Llevaban 24 años casados y el coronavirus les separó: esta mujer logró un trabajo de lavaplatos para volver a estar con su marido

Su mayor miedo después de 114 días de separación era que su marido no la reconociera: así reaccionó cuando pudo tocarla de nuevo.

El amor por su esposo y su determinación fueron más fuertes que las medidas de confinamiento impuestas por el COVID-19 para una mujer de Florida, quien logró que la contrataran como lavaplatos en una residencia de ancianos para poder abrazar a su marido, internado allí y enfermo de Alzheimer.

[Siga aquí toda nuestra cobertura del COVID-19]

Un total de 114 días tardó Mary Daniel, de 57 años, en tocar a su esposo Steve, de 66, que reside en la unidad de cuidados de memoria del centro Rosecastle en Jacksonville, pero durante ese tiempo también se las ingenió para verlo a diario, aunque solo fuera a través del cristal de una ventana. 

El matrimonio, como muchas otras familias, se vio afectado por la orden del gobernador, Ron de Santis, que prohíbe las visitas a hogares de ancianos al ser considerados lugares de alto riesgo durante la pandemia debido a la vulnerabilidad de la salud de los internos.

Desde hace un año, cuando Steve Daniel se mudó al asilo, su esposa acudía cada tarde para acostarlo, hasta el día en que la llamaron para comunicarle que el hombre no podría recibir más visitas ante la entrada en vigor de la prohibición, reveló la mujer en entrevista con el programa Today de NBC News, la cadena hermana de Telemundo. 

Sin más opciones, Mary lo veía a través de una ventana, pero Steve lloraba sin entender lo que estaba ocurriendo, lamentó la mujer. Ante la impotencia que le producía esa situación, se ofreció para trabajar en la residencia.

Más de tres meses después su sueño se convirtió en realidad y el asilo le ofreció un empleo como lavaplatos para que pudiera estar cerca de Steve.

Mary temía que su esposo por más de 24 años no la reconociera porque había transcurrido demasiado tiempo, pero sus temores se disiparon cuando por fin se reunieron en persona: Steve tenía los ojos llorosos e incluso pronunció su nombre, una señal de que la reconoció: “Me tocó la cara incluso con la mascarilla puesta, solo me tocó la cara y me miró. Solo tocarlo, tocar su brazo y estar tan cerca de él después de 114 días”.

[Florida registra más de 15,000 casos en un solo día]

Desde entonces, Daniel se presenta a trabajar dos días a la semana en turnos de cuatro horas y media, y luego pasa las tardes con Steve tal como hacía antes de la pandemia, ayudándolo a desvestirse y a prepararse para dormir.

El asilo, que tiene 50 residentes, no ha registrado de momento ningún caso de coronavirus, según Daniel, quien se ha realizado varias pruebas de la enfermedad que dieron negativo.

También tuvo que someterse a un completo entrenamiento para poder trabajar en Rosecastle: “Tuve que pasar una verificación de antecedentes, una prueba de drogas, una prueba COVID, 20 horas de capacitación en video [y pasar exámenes de] enfermedades infecciosas. Todo fue 100% legítimo”.

La mujer insistió en que se toma el COVID-19 muy en serio: “Lo último que quiero es ser imprudente y llevarlo allá”. “Me han hecho pruebas tres veces. No voy a lugares a los que no necesito ir. Si tengo que ir a la tienda de comestibles, me distancio socialmente”, añadió.

[Su madre enfermó de coronavirus en un hogar de ancianos. Recibió una pregunta por mensaje de voz. Y luego la peor noticia]

La mujer aseguró que el personal de la residencia está feliz de tenerla de vuelta porque están abrumados ahora que las familias no pueden visitar y ayudar a los suyos.

“Mary ha sido parte de nuestra familia Deerwood desde que su esposo, Steve, se mudó a nuestra comunidad, pero estamos orgullosos de darle la bienvenida a nuestro equipo”, dijo Kelley Withrow, directora ejecutiva de Rosecastle en Deerwood en un comunicado enviado por correo electrónico a Today.

“Se han implementado restricciones a los visitantes en las comunidades de todo nuestro estado como medida de seguridad, con el objetivo de proteger a la población vulnerable a la que servimos. Pero ha sido difícil tanto para las familias como para los residentes, por lo que sentimos que se necesitaban soluciones creativas, especialmente en el caso de Mary y Steve. Estamos felices de informar que Mary ha tenido un gran comienzo en su nuevo rol, y estamos emocionados de ver también los cambios positivos en el comportamiento de Steve”, concluye.

Daniel cree que hay manera evitar la transmisión del COVID-19 sin separar a seres queridos, y ha creado un grupo de Facebook llamado "Cuidadores para el compromiso" que pide al gobernador que reconozca el fuerte impacto que tiene en los residentes de hogares de ancianos el aislamiento.

Una de sus iniciativas es que se permitan visitas de los familiares en una sala desinfectada o al aire libre.

Con información de Today

Vea también:

Pareja de ancianos, casados por 70 años, nunca se había separado hasta que llegó el coronavirus

Una orden federal obliga a los asilos de ancianos a reportar casos de coronavirus en un máximo de 12 horas

Aumentan los contagios y muertes por coronavirus en residencias para ancianos en EE.UU.