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Nuevos detalles del asalto al Capitolio sugieren intenciones más siniestras. El FBI alerta que los "extremistas lo consideran un triunfo"

Crece la alarma por lo que parecían planear algunos integrantes del grupo pro-Trump que asaltó al Capitolio. Las autoridades de antiterrorismo ahora alertan que "extremistas violentos anti-Gobierno" serán de las mayores amenazas este 2021.

Tras la violenta irrupción en el Capitolio, edificio emblemático de la democracia estadounidense, los "extremistas violentos anti-Gobierno", y en concreto los miembros de milicias, los radicales con motivaciones racistas, y los violentos que argumentan agravios políticos, "probablemente serán las mayores amenazas a la seguridad interior en 2021".

Es la advertencia que lanza un nuevo informe del sistema conjunto de inteligencia estadounidense, compuesto por el Departamento de Seguridad Interior, el FBI y el Centro Nacional Antiterrorismo (NCTC, en inglés).

El boletín de estas agencias alerta de que el asalto al Capitolio del pasado miércoles "probablemente inspirará a más extremistas domésticos violentos y otros a realizar acciones en grupos reducidos o como lobos solitarios" en contra de "minorías raciales, étnicas o religiosas, así como contra instituciones, agencias del orden público, funcionarios del Gobierno y edificios gubernamentales".

Sobre todo porque, dice el FBI, muchos extremistas "consideran un logro para sus iniciativas" y un "éxito" que los agresores pudieran entrar hasta las salas del Congreso. Murieron por lo menos cinco personas a causa de la irrupción de los seguidores de Donald Trump; una de ellas era un policía al que los atacantes le lanzaron un extinguidor a la cabeza.

La alerta fue emitida en momentos en que han crecido las sospechas respecto a los verdaderos planes y la organización detrás del asalto al Capitolio.

El armamento encontrado dentro del vehículo de un hombre de Colorado que participó en el asalto al Capitolio.Departamento de Policía del Capitolio

Conforme salen más detalles y testimonios a la luz, parece que había intenciones más siniestras y coordinadas que simplemente entrar al edificio para detener la ratificación del voto popular y voto electoral que le dio la victoria a Joe Biden.

Al menos una decena de oficiales y policías están bajo investigación por posiblemente haber participado o ayudado en el asalto.

Dos integrantes de la Policía del Capitolio ya fueron suspendidos tras salir videos en los que parecen darles indicaciones de dónde dirigirise a los atacantes, los cuales poco tiempo antes habían escuchado discursos del presidente, Donald Trump, y su abogado Rudy Giuliani, diciéndoles que "pelearan como nunca" y que debía haber "juicio por combate".

Horcas, armas y esposas

Desde el 6 de enero fueron encontrados por lo menos dos dispositivos explosivos improvisados y uno de los primeros vándalos arrestados tenía en su posesión 11 cócteles molótov.

Y aunque el mismo día de la agresión fueron detenidas apenas unas 60 personas, en su posesión fueron confiscadas decenas de armas largas y miles de municiones, al igual que herramientas para choques eléctricos y amarres de plástico que sirven como esposas de uso táctico (flex-cuffs, en inglés).

Richard Barnett, el hombre que fue captado subiendo sus pies al escritorio de la demócrata Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes, portaba una pistola de choques paralizantes en su cinturón. Barnett ya fue arrestado.

Un hombre de Colorado, Cleveland Grover Meredith, fue arrestado después de que las autoridades encontraran un rifle de asalto y una pistola Glock con más de 2,500 municiones, entre ellas 320 balas para "perforar armaduras".

"Me atrevo a especular que hubo muchas, muchas más armas de fuego que no fueron descubiertas", dijo Mark Jones, exdirigente de la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, en inglés), a NBC News, cadena hermana de Noticias Telemundo.

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Desde el ataque, legisladores que tuvieron que resguardarse de la turba violenta también han reportado detalles indicativos de que hubo planeación detrás de la irrupción violenta.

Planes de reconocimiento y gente con entrenamiento táctico

La congresista por Massachusetts Ayanna Pressley dijo que los botones de pánico instalados en sus oficinas fueron inhabilitados, y Jim Clyburn, legislador por Carolina del Sur, ha denunciado que algunos de los agresores supieron cómo ir a la oficina que él tiene en el tercer piso a pesar de que no hay señalización alguna de que es suya.

Clyburn tiene otra oficina, que afuera tiene una placa con su nombre, en el primer piso. Nadie irrumpió en esa.

Parte de la investigación que realiza el FBI se ha centrado justamente en la clara posibilidad de que parte de la turba pro-Trump tuviera planes estratégicos para tomar a legisladores como rehenes, o algo incluso peor. 

"No lo consideramos una conspiración gigante, pero sí estamos interesados en descubrir qué quería hacer la gente que traía los amarres", declaró un agente al diario The Washington Post.

Muchos de los seguidores de Trump entraron al Capitolio gritando: "¡Ahorquen a Mike Pence!", y afuera del edificio incluso levantaron un andamio con una horca.

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Cuando los agresores pro-Trump empezaron a romper las ventanas para entrar a la sala de la Cámara Baja, todavía había congresistas en el proceso de evacuación.

"Alcancé a ver sus caras por el vidrio y pensé: 'Estos no son manifestantes, son personas que quieren hacer daño'", declaró el legislador Jim McGovern a la agencia de noticias The Associated Press.

Un grupo de 30 congresistas solicitó este miércoles, antes de que la Cámara de Representantes votara a favor de imputarle cargos a Trump para un segundo juicio político, que se investigue por qué hubo gente tomando recorridos de partes del Capitolio que dijeron usualmente no están abiertas al público, mucho menos cuando estaba restringido el acceso para visitantes debido a la pandemia de COVID-19.

Elementos de la Guardia Nacional resguardan el Capitolio el 14 de enero de 2021, antes de la toma de posesión de Joe Biden y una semana después de la irrupción violenta al edificio por parte de seguidores de Donald Trump.AP /

"Los tours que notamos eran tan preocupantes que los reportamos al sargento de armas desde el 5 de enero", escribieron en la carta los congresistas, que incluyen a veteranos de la Marina como Mikie Sherill.

"Dado lo sucedido el 6 de enero, necesitan investigarse los [posibles] vínculos entre los grupos vistos dentro del complejo y los ataques", agrega la misiva.

El FBI había recibido hasta el lunes más de 126,000 datos de información a partir de fotografías y videos para identificar a quienes participaron.

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Incluyen los datos provistos por una adolescente progresista de Massachusetts que vio a su tío y a su madre y los reportó, así como los nombres de varias personas que, a partir de investigadores digitales, han sido desenmascarados como integrantes de las fuerzas armadas de Estados Unidos.

John Scott Railton, especialista en ciberseguridad, está entre las personas que han estado analizando imágenes y videos tomados el 6 de enero.

En su cuenta de Twitter, Railton ha ido compartiendo evidencia de que varios entre la turba tenían equipo y entrenamiento táctico, como auriculares para comunicarse entre sí o protectores de oídos usados para atenuar el ruido de disparos.

 Las investigaciones en las 56 oficinas del FBI en el país se concentrarán en los siguientes días y semanas en revisar todas las imágenes obtenidas, todos los videos, y en revisar los correos de quienes ya fueron detenidos para dilucidar si el ataque fue coordinado, según exagentes de seguridad.

Hay publicaciones en redes sociales y en diversas plataformas de internet que hablan de discusiones sobre posiblemente irrumpir en el edificio.

"Aunque la gente actúe en conjunto no necesariamente significa que hubo una conspiración", dijo un oficial del FBI, Chuck Rosenberg, a The Washington Post. Agregó: "Puede que haya 300 personas con 100 diferentes acuerdos conspiratorios de tres personas por grupo, o puede que haya una sola conspiración entre todas las 300 personas".

Mientras, continúan las actividades para el proceso de juicio político contra Trump y para la toma de posesión de Biden, que debido a las acciones violentas se tendrá que realizar sin acceso del público al National Mall, los jardines entre el Capitolio y el Monumento a Washington donde tradicionalmente los ciudadanos pueden ver al nuevo presidente rendir su juramento de proteger la Constitución.

Con información de AP, The Washington Post, The Boston Globe y The New York Times