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La última semana de Trump: con pocos aliados, sin Twitter y al borde de un juicio político

El mandatario tiene previsto aparecer públicamente este martes cuando viaje a Texas para visitar el muro, una de sus históricas promesas de campaña.
/ Source: Telemundo

Por Shannon Pettypiece, Peter Alexander, Kristen Welker and Hallie Jackson – NBC News

WASHINGTON - El presidente, Donald Trump, tiene previsto visitar este martes un tramo del muro fronterizo en Texas. Esta sería una de sus primeras oportunidades de hablar al público desde que perdió el megáfono de sus redes sociales.

Los últimos días de su presidencia podrían ser los más decisivos, ya que Trump está alejado incluso de sus aliados más devotos en Washington y una vez más se enfrenta a un juicio político.

Trump sigue desafiante, según dos fuentes familiarizadas con su pensamiento. No tiene planes de renunciar a pesar de los llamados bipartidistas para que deje el cargo antes de que expire su mandato el 20 de enero. También ha indicado que piensa que sus partidarios se enfurecerán por las decisiones de Twitter y otras compañías tecnológicas de bloquearlo. A aquellos con los que está hablando, sigue afirmando falsamente que ganó las elecciones.

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Un número creciente de sus antiguos aliados lo reprendieron públicamente o lo evitaron en privado durante el fin de semana. Y no pudo contraatacar en Twitter después de que su cuenta fuera permanentemente suspendida.

Es un final dramático pero no sorprendente para la presidencia de Trump, luego de cuatro años de controversias casi cotidianas que pusieron a prueba los límites de la democracia y resultaron en el ataque mortal al Capitolio cuando una turba de partidarios de Trump trató de desafiar los resultados de las elecciones.

Se trata, asimismo, de un giro de los acontecimientos para un hombre considerado hace una semana como la persona más poderosa del Partido Republicano y candidato probable para 2024.

El presidente, Donald Trump, hace un gesto en un mitin de campaña en apoyo de los candidatos al Senado, el pasado 4 de enero de 2020, en Dalton, Georgia.  AP/Brynn Anderson

Trump no solo ha sido incapaz de descargar sus frustraciones a sus millones de seguidores en las redes sociales, sino que también se ha quedado con pocos aliados para escuchar o amplificar su mensaje.

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La rutina presidencial de Trump —ver Fox News, publicar en Twitter y llamar a sus amigos y aliados— se ha visto en gran medida interrumpida.

Aliados y asesores del Partido Republicano de largo tiempo, como el exgobernador de Nueva Jersey Chris Christie y el senador por Carolina del Sur Lindsey Graham, un habitual compañero de golf, han criticado públicamente el comportamiento de Trump, mientras que otros simplemente lo han estado evitando.

"La gente no quiere estar en su línea de visión", dijo un exfuncionario de la Casa Blanca. Aparte de Rudy Giuliani, el abogado de Trump, y algunos otros leales, "nadie se compromete siquiera", agregó.

La ausencia más notable de su círculo íntimo en los últimos días ha sido la del vicepresidente, Mike Pence. Aunque se reunieron en la Oficina Oval el lunes por la noche, no se habían visto desde el miércoles por la mañana, luego de que el presidente le pidiera que rompiera su juramento e intentara de alguna manera intervenir en la tabulación del Colegio Electoral.

Antes de los acontecimientos de la semana pasada, Pence no solo fue uno de los aliados más leales de Trump, sino también uno de sus pocos amigos en Washington, según han dicho antiguos funcionarios de la Administración.

Dentro de la Casa Blanca, Trump tiene un personal cada vez más reducido para ayudarle a llevar a cabo cualquier movimiento de último minuto. Varios ayudantes y miembros de su Gabinete han renunciado.

El senador por Pennsylvania Pat Toomey se convirtió el domingo en el tercer republicano electo en pedir la dimisión de Trump, y la senadora republicana por Alaska Lisa Murkowski dijo el viernes que Trump debería ser destituido de su cargo.

Mientras tanto, los demócratas de la Cámara de Representantes seguirán este martes con la votación para comenzar su proceso de destitución.

Trump se ha centrado cada vez más en los indultos en sus últimos días y ha habido serias discusiones sobre su propio perdón, de acuerdo con dos exfuncionarios de la Casa Blanca.

El presidente saliente ha estado trabajando con el abogado de la Casa Blanca para "resolver el papeleo" relativo a este procedimiento, según una persona familiarizada con el asunto.

El presidente saliente también ha estado preguntando a los empleados en los últimos días si les gustaría un indulto preventivo, aunque ninguno ha sido acusado ni ha admitido públicamente un crimen.

Trump también ha hablado de perdonar a los miembros de su familia de forma preventiva, así como a algunos de sus confidentes más cercanos.