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La falta de oxígeno en medio de la crisis del coronavirus provoca escenas de "desesperación" y calvario en México y Brasil

Ciudad de México y Manaos se enfrentan a una grave escasez de este gas vital. “Quiero salvar a mi mamá. Requiere un tanque grande para que la pueda seguir teniendo (con vida)”, aseguró a Noticias Telemundo Rosalinda Martínez.
/ Source: Telemundo

En Ciudad de México, que suma el nivel más alto de hospitalizaciones con un 88% de ocupación, conseguir oxígeno para los enfermos de COVID-19 se ha convertido en un verdadero calvario. A miles de kilómetros de allí, la capital del estado brasileño de Amazonas, Manaos, en Brasil, sufre una situación similar. Afectados por la escasez de este elemento básico describen la situación como un escenario de guerra

Rosalinda Martínez se enfrenta todos los días a esta pesadilla en la capital mexicana. “Quiero salvar a mi mamá. Requiere un tanque grande para que la pueda seguir teniendo (con vida)”, aseguró a Noticias Telemundo la mujer.

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Jorge Chávez vive una situación similar: llegó a las 5 am por oxígeno para su hijo. El hombre ha sido testigo de la desesperación de la gente por hacerse de este gas vital. “Están desesperados porque no lo pueden conseguir. Aparte del costo hay muchísima gente”, agregó.

De acuerdo con las autoridades, el aumento en las hospitalizaciones es el resultado de las fiestas de fin de año. “Fue el producto del contagio en reuniones familiares o fiestas que se dieron entre la semana del 24 de diciembre y el 2 de enero”, dijo la jefa del Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum.

El aumento de casos hace cada vez más frecuentes escenarios como este: en la principal plaza de la alcaldía Iztapalapa una interminable fila espera una recarga gratuita de oxígeno. Mientras tanto, del otro lado, un grupo de personas espera hacerse una prueba PCR para determinar si están enfermos de COVID-19 o no.

Gente espera para llenar los tanques de oxígeno para sus familiares infectados con coronavirus, en un puesto de oxígeno gratuito del Gobierno en la Ciudad de México, el 6 de enero de 2021. REUTERS/Carlos Jasso

En medio de este panorama, el país registró 140,000 muertes por coronavirus, además de sumar por segundo día consecutivo más de 20,000 nuevos contagios en 24 horas, informaron el sábado autoridades de la Secretaría de Salud.

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Con estos datos, México se mantiene como el cuarto país del mundo con más decesos por la pandemia, detrás de Estados Unidos, Brasil e India, y el número 13 en cuanto a número de contagios, según la Universidad Johns Hopkins.

Crisis en Manao, Brasil

Los médicos de Manaos, la ciudad más grande de la selva amazónica, tienen que elegir qué pacientes con COVID-19 pueden respirar en medio de la disminución de las reservas de oxígeno.

Familiares de pacientes con COVID-19 compran tanques de oxígeno a una empresa privada en Manaos, Brasil, el 15 de enero de 2021.   REUTERS/Bruno Kelly

Familiares de quienes sufren la situación viven angustiados al ver a sus seres queridos morir de asfixia.

“Cuando vimos que no había más oxígeno empezó la desesperación y los gritos dentro del hospital. Yo salí corriendo y gritando que se había acabado el oxígeno y que todo el mundo iba a morir”, relató a Noticias Telemundo Thalita Rocha, que estaba al cuidado de su suegra con COVID-19 en una unidad de atención básica.

Mientras tanto, su suegro se debatía también entre la vida y la muerte en otro centro. “Mi marido estaba desesperado buscando oxígeno para los dos y tuvo que escoger. Se lo llevó a mi suegra”, contó Rocha. Pese al esfuerzo, su suegra no resistió y falleció horas después.

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Historias como la de esta mujer se repiten en todo Manaos en donde, ante la crisis hospitalaria, muchas familias se han visto en la necesidad de usar sus propios recursos para salvarle la vida a sus seres queridos.

“No conseguimos plaza en ningún hospital y tuvimos que traer a mi tía y mi abuela a casa y montar aquí una UCI”, aseguró Sâmela Hidalgo. Su familia tuvo que hacer una fila de 24 horas para conseguirlo.

“Estábamos desesperados porque cuanto más tiempo estábamos en la fila, menos tiempo quedaba de vida y de oxígeno para ellas”, agregó.

Ante el caos sanitario, el Gobierno federal se vio obligado a enviar a la ciudad aislada de 2.2 millones de personas aviones militares con tanques de oxígeno. El viernes aterrizó uno con 6,000 litros de oxígeno que fue distribuido a los hospitales. Pero a medida que la pandemia golpea con fuerza, los locales se preguntan cuánto tiempo durará el suministro.

La multinacional White Martins, proveedora de oxígeno del Gobierno local, dijo en un comunicado que estaba considerando desviar parte de su suministro de la vecina Venezuela. No quedó claro de inmediato si esto sería suficiente para hacer frente a la espiral de la crisis.

"Sí, hay un colapso en el sistema de Salud de Manaos. La fila para obtener una cama está creciendo mucho, tenemos 480 personas esperando ahora", dijo el jueves el ministro de Salud de Brasil, Eduardo Pazuello. "Estamos empezando a retirar a los pacientes con condiciones menos graves para reducir el impacto", agregó.

Los hospitales de la ciudad han admitido pocos pacientes nuevos de COVID-19. Muchos fueron transportados en aviones a otros estados.

La situación ha disparado las muertes en los hogares de Manaos y tan solo esta semana, el número de fallecidos con COVID-19 en sus casas aumentó un 130%.

Entre el lunes y el viernes fueron sepultados en Manaos más de 1,000 muertos. Al igual que los hospitales, los cementerios no dan abasto y las filas de carros fúnebres a sus entradas enlutan aún más el panorama de caos que envuelve a la ciudad.

Desde el inicio de la pandemia, el presidente, Jair Bolsonaro, ha minimizado los riesgos de la enfermedad, diciendo que las consecuencias económicas de la pandemia matarán más que el virus.

¿Por qué escasea el oxígeno?

Las instalaciones médicas de los países en desarrollo carecen muchas veces del suministro fiable de oxígeno que se encuentra en los países de Europa y América del Norte, donde los hospitales tratan el oxígeno como una necesidad fundamental, que se suministra en forma líquida por medio de camiones cisterna y se lleva directamente a las camas de los pacientes con coronavirus.

Un paciente con COVID-19 necesita entre 60 y 80 litros de oxígeno por minuto, mientras que los pacientes de otras enfermedades reciben solo seis litros.

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Pero incluso en Los Ángeles  una oleada de casos de coronavirus generó una escasez de oxígeno y obligó a las ambulancia a dejar de atender a los pacientes más graves por el colapso hospitalario.

Editado por Gabriela Martínez con información de Víctor Silva, desde Ciudad de México, Ana Peralta, desde Río de Janeiro, AP y Efe.