La regla de ICE contra estudiantes extranjeros agravará la crisis económica y la pandemia, según expertos

Dos universidades de élite demandan al Gobierno de Trump para frenar el nuevo castigo migratorio, que es criticado por académicos, expertos y activistas.
/ Source: Telemundo

WASHINGTON.— El venezolano Daniel Di Martino tiene todo listo para iniciar su doctorado en la Universidad de Columbia en otoño pero, si no logra inscribirse en clases presenciales, podría ser deportado. El ultimátum migratorio contra estudiantes como Di Martino agravaría la recesión y el riesgo de contagio del COVID-19, advirtieron este martes algunos expertos.

Según el reglamento anunciado el lunes por la Oficina de Servicios de Inmigración y Aduanas (ICE, en inglés), los estudiantes extranjeros que no puedan tomar clases presenciales en sus escuelas o universidades, tendrán que salir del país.

Los estudiantes que participan en planes híbridos -es decir, reciben parte de la instrucción en persona y parte en internet- tendrán que "certificar" que toman cursos en persona, no solo en línea.

Quienes participan en clases de inglés o cursos vocacionales no pueden tomar ningún curso en línea, según el reglamento del Programa de Intercambio de Estudiantes y Visitantes (SEVP, en inglés).

Además, quienes hayan sido aceptados para su primer año universitario en otoño no podrán ingresar a Estados Unidos si no reúnen los nuevos requisitos, aún si ya incurrieron gastos de vivienda, matrícula, y otros costos.

El reglamento también afectará a quienes participan en el programa conocido como Capacitación Práctica Optima (OPT,  en inglés), que da empleo temporal a estudiantes con visas de estudiante antes y después de completar sus estudios.

Este miércoles, la Universidad de Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT,  en inglés) presentaron una demanda en el Tribunal de Distrito de Boston contra ICE, según el presidente de la Universidad Lawrence S. Bacow.

La demanda busca una orden de restricción temporal y una medida cautelar preliminar y permanente para impedir que el Departamento de Seguridad Nacional y ICE tomen estas medidas.

"La orden se vino abajo sin previo aviso, su crueldad solo superada por su imprudencia", escribió Bacow en un correo electrónico a los afiliados, según el periódico de la universidad. "Creemos que la orden de ICE es una mala política pública, y creemos que es ilegal", añadió. 

"Perseguiremos este caso de manera contundente para que nuestros estudiantes internacionales -y los estudiantes internacionales de las instituciones de todo el país- puedan continuar sus estudios sin la amenaza de deportación", escribió Bacow.

Los estudiantes extranjeros no tienen suficiente tiempo para tramitar traslado a otras universidades con clases presenciales, y tampoco tienen asegurado el acceso.

Expertos consultados por Noticias Telemundo coincidieron en que el reglamento causará “caos”, agravará la crisis económica en las comunidades locales, y aumentará el riesgo de propagar la pandemia del COVID-19, por lo que pidieron a ICE dar marcha atrás.

Con dilemas y planes en suspenso

Antes del anuncio, Di Martino, de 21 años, creía haber realizado uno de sus grandes sueños: la Universidad Columbia lo aceptó en el programa de doctorado en Economía, con todos los gastos pagados y un trabajo remunerado como asistente.

En entrevista telefónica desde Lexington (Kentucky), Di Martino explicó que Columbia aún no ha decidido si tendrá clases presenciales, y lo más probable es que tenga que regresarse a España, donde vive su familia desde 2017.

“Esta regla no va a beneficiar absolutamente a nadie, me molesta mucho, es por hacernos la vida más dura”, se queja Di Martino, licenciado en Economía de la Universidad de Indiana.

El venezolano Daniel Di Martino, de 21 años, ha sido aceptado en un programa de doctorado de la Universidad de Columbia, con todos los gastos pagados, pero el nuevo reglamento de ICE podría frenar sus planesFoto cortesía de Daniel Di Martino / Noticias Telemundo

Según advirtió, si Columbia abre su recinto en Nueva York, su dilema será correr el riesgo de contraer el coronavirus en esa ciudad.

Uno de sus abuelos falleció del COVID-19 hace tres meses, y sus padres y su tío también se contagiaron con el coronavirus.

“Todo ha sido muy duro, y ahora esta noticia nos hace la vida más difícil. Si me voy a España y luego Columbia hace clases presenciales, no puedo regresar por la veda migratoria a viajeros de Europa”, explicó.

Di Martino ha iniciado un trámite para una visa de trabajo pero si sale del país, eso también lo afectaría.

Aún así, Di Martino es un firme partidario del presidente, Donald Trump, y está convencido de que el mandatario no es responsable de esta nueva regla y, probablemente, “ni siquiera esté al tanto de esta”.

Trump ha supervisado la política migratoria de cerca y ha presumido de su dureza desde que era candidato; ahora la usa para su campaña de reelección.

Este nuevo reglamento, para el cual no se dio aviso previo ni abrió plazo para comentarios públicos, se produce mientras las escuelas públicas y privadas, y colegios e universidades, ultiman detalles sobre cómo realizarán las clases en otoño.

 La Administración Trump presiona por la reapertura de las escuelas y universidades, pero sus detractores aseguran que lo hace para proyectar una imagen de control de la pandemia, pese al aumento de casos.  

Según una encuesta del Instituto de Educación Internacional (IIE, en inglés), realizada entre 600 universidades, más de 251,000 estudiantes internacionales estuvieron presentes en el semestre de primavera, justo cuando empeoró la pandemia del COVID-19.

Un estudio de 2019 del IIE señaló, por otra parte, que hay poco más de un millón de estudiantes internacionales en Estados Unidos, de los cuales el 70% son de Asia, en particular de China.

Solo el 7% de los estudiantes extranjeros provino de América Latina y el Caribe, es decir un total de 80,962, para el año académico de 2018-2019. La lista de países con mayor representación estudiantil incluyó a México, Brasil, Colombia, Venezuela, y Perú, en ese orden.

En todo caso, ha habido un descenso en el número de estudiantes extranjeros en EE. UU., pese a que el Gobierno ha dicho que desea atraer a los mejores talentos del mundo y promover la competitividad global de las universidades estadounidenses.

“Están creando un gran caos. Estoy recibiendo llamadas de estudiantes, de universidades, y hasta de escuelas primarias y de secundaria, porque no saben qué hacer”, explicó Greg Siskind, un abogado de Inmigración en Memphis (Tennessee).

Siskind hizo una encuesta informal entre cerca de 70 estudiantes extranjeros y todos, sin excepción, expresaron incertidumbre sobre sus siguientes pasos.

Efecto dominó de daños

Para los expertos, el reglamento no tiene ganadores -aunque el impacto será desigual en distintas zonas y de una universidad a otra-, y agravará la situación de las economías locales.

En 2018, los estudiantes extranjeros aportaron unos 44,700 millones de dólares a la economía, según IIE.

Esto creará incentivos para que las universidades adopten nuevos modelos de estudio para proteger a los estudiantes extranjeros, “porque muchas dependen de ellos para equilibrar sus presupuestos también” dijo Andrew Selee, presidente del Instituto de Política Migratoria.

“Si crearon esta regla para prevenir el abuso de diplomas fraudulentos, es entendible, pero ahora mismo las universidades necesitan flexibilidad para reabrir de forma gradual y segura, pero esta Administración opta por las restricciones migratorias”, lamentó.

Miriam Feldblum, directora ejecutiva de la Alianza de Presidentes sobre Enseñanza Superior e Inmigración, explicó, por ejemplo, que instituciones como la Universidad de Harvard probablemente no perderán ingresos, si sus alumnos pueden tomar cursos en línea desde su país.

“Pero si la opción es quedarse en Harvard o irse del país, muchos buscarán cómo transferirse” a otras universidades, advirtió.

Ante la pandemia del COVID-19 y las trabas que afrontan los alumnos internacionales, el reglamento priva de flexibilidad a las universidades que intentan retenerlos y apoyarlos, enfatizó Feldblum.

Por su parte, Allen Orr, abogado de la Asociación de Abogados de Inmigración Estadounidenses, señaló que el reglamento “reducirá los fondos para las universidades y los recursos para las comunidades, y perjudicará a estudiantes que provienen de países donde la pandemia del COVID-19 está sin control, como India o Brasil”.

“El número de estudiantes extranjeros ha bajado con la Administración Trump", enfatizó, y este sentimiento anti-inmigrante lo que está haciendo es enviar a gente brillante a otras partes del mundo”.

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