitio The Conversation.

"Las ofensas de Trump no son ni remotamente tan grotescas como las de los nazis", agregó Blake, "pero la idea es dejar una declaración definitiva de qué es lo que no debe hacer un presidente".

Esa idea ha sido promovida por integrantes del Gobierno estadounidense desde épocas tempranas.

En el impeachment contra Belknap de 1876, uno de los congresistas, George Hoar, declaró: "El derecho a un juicio político en casos de abusos contra el bienestar público es válido en cualquier momento de la vida de quien cometió el delito" para que a partir de "una decisión resultado del impeachment, dentro de un siglo o más en la historia de este país, no se repita por parte de alguien en el gabinete u otro alto funcionario una ofensa similar".

Con información de los Archivos Nacionales de Estados Unidos, The New York Times, NBC NewsThe Washington Post y The Conversation.