Esta joven se contagió de coronavirus en la iglesia. Sus padres la trataron con hidroxicloquina y murió

"Carsyn no tuvo una vida fácil", asegura su madre. Acababa de cumplir 17 años cuando falleció, después de que le administraran un peligroso medicamento porque "se la veía gris".

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La persona más joven que ha muerto hasta la fecha por el COVID-19 en el área de Fort Myers, Florida, había asistido dos semanas antes a una iglesia con otras 100 personas, pese a las recomendaciones de los expertos sanitarios contra aglomeraciones de este tipo.

Cuando comenzó a desarrollar los síntomas de la enfermedad, sus padres la trataron en casa durante casi una semana con hidroxicloroquina, un medicamento contra la malaria promovido por el presidente, Donald Trump, pero desaconsejado por los expertos médicos por su falta de eficacia y sus riesgos.

La joven fue trasladada finalmente al hospital, pero falleció, según concluye el informe del médico forense sobre este caso, que ilustra las terribles consecuencias de incumplir las recomendaciones médicas contra el coronavirus.

Carsyn Leigh Davis, quien había batallado con una serie de problemas de salud durante años, como un raro trastorno del sistema nervioso, una enfermedad autoinmune y obesidad, tenía 17 años cuando murió el pasado 23 de junio por complicaciones derivadas del coronavirus, precisa el informe forense.

La joven asistió el 11 de junio a un evento religioso en el que “no se usó una mascarilla [y] no se siguió el distanciamiento social”, indica el documento de la Oficina del Médico Forense de Miami-Dade.

Dos días después comenzó a sentir dolores de cabeza, sinusitis y tos leve, unos síntomas que la familia vinculó a una infección, y fue tratada con azitromicina, un antibiótico que se está estudiando como un posible tratamiento contra el COVID-19.

Fue medicada en casa por sus padres; una enfermera, identificada como Carole Brunton Davis; y un asistente médico, que le administraron una dosis no especificada de hidroxicloroquina, un medicamento antipalúdico con el que se trata algunos pacientes de Lupus, y que ha sido defendido por Trump, que incluso llegó a tomarlo, como un posible tratamiento para el COVID-19.

A mediados de junio, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, en inglés) revocó la autorización del uso de emergencia de la hidroxicloroquina y la cloroquina después de que varios estudios no demostraran beneficios en comparación con los riesgos que conlleva para la salud de los pacientes.

La agencia federal había avisado de que estas medicinas podían causar arritmias cardíacas, pero posteriormente autorizó a los hospitales a administrarlas para tratar a pacientes cuya vida corría un peligro inminente y solo bajo supervisión médica. Finalmente, canceló esa autorización de emergencia por sus riesgos. 

[La FDA advierte de los riesgos de la hidroxicloroquina en pacientes con COVID-19]

Casi una semana después de enfermar, el 19 de junio, la madre dijo que a la joven “se la veía gris” mientras dormía y le dio una dosis de hidroxicloroquina, sin que el informe forense indique si tenía una receta médica para ello.

Al no experimentar mejoría, los padres intentaron conectar a su hija a un tanque de oxígeno utilizado por el abuelo, que sufre de una enfermedad pulmonar crónica.

Ante el deterioro de su salud, finalmente la llevaron al Gulf Coast Medical Center en Fort Myers, donde optaron por un tratamiento de plasma tras negarse a intubarla. El 22 de junio los médicos recomendaron que "se requería intubación", escribió el médico forense en el informe. A pesar de la "terapia agresiva y las maniobras", Carsyn no mejoró.

[Pacientes sufren la escasez de hidroxicloroquina, luego de que Trump lo promoviera contra el COVID-19 sin tener pruebas]

Davis murió en el Hospital Infantil Golisano el 23 de junio, justo dos días después de su 17 cumpleaños.

Su madre ha manifestado en una cuenta de GoFundme: “Estamos muy tristes por su muerte a esta temprana edad, pero nos consuela que esté sin dolor. El cielo ganó un ángel. Carsyn no tuvo una vida fácil".

Con información de The Washington Post

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