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Activistas acuden a las pollerías de Georgia para animar a los latinos a votar en las elecciones al Senado

El voto latino es tan importante en las elecciones de Georgia que activistas de todo el país van hasta las entradas de los trabajos para asegurarse de que los hispanos ejerzan su derecho.
/ Source: Telemundo

GAINESVILLE, Georgia. Son las 5:30 am y unos 15 voluntarios entregan bolsas con mascarillas y un panfleto informativo sobre las elecciones del Senado de Georgia a la entrada de una fábrica de Gainesville. Esta es conocida como la 'capital mundial de las aves de corral', donde un 40.7% de la población es latina.

El recinto huele a pollo crudo y las temperaturas son gélidas, pero eso no impide que los activistas se acerquen con una sonrisa bajo sus mascarillas y simpaticen con los empleados. “Agarre otra bolsa para los niños en la casa”, le dice Khaled Simon a una mujer que entra corriendo a trabajar sin tapabocas.

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“Estas organizaciones [sin ánimo de lucro latinas] son los soldados que están trabajando para que nuestra gente pueda votar. No es justo que haya sitios como estos donde nuestra gente son sirvientes de la injusticia”, comenta el activista hispano, que explica que los empleados de esta fábrica trabajan por el sueldo mínimo (7.25 dólares la hora) a 35 grados Fahrenheit. 

Además de mascarillas, Simon, que es dueño de una taquería en Chicago, en los últimos días de diciembre estuvo repartiendo comida. 

“Servimos 350 tacos a la gente que votaba de manera anticipada para convencerles de que salgan [a las urnas], porque sabemos que a la gente le gusta la comida gratis y nuestros tacos son muy buenos”, anota.

El joven cuenta que en la semana que ha estado en Georgia se ha topado con muchos hispanos que creen que el día en el que tienen que ir a votar es el miércoles 6 y no el martes 5. “Mucha gente está muy confundida porque hay información falsa”, se lamenta.

Khaled Simon, voluntario latino residente de Chicago, entrega mascarillas e información sobre la elección al Senado de Georgia a los trabajadores de una pollería en Gainesville, Georgia, el 4 de enero de 2021.Sarah Yáñez-Richards

Simon no es el único voluntario que ha recorrido millas para hablar con los latinos de Georgia. En este grupo de activistas hay gente que ha viajado desde Virginia, Nueva York o California, además de los locales.

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Andrés Rodríguez empezó a hablar con los votantes desde la Costa Oeste, pues antes de desplazarse al estado sureño estuvo una semana llamando por teléfono a los georgianos para informarles de la importancia de estas elecciones desde California.

En sus muchas llamadas telefónicas, además de explicar a los latinos dónde votar o quienes son los candidatos, este componente de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC, por sus siglas en inglés) se esforzó por resaltar la importancia que tiene el Senado a la hora de la aprobación de muchas leyes y medidas en el país. 

“Muchos pensaron que cuando votaron en noviembre ya se acabó, pero todavía tenemos esto que hasta es más importante que la elección del presidente”, recalca el también hispano.

Voluntarios ofrecen mascarillas e infomación sobre las elecciones al Senado, en Gainesville, Georgia, el 4 de enero de 2021.Sarah Yáñez-Richards

Graco Hernandez, otro voluntario de California que lleva desde el 15 de noviembre informando a la comunidad latina de Gainesville sobre el plebiscito, también cree que estas elecciones son clave pues se decidirá si son los republicanos o los demócratas los que tendrán la mayoría en la Cámara Alta. El partido rojo necesita que alguno de sus dos candidatos, David Perdue y Kelly Loeffler, ganen. Mientras que el azul necesitaría ganar los dos escaños en Georgia, Jon Ossoff y Raphael Warnock, para alcanzar los 50 senadores y que la vicepresidenta Kamala Harris desempate la mayoría.

“Esto va a decidir quién va a estar en el Senado y cómo podemos pasar la reforma migratoria y cosas así. Para la gente de nuestra comunidad, la gente que está aquí en estas polleras es algo que es bien importante”, subraya el joven recién graduado.

Graco Hernández, voluntario latino residente de California, en Gainesville, Georgia, el 4 de enero de 2021.Sarah Yáñez-Richards

La cabeza detrás de esta actividad es la directora ejecutiva de Georgia Familias Unidas, María del Rosario Palacios, quien montó esta organización con la llegada de la pandemia de coronavirus.

“Empezamos a principios de julio, mi familia se enfermó, mucha gente conocida se enfermó y tuvimos gente que falleció por la pandemia”, recuerda la treintañera mientras se frota las manos para entrar en calor.

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El objetivo de Palacios es empoderar a la comunidad latina de su área para que mediante su voto y voz “puedan tomar sus propias decisiones”.

La activista mexicana-estadounidense explica contenta que, a diferencia de las elecciones generales, en esta carrera al Senado los dos partidos se están enfocando mucho más en el voto latino, no solo en los anuncios, sino también en llegar personalmente a la comunidad. Por ejemplo, a ella en las últimas semanas la han llamado tres veces para animarla a votar, algo que nunca antes había visto.

Según datos de la Oficina del Censo, la población hispana de Georgia creció un 96% entre 2000 y 2010 y el estado cuenta con casi un millón de residentes latinos. La encuesta Votecast de la agencia de noticias The Associated Press apunta que de los cinco millones de votantes de Georgia del 3 noviembre el 3% eran latinos y que el 60% votó por el presidente electo, Joe Biden.

Grupo de activistas que entregan mascarillas e información sobre la elección al Senado de Georgia a los trabajadores de una pollería en Gainesville, Georgia, el 4 de enero de 2021.Sarah Yáñez-Richards

“Normalmente, no tenemos acceso a la información en nuestro idioma y no vienen a nuestras casas a dejarnos saber que ellos quieren que nosotros votemos, que nuestro voto es importante para ellos. Ojalá que después de esto siga el mismo nivel”, añade la georgiana.

Para Palacios mantener a los trabajadores de las pollerías informados, que en su gran mayoría son hispanos que provienen de México o países de Centroamérica, es clave, pues aunque solo el 40% de los empleados tengan el derecho a votar ellos pueden hacer que sus familiares que ya son ciudadanos voten.

“Sabemos que nuestras familias dependen de nuestro voto y es mi esperanza que ellos le digan a sus familiares, a sus hijos. Muchos padres me dicen: ‘Sí, le voy a decir a mi hijo o a mi hija que vaya a votar”, concluye.