Las contradicciones de Trump sobre Venezuela impactan su campaña por la reelección

Los eventos de esta semana –como la publicación del libro de Bolton y la entrevista de Trump en la que aseguró que se reuniría con Maduro si tuviera la oportunidad– tienen un impacto en el electorado, especialmente en Florida.
/ Source: Telemundo

Hasta hace unos días parecía que el presidente Donald Trump tenía clara su estrategia para presionar una transición a la democracia en Venezuela: el apoyo público y aparentemente irrestricto a Juan Guaidó –el presidente del Parlamento que reta con una presidencia paralela a la de Nicolás Maduro– y la escalada de sanciones económicas para ahogar la capacidad del régimen autocrático venezolano de financiarse dibujaban uno de los pocos puntos realmente claros en la política exterior del presidente estadounidense.

Pero una dupla de eventos coincidió esta semana y puso en duda el hecho de que por primera vez en mucho tiempo un tema latinoamericano como la pasmosa crisis venezolana estuviera entre las prioridades de la agenda en Washington. 

Primero, las revelaciones de John Bolton, ex asesor de seguridad nacional de Trump publicadas recientemente en su libro ‘The Room Where it Happened’ y luego el propio presidente estadounidense, quien en una reciente entrevista para el portal Axios pareció contradecirse sobre su posición ante Maduro y horas después intentó rectificar.

Trump habla de la crisis en Venezuela en febrero de 2019 en Florida. REUTERS

Una de las conclusiones que puede derivarse de ambas publicaciones es que el presidente Trump nunca tuvo demasiada confianza en Guaidó como una figura de calado para empujar la transición en Venezuela. Bolton asegura que Trump, además de considerar a Guaidó como una figura “débil” en contrapuesto de un Maduro “fuerte”, lo llegó a llamar “el Beto O’Rourke de Venezuela”.

Parte de esa desilusión sobrevino por asuntos de política pura y dura. Señala Bolton lo mal que se vio a la oposición tras el manejo que tuvo Guaidó sobre los hechos del 23 de febrero de 2019 y las expectativas no cumplidas de que una participación aluvional de los sectores civiles para apoyar el ingreso de la ayuda humanitaria por la frontera con Colombia generara un cisma en las filas militares en detrimento de Maduro.

En esas fechas, Bolton asegura que Trump era bastante proclive a la posibilidad de una intervención en Venezuela, a la que supuestamente considera “parte” de Estados Unidos y de la cual le interesaría asegurarse sus recursos petroleros.

Pero el exasesor de seguridad también señala cómo asuntos simbólicos socavaron la figura de Guaidó ante Trump, como el hecho de que la esposa del líder venezolano, Fabiana Rosales, no llevara en la mano su alianza matrimonial cuando se reunió con el presidente estadounidense. “Yo nunca entendí del todo qué quería decir, pero no era bueno, en la mente de Trump”, escribe Bolton.

En la entrevista con Axios, Trump personalmente deja claro que Guaidó no es precisamente un personaje que lo entusiasma. “Guaidó fue elegido. Creo que no estaba necesariamente a favor, pero dije: a algunas personas les gusta, a otras no. Al final estuve de acuerdo. No creo que haya sido, ya sabes, no creo que haya sido muy significativo de una forma u otra”, aseguró.

La otra conclusión que se desprende tanto del libro de Bolton como de la entrevista de Axios es que Maduro forma parte del coro de personajes “fuertes” que llaman la atención del presidente Trump y que suele privilegiar en su juego de percepciones. Por lo tanto, representa un personaje al que dignificaría con un encuentro personal sin importarle demasiado –o quizá en franco desafío– hacia la comunidad internacional occidental.

Primero lo dijo Bolton: “Trump periódicamente decía que quería reunirse con Maduro para resolver todos nuestros problemas con Venezuela, cosa que ni (el Secretario de Estado, Mike) Pompeo ni yo pensábamos que era una buena idea”. 

Luego el mismo Trump lo afirmó el lunes. “Podría quizá pensar en ello. Maduro querría reunirse. Y yo nunca me opongo a las reuniones. Ya sabe, raramente me opongo a las reuniones”.

Temblor electoral

El cisma ocasionado por estas palabras de Trump en la oposición venezolana no se hizo esperar. Decenas de mensajes abarcaron todo tipo de reacciones, desde el pesimismo por el supuesto abandono del mandatario estadounidense a la causa democrática venezolana, hasta la evaluación de que Trump busca desmarcarse ante la aparente pero falsa estabilización de la crisis venezolana que, paradójicamente, no termina de asfixiar al régimen madurista.

 

Una marcha a favor de Maduro y en contra de Trump en agosto de 2019.REUTERS

 

Vale decir que el presidente estadounidense es evaluado por la mayoría opositora como un actor clave para impulsar una transición de Venezuela hacia la democracia. Los más fervorosos aseguran que “es el único” presidente de Estados Unidos que se ha preocupado realmente por la deriva autoritaria de Maduro y la crisis que ha empujado al exilio a casi cinco millones de venezolanos. Los más pragmáticos, aunque deploran las sanciones económicas que ha tensado un poco más la crisis para los venezolanos, reconocen como vital en el plano internacional que Trump se mantenga como aliado de la oposición.

Para el imaginario polarizado que existe en Venezuela, una reunión entre Trump y Maduro no haría más que legitimar y reconocer el poder del autócrata venezolano.

Quizá por esta delicada situación, pero también por la propia lógica electoral que sigue Trump en estos días de precampaña, la Casa Blanca y el propio mandatario reaccionaron rápidamente para corregir lo dicho en la entrevista. Aunque no negó sus palabras ni acusó al periodista de Axios de tergiversarlo, hizo un añadido fundamental a través de Twitter: “sólo me reuniría con Maduro para discutir una cosa: su salida pacífica del poder”.

Sin sorpresas

El analista y profesor de política comparada del Departamento de Ciencias Políticas de la Academia Naval estadounidense, John Polga-Hecimovic aseguró en entrevista con Noticias Telemundo que la rápida aclaratoria de Trump y la Casa Blanca –“nada ha cambiado, seguimos apoyando a Guaidó como presidente de Venezuela”– busca reparar el posible daño electoral que la entrevista haya podido hacer en la base electoral latina de Trump, especialmente en Florida, donde se estima actualmente viven al menos 400,000 venezolanos que han huido de la “revolución bolivariana”.

“Florida es uno de los estados clave para el Colegio Electoral, y la población está más o menos dividida entre los republicanos y demócratas. Por consiguiente, el voto latino –no solo venezolano, sino cubano, etc– puede ser determinante (…) Decir que es antisocialista tiene fuerte resonancia en su base”, precisa Polga-Hecimovic.

Sin embargo, el analista destaca que por la personalidad de Trump es posible que se sienta realmente tentado a reunirse con un personaje como Maduro. “Trump parece admirar la mano dura de varios autócratas a nivel mundial (Putin, Duterte...)”, pero que a la hora de evaluar la política estadounidense hacia Venezuela lo más objetivo es ceñirse a la historia, sin esperar mayores giros en las decisiones.

[“Trump quería hacerle favores personales a dictadores que le gustaban": las impactantes revelaciones del libro de John Bolton]

“Creo que para entender la política de Trump hacia Venezuela sólo se tiene referir a los 60 años de política estadounidense hacia Cuba: retórica bélica, mano dura y sanciones económicas que no cambian nada pero que satisfacen a los exiliados en Miami”, agregó.

Acostumbrado como está a dar marcha hacia adelante y hacia atrás en sus declaraciones, la rápida aclaratoria pudo haber salvado a Trump de una eventual desbandada de sus votantes latinos, pero no así lo que parece una estocada definitiva a la figura de Guaidó.

Con información de Axios.

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