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Qué dice la carta que Trump le dejó a Biden en la Casa Blanca y cómo dejarle una al sucesor se convirtió en una tradición en EE.UU.

El presidente dijo que la carta que le escribió fue "muy generosa". Desde hace más de tres décadas, los mandatarios estadounidenses les dejan misivas a sus sucesores con recomendaciones, consejos y reflexiones. Recordamos algunos casos célebres.
El expresidente Donald Trump, y su esposa Melania, en la Base Aérea Andrews, el 20 de enero de 2021.
El expresidente Donald Trump, y su esposa Melania, en la Base Aérea Andrews, el 20 de enero de 2021.AP / AP
/ Source: Telemundo

En un mundo signado por las comunicaciones digitales, donde los mensajes de texto y las publicaciones de redes sociales lo invaden todo, aún existen personas que escriben cartas tradicionales. Los presidentes estadounidenses son un ejemplo.

Durante su mandato, Donald Trump usó y abusó de toda esa sofisticación tecnológica, al punto que fue suspendido de algunas redes sociales por incitar a la violencia, pero quizá la única tradición que cumplió durante la transición del poder fue dejarle una misiva a Joe Biden, su sucesor en la Casa Blanca.

Trump no cesó en su empeño por reclamar, sin ninguna prueba real, un supuesto fraude electoral en su contra, tampoco se reunió con Biden, no asistió a la toma de posesión y ni siquiera mencionó su nombre durante su último discurso presidencial en la Base Aérea Andrews. Pero le dejó una carta que, como todas esas comunicaciones, quedará en los archivos presidenciales.

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Nada más paradójico que ese último gesto análogo, casi artesanal, de una presidencia caracterizada por el ejercicio del poder a través de las plataformas digitales. Aún no sabemos qué dice exactamente la carta de Trump, pero mientras Biden firmaba sus primeras órdenes ejecutivas en la Oficina Oval se refirió a ese documento: “El presidente Trump escribió una carta muy generosa. Como es privada, no hablaré de ella antes de hablar con él, pero fue generosa”.

Esta tradición se remonta a enero de 1989, cuando Ronald Reagan le dejó a George H.W. Bush una carta impresa con una papelería especial que iniciaba con la frase “no dejes que los idiotas te depriman” y, abajo, culminaba con una graciosa ilustración de la artista Sandra K. Boynton.

Reagan acababa de gobernar durante dos periodos prósperos en los que Estados Unidos afianzó su posición como potencia mundial, así que sabía de lo que hablaba cuando, de su puño y letra, escribió: “Habrá momentos en los que querrás usar este tipo de papelería. Bueno, adelante”.

Cuatro años después, Bush perdía la reelección contra su rival, el carismático líder demócrata Bill Clinton. Sin embargo, hizo gala de una generosidad propia de la majestad presidencial y le escribió una gentil carta a su sucesor en la que le advertía que, aunque no era bueno para dar consejos, le recomendaba “no dejes que los críticos te desanimen”.

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Además, le confesó que, contrario a la sensación de soledad de la que hablaron otros mandatarios, había vivido momentos de gran felicidad durante su mandato. Y terminaba con la frase: “Tu éxito ahora es el éxito de nuestro país. Cuentas con todo mi respaldo. Buena suerte”.

Sin embargo, ahí no termina la relación epistolar de Clinton con la familia Bush. Después de dos periodos signados por el escándalo de su juicio político, le llegó el turno de escribir una misiva a su sucesor que, quién lo diría, era George W. Bush, hijo de su predecesor.

Clinton le mostró su respaldo y afirmó que el pueblo estadounidense era “orgulloso, bueno y decente”. También aprovechó la oportunidad para expresar un poco de optimismo, algo de lo que sabía bastante luego de la tormenta que generó su relación con Monica Lewinsky y sus mentiras al respecto: “Las cargas que ahora soportarás son grandes pero, a menudo, se exageran. La pura alegría de hacer lo que crees que es correcto es inexpresable”.

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Años después, Bush recibiría a Barack Obama en lo que se suele calificar como una de las transiciones de poder más armónicas, al punto de que las hijas de ambos mandatarios se reunieron previamente e hicieron recorridos por la Casa Blanca.

Habrá momentos difíciles. Los críticos se enfurecerán. Tus ‘amigos’ te decepcionarán. Pero tendrás un Dios todopoderoso que te consolará, una familia que te ama y un país que te apoya, incluyéndome a mí”, le escribió Bush en una misiva con su caligrafía oblicua. “No importa lo que pase, estarás inspirado por el carácter y la compasión del pueblo que lideras”, decía en la frase final.

Ocho años después, el tono de las cartas cambió de manera notable. A diferencia de los ejemplos anteriores, en los que los documentos iniciaban con “querido” o “estimado”, la misiva de Obama para Donald Trump iniciaba con un frío “señor presidente”. Y, acto seguido, el líder demócrata enumeraba una serie de reflexiones que ratifican su carácter de estadista al insistir en la importancia del liderazgo estadounidense en el mundo para mantener el orden posterior a la Guerra Fría.

También aprovechó el momento para recordarle la temporalidad de su mandato y agregó: “Eso nos convierte en guardianes de las instituciones y tradiciones democráticas, como el Estado de derecho, la separación de poderes, la igualdad de protección y las libertades civiles, por las que nuestros antepasados lucharon y sangraron. Independientemente del empuje y la atracción de la política diaria, depende de nosotros dejar esos instrumentos de nuestra democracia al menos tan fuertes como los encontramos”.

Luego de cuatro años de escándalos por una serie de motivos tan variopintos como acusaciones de abuso sexual, intervención de potencias extranjeras en el sistema electoral, amistades con dictadores, desinformación rampante, teorías de la conspiración, pagos de impuestos, dos juicios políticos y un asalto al Capitolio, sabemos bien que Trump no le prestó atención a las recomendaciones de la carta. Pareciera que usó su tiempo en el poder para hacer exactamente lo contrario.

Sin embargo, después de un mandato marcado a fuego por las tormentas políticas, económicas y la pandemia, luego de un Gobierno caracterizado por el personalismo y la división, cabe preguntarse, ¿qué le habrá escrito Trump a Biden?

Con información de The Atlantic y The Washington Post