Tulsa impone el toque de queda por el mitin de Trump y luego lo levanta "a petición del Servicio Secreto"

La ciudad estaba en "emergencia civil" por la posibilidad de disturbios, pero el alcalde anuló la medida tras una conversación con el presidente, según el propio Trump.

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En una maniobra muy poco ordinaria, la ciudad de Tulsa, en Oklahoma, ha declarado el toque de queda para evitar disturbios con motivo del mitin del presidente, Donald Trump, este sábado, y luego ha levantado el toque de queda, calificado incluso de “emergencia civil”, después de una conversación del alcalde, republicano, con el propio presidente.

“El jueves, el Servicio Secreto pidió a la ciudad de Tulsa y al Departamento de Policía que activara un toque de queda para la zona de exclusión federal cerca del BOK Center”, ha indicado esta tarde el Gobierno local, en referencia al recinto donde tiene previsto hablar Trump a sus seguidores. “Hoy, el Servicio Secreto ha pedido a la ciudad que levante el toque de queda este fin de semana. Cumpliendo esa petición, la ciudad ha rescindido la orden”, ha añadido.

“Hoy nos han dicho que ya no es necesario, y lo he rescindido”, ha dicho el alcalde, G.T. Bynum.

La ciudad se encontraba hasta ahora en situación de emergencia civil ante el primer acto de campaña del presidente desde el inicio en marzo de la pandemia. El toque de queda ordenado por el alcalde impedía circular por los alrededores del recinto del evento entre las 10 de la noche del jueves y las 6 de la mañana del sábado. Luego se iba a levantar, para volver a ponerse en marcha tras el evento y hasta las 6 de la mañana del domingo.

El alcalde justificó la medida aludiendo a las protestas contra el racismo y la brutalidad policial de las últimas semanas. “He recibido información del Departamento de Policía y de otras agencias que muestran que individuos de grupos organizados que han estado involucrados en situaciones destructivas y violentas en otros estados están planeando viajar a Tulsa para causar desmanes en torno al mitin", decía su orden.

Varios seguidores del presidente que habían llegado con antelación al lugar, quizá para reservar un buen lugar, fueron desalojados de su acampada tras la orden.

 Este viernes, sin embargo, Trump indicó en un mensaje de Twitter: “Acabo de hablar con el altamente respetado alcalde de Tulsa, G.T. Bynum, que me ha informado de que no habrá toque de queda esta noche o mañana para nuestros muchos seguidores atendiendo al mitin”. “Disfruten, y gracias, alcalde Bynum”, añadió el presidente.

Poco después, el alcalde hacía público el comunicado indicando que fue decisión del Servicio Secreto (que protege personalmente al presidente).

 Un acto muy polémico

El mitin había generado ya polémica desde que se anunciara hace más de una semana. El lugar escogido, Tulsa, es el sitio de la masacre de Greenwood, ocurrida en 1921, un ataque racista donde grupos de blancos atacaron a la comunidad negra de la ciudad. Uno de los principales focos fue el distrito de Greenwood, conocido también Black Wall Street, que fue incendiado y destruido. Se calcula que unas 300 personas fallecieron en los ataques.

Originalmente, Trump pretendía llevar a cabo el mitín este viernes 19 de junio, que conmemora Juneteenth, el fin de la esclavitud en Estados Unidos. Tras ser cuesionado por ello, la campaña movió la fecha al sábado 20.

"Muchos de mis amigos y simpatizantes afroamericanos se han acercado para sugerirnos que consideremos cambiar la fecha por respeto a este festivo, y en cumplimiento de esta importante ocasión y todo lo que representa", tuiteó el presidente.

Los organizadores admiten el temor al coronavirus pero no se responsabilizan

Otra de las preocupaciones de las autoridades es el aumento en los contagios del coronavirus. Oklahoma es uno de los 20 estados que más nuevos casos de enfermos ha registrado en los últimos días.

Sólo este jueves, el estado sumó 451 personas enfermas, más que cualquier otro día durante la pandemia. En Tulsa fueron 82, de los cuales más del 50% son personas jóvenes menores de 35 años. 

El alcalde reconoció que "cualquier persona racional estaría preocupada" por el riesgo de contagio entre quienes asistirán al evento, pero no lo suspendió. 

Un grupo de demandantes solicitó suspender el evento hasta que los organizadores puedan cumplir con las normas de distanciamiento social para evitar una mayor propagación de COVID-19. Un juez de Oklahoma lo rechazó. 

La organización aseguró que los asistentes contarán con gel sanitizante, medición de su temperatura y mascarillas, aunque estas últimas no son obligatorias. Pero asegura que no se hará responsable si alguien se contagia.

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En el formulario para solicitar entradas, los asistentes deben renunciar a su derecho a demandar a la organización en caso de enfermarse con COVID-19. 

"Por supuesto que no iré", dijo el doctor Anthony Fauci al ser consultado sobre su presencia en el mitín y sobre si recomendaba a otras personas asistir.

"Una audiencia es mejor que una gran audiencia", agregó el experto, quien asesora a la Casa Blanca ante la emergencia del coronavirus, dejando entrever los riesgos de congregar a una gran cantidad de asistentes. 

Trump aseguró que más de un millón de seguidores han solicitado entradas para el evento, pero el BOK Center solo tiene asientos para unas 19,000 personas. Las autoridades de la ciudad esperan la llegada de más de 100,000 personas.

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