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"Le dimos el voto, ahora que cumpla con lo prometido": activistas de minorías dicen que no bajarán la guardia sobre la agenda migratoria de Biden

Grupos de activistas negros y latinos se reunieron en Washington D.C. para reivindicar que la democracia no acaba en las urnas. “Tenemos que seguir involucrados. No solo en noviembre sino todo el año”, aseguró Nicole Melaku, directora ejecutiva de la Asociación Nacional para los Nuevos Americanos (NPNA, en inglés).
/ Source: Telemundo

WASHINGTON, D.C.— “Nosotros le dimos el voto, ahora que cumpla con lo prometido”. A las 11 de la mañana del miércoles pasado, las calles residenciales de Washington estaban casi desiertas. Era el día de la juramentación de Joe Biden, y mientras que en tomas de posesión anteriores el ambiente fue de fiesta, este año lo que había era alertas por posibles ataques de extremistas.

Aún así, un pequeño grupo de activistas negros del Partido Verde, de los Descendientes Americanos de la Esclavitud (ADOS, por sus siglas en inglés) y de Black Lives Matter (Las Vidas Negras Importan) salieron a las calles para demandar reparaciones por la esclavitud que sus antepasados sufrieron en este país.

Algunos vinieron de estados lejanos como Minnesota (donde en  mayo de 2020 la policía mató a George Floyd, un hombre negro), para recordarle a Biden que había ganado la presidencia gracias al voto negro en ciudades como Philadelphia, Pennsylvania, y que había logrado la mayoría en el Senado gracias a estados como Georgia, donde hay una gran población negra. “¡Queremos una agenda negra!” clamaron. 

Los activistas, la mayoría de ellos negros, se reunieron en un barrio histórico lejos del centro de Washington D.C., por motivos de seguridad.Milli Legrain.

Caían copos de nieve y el viento que soplaba era gélido. El plan original era realizar la protesta en el centro de la ciudad. Pero por motivos de seguridad, los activistas decidieron reubicarse en el barrio residencial de Shaw, frente a la Universidad Howard, una institución educativa de tradición afroamericana, de las llamadas HBCU (Historically Black Colleges and Universities), de donde egresó la que es ahora vicepresidenta de Estados Unidos: Kamala Harris.

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Entre los manifestantes, no había afrolatinos. Aun así, en sus discursos, los activistas presentes denunciaron el estatus de Puerto Rico como “colonia” de Estados Unidos. Y es que la comunidad latina también tiene motivos para alzar la voz.

Los hispanos se movilizan

Por la tarde, después de la juramentación del nuevo presidente, el ambiente en la ciudad se relajó, salió el sol y algunos activistas más se hicieron ver.

Noticias Telemundo habló con miembros de la Coalición Dream Act que habían venido desde el estado sureño de Arizona para alzar la voz, sobre lo que más les preocupa, la inmigración. Esfuerzos de campaña como los de este grupo también fueron claves para la victoria de Joe Biden, en especial en estados como Arizona, que este año se tiñó de azul y no votó republicano por primera vez desde desde 1996

Trahern Crews, presidente del Grupo de Trabajo de Reparaciones del Partido Verde.Milli Legrain.

Una de estas activistas, una joven mexicana que está amparada por DACA (la acción diferida para los llegados en la infancia, orden ejecutiva insignia del expresidente Barack Obama), y cuyo padre falleció de COVID-19, hizo un llamado desgarrador a que por fin se apruebe una reforma migratoria.

“Sé que [hay una] pandemia, sé que hay miedo por las amenazas de los extremistas, pero tenemos que estar presentes más que nunca para mandar el mensaje de que ya no podemos esperar más”, le dijo a nuestro corresponsal de Noticias Telemundo, Rogelio Mora-Tagle. “Son 11 millones y todos merecemos una oportunidad”, agregó.

Ambos grupos de activistas, negros y latinos, reunidos en Washington este día entendieron que la democracia no acaba en las urnas. Eso también lo saben muy bien las organizaciones no gubernamentales (ONG) que luchan todos los días por los derechos de los inmigrantes.

Los representantes de algunas ONG expresaron una sensación de “alivio” después de cuatro años de ataques antiinmigrantes por parte del ya expresidente Donald Trump. También ven con optimismo la propuesta de ley del equipo de Biden para regularizar a los 11 millones de indocumentados en el país

Esperanza, pero con reservas

Su optimismo sin embargo es cauto: “Es importante entender que un proyecto de ley presentado no es un proyecto de ley aprobado”, le dijo a Noticias Telemundo Helena Olea, directora asociada de programas para Alianza Américas en una entrevista telefónica. La aprobación de estas leyes por el Congreso dependerá también de los esfuerzos del poder ejecutivo, encabezado por el presidente, y de su capacidad para negociar y presionar.

Y si bien la propia ceremonia de toma de posesión de Biden y Harris reflejó una inclusión social simbólica a través de la participación de artistas tan diversos como la cantante de ascendencia boricua Jennifer López, la poeta afroamericana Amanda Gorman o el cantante blanco de música country Garth Brooks, la verdadera lucha por la inclusión social se medirá también en indicadores como la reducción de la brecha salarial, el acceso equitativo a la educación, a la vivienda y a la salud en tiempos de la pandemia del coronavirus.

Retos pendientes

Además son numerosos y complejos los retos que quedan por delante. Y en la historia de Estados Unidos, los logros siempre se han conseguido a base de luchas continuas. 

“Tenemos que seguir involucrados. No solo en noviembre sino todo el año”, le dijo a Noticias Telemundo la activista latina Nicole Melaku, directora ejecutiva de la Asociación Nacional para los Nuevos Americanos (NPNA, en inglés).

Una mezcla de culturas se ve plasmada en un mural en el barrio de Columbia Heights, cerca de donde se realizó la protesta, en Washington D.C..Milli Legrain.

También existe entre expertos y activistas la percepción de que Estados Unidos ha caído a un bajo histórico en términos de respeto a los inmigrantes y de protección a los refugiados, durante la presidencia de Trump. Y también es amplia la percepción de que la confianza en el Gobierno es algo que se debe reconstruir, o incluso, como es el caso de algunas comunidades marginadas, de construir desde cero.

Una de las barreras a la movilización de la comunidad inmigrante es el temor a represalias migratorias que ha crecido con la Administración saliente. Helena Olea tiene fe en que este temor se pueda superar por medio de políticas que impidan la colaboración entre la policía y las autoridades migratorias como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), por ejemplo.

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Las diferentes perspectivas de activistas de todo el país, desde Minnesota hasta Texas, pasando por Illinois y Washington D.C., coinciden en que queda mucho camino por recorrer y que no se pueden quedar callados frente al nuevo Gobierno por muy “amigable” que parezca.

Como bien lo señala Fernando García, director ejecutivo de la Red Fronteriza de Derechos Humanos (BNHR por sus siglas en inglés) en El Paso, Texas: “Nuestras demandas no van a llegar solitas. Vamos a tener que luchar por ellas. Si no, va a pasar lo que pasó con [el Gobierno de Barack] Obama, que nos confiamos, que no presionamos y que la reforma migratoria nunca llegó”.