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El intervalo de tiempo entre la primera y la segunda dosis de la vacuna no tiene que ser exacto, según expertos

"Incluso si pasan cuatro, seis u ocho semanas antes de que puedan recibir la segunda dosis, está bien", dicen los expertos sanitarios ante la preocupación por las demoras en la campaña de vacunación en EE.UU. Los médicos sí resaltan la importancia de terminar el ciclo más temprano que tarde, para lograr mayor inmunidad.

Por  Erika Edwards - NBC News

El lento avance de la vacunación contra el COVID-19 en Estados Unidos, que incluye retrasos en las entregas, envíos más pequeños de lo esperado a los estados y problemas para programar citas, ha provocado cierta consternación por la posibilidad de que las personas no puedan recibir su segunda dosis dentro del plazo prescrito de 21 o 28 días.

Aunque esto es potencialmente preocupante, los expertos sanitarios de todo el país aseguran que no hay motivo para estar consternados.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, las cadenas de farmacias nacionales, los expertos en enfermedades infecciosas y los médicos en la primera línea del tratamiento de pacientes dicen que hay un margen de maniobra para esa segunda dosis, al tiempo que enfatizan que sigue siendo esencial vacunarse por completo lo antes posible.

"No hay un intervalo máximo entre la primera y la segunda dosis para cualquiera de las vacunas", dicen los CDC en su sitio web.

Rina Shah, vicepresidenta del grupo de operaciones y servicios de farmacia en Walgreens, que planea administrar dosis en sus tiendas en todo el país, dijo que "los pacientes pueden recibir la segunda dosis siempre que esta cumpla con la ventana de inmunización", lo que significa que la segunda dosis no se debe administrar antes del período de tiempo designado.

"Alentamos a los pacientes a programar la cita para la segunda dosis lo más cerca de la fecha apropiada más temprana, pero un poco después está bien", dijo Shah.

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Eso va en contra de la guía oficial de la Administración de Alimentos y Medicamentos y las farmacéuticas Pfizer-BioNTech y Moderna, los fabricantes de medicamentos detrás de las dos vacunas actualmente disponibles en Estados Unidos. La guía establece que dos dosis, administradas a intervalos específicos, son necesarias para una protección máxima contra el coronavirus.

En el caso de la vacuna de Pfizer, ese intervalo es de 21 días. En el caso de la de Moderna, 28 días.

Una enfermera recibe una dosis de la vacuna Moderna Covid-19 en el South Bronx Educational Campus en Nueva York, el 10 de enero de 2021.AFP - Getty Images file

Esos marcos de tiempo fueron designados basándose en cómo se administraron las vacunas en los ensayos clínicos, lo que significa que solo hay datos disponibles de eficacia para casos en que las vacunas se administraron con 21 días de diferencia (en el caso de Pfizer) y con 28 días de diferencia (en el caso de Moderna).

Sin embargo, la respuesta inmune del cuerpo no expira después de un intervalo establecido.

"Nuestro sistema inmunológico es muy inteligente", dijo el doctor Buddy Creech, director del Programa de Investigación de Vacunas en el Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt, en Nashville, Tennessee. "No se olvida de qué vio la primera vez", dijo, refiriéndose a la primera dosis de la vacuna.

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Creech, quien ha supervisado los ensayos clínicos de Moderna, dijo que las vacunas deberían funcionar como se esperaba, incluso si la segunda dosis se retrasa un mes o más de lo recomendado.

"No entren en pánico. Incluso si son cuatro, seis u ocho semanas antes de que puedan recibir esa segunda dosis, está bien desde el punto de vista del sistema inmunológico", dijo.

La segunda dosis de las vacunas de Pfizer y Moderna funciona como un recordatorio para el sistema inmunológico.

"Como cualquier mecanismo de defensa, si el sistema inmunológico ve algo una vez, puede estar preparado la segunda vez", dijo el doctor Bruce Y. Lee, profesor de política y gestión de la salud en la City University of New York.

Eso podría suceder incluso si la segunda dosis se administrara hasta un año después, de acuerdo con la doctora Diane Griffin, experta en enfermedades infecciosas de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins. Aunque no hay datos que demuestren que administrar la segunda dosis mucho más tarde conduciría a la efectividad del 95% observada en los ensayos clínicos.

"La razón principal de una segunda dosis es lograr que la inmunidad alcance un nivel lo suficientemente alto como para estar seguros de que la persona está protegida", dijo Griffin.

Aun así, Griffin enfatizó la importancia de terminar el ciclo de vacunación más temprano que tarde.

"La gente puede pensar que está protegida porque recibió una dosis", dijo. Si bien la primera dosis ofrece protección, "es necesario enfatizar que una segunda dosis es necesaria" para una protección completa.

Lee estuvo de acuerdo y agregó que cuanto mejor protegido esté un individuo, mejor será para los que lo rodean también. "Si otras personas están protegidas, el virus puede encontrar menos oportunidades de propagarse", dijo.