Guatemala promete ahora pruebas de coronavirus a los deportados. Pero llevaban tres meses sin tests para la mayoría

El gobierno guatemalteco autorizó la llegada de nuevos vuelos de ICE, pese a advertir semanas atrás que los retornados eran focos de contagio. En contra de la retórica oficial, la llegada de deportados nunca se frenó del todo y, por meses, no hubo tests generalizados para ellos ni en Estados Unidos ni en Guatemala.

Suscríbete al Email de Noticias Telemundo

Todos los días, las últimas noticias directamente en tu correo electrónico
SUBSCRIBE

Por Damià Bonmatí –Noticias Telemundo Investiga

Nunca la llegada de deportados había levantado tanta expectativa como durante la pandemia de coronavirus. El aeropuerto internacional de Ciudad de Guatemala, que lleva casi tres meses sumido en el silencio y la quietud, recibió este martes un vuelo con 50 deportados desde Louisiana, en Estados Unidos.

Ahora no son solo compatriotas de vuelta, el país también los ve como una posible fuente de contagio del virus. Al menos 186 deportados resultaron positivos durante la pandemia en un país con cerca de 7,500 contagios, según datos oficiales.

El avión de deportados llegó a la Ciudad de Guatemala este martes 9 de junio a las 4:30 de la tarde, hora local.Gobierno de Guatemala

Esta segunda semana de junio, Guatemala recibirá dos vuelos y la próxima semana dos más, siguiendo protocolos sanitarios coordinados por los dos países, según informó el Instituto Guatemalteco de Migración. El Servicio de Inmigración de Aduanas (ICE) no detalló sus protocolos para evitar la expansión del virus hacia Centroamérica, pero el gobierno de Guatemala prometió hacer pruebas a todos los retornados.

Los casos positivos llevaron al presidente de Guatemala a decir que suspendería las deportaciones hasta que no tuviera certeza sobre la salud de los migrantes. Y Estados Unidos acusó al país de no colaborar y amenazó con sanciones. 

Pero lo cierto es que, bajo esa retórica en público, los retornados por ICE siguieron llegando con cuentagotas al país. A pesar del peligro de contagio, Guatemala recibió 716 deportados en abril, 327 en mayo y 10 en junio, en un total de 16 vuelos hasta el 5 de junio, según datos del Instituto Guatemalteco de Migración.

[Coronavirus en Guatemala: hay 100 respiradores para 16 millones de personas. Y los indígenas sólo pueden recurrir a ritos ancestrales]

Aviones desde el país con más contagiados

ICE admitió que hacer las pruebas de coronavirus no forma parte del proceso estándar a la hora de deportar.

“Hay una lista que se completa en cada deportación”, declaró Henry Lucero, director adjunto de ICE, en una audiencia del comité judicial del Senado el 2 de junio. “Son preguntas sobre síntomas por parte de profesionales médicos y una comprobación de la temperatura antes de embarcar en los aviones”.

Pero con tan solo la tempetatura y los síntomas, los médicos no pueden asegurar si el inmigrante está o no contagiado. Algunos senadores se alarmaron durante la audiencia. Ya hubo 1,709 casos positivos en centros de detención de ICE y los deportados vienen, principalmente, de esas prisiones para inmigrantes.

Los migrantes llegan a Guatemala sin que se les haya hecho el test en Estados Unidos. El país centroamericano hizo 914 pruebas del COVID-19 a deportados durante estos meses de pandemia, según dijo el viceministro de Salud, Erick Muñoz. Pero los deportados que llegaron son muchos más que 914.

El Instituto Guatemalteco de Migración dice haber recibido a 5,675 migrantes hasta el 8 de junio, un tercio llegaron en avión. Varios funcionarios guatemaltecos aseguraron a Noticias Telemundo Investiga que el país no tenía capacidad para chequear y dejar en cuarentena a cada deportado.

Este martes 9 de junio, casi tres meses después del inicio de la pandemia, el Instituto Guatemalteco de Migración dijo que hizo las pruebas de coronavirus a los 50 migrantes deportados, y que seguirá haciendo esos tests a los siguientes. Pero durante las semanas de pandemia, esas medidas no existieron para la mayoría de deportados.

Deportados llegan a Ciudad de Guatemala este 9 de junio desde Louisiana, Estados Unidos.Instituto Guatemalteco de Migración

El vuelo que señaló a los deportados

El 16 de marzo, cuando el país solo tenía seis casos diagnosticados, Guatemala cerró sus fronteras. El aeropuerto de La Aurora, en Ciudad de Guatemala, quedó vacío y sin inactividad. Tan solo uno o dos vuelos diarios de carga aterrizan, según datos de Flight Radar 24, pero hay llegadas de aviones que no quedan registradas: las de las aeronaves de gobiernos.

Eso incluye los aviones del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos, y su servicio de inmigración. En abril, un vuelo de deportados resultó tener a más del 75% de los migrantes contagiados de coronavirus, según el gobierno de Guatemala.

La cifra pesó como una losa sobre los deportados que, todavía más, fueron vistos como amenazas directas a la salud. Incluso se registraron agresiones a algunos migrantes que reingresaron al país por la frontera norte.

Con esa presión, el presidente, Alejandro Giammattei, anunció el 19 de abril que se interrumpían los vuelos de deportados hasta tener “la certeza de que esas personas van a venir con un certificado de que estén libres del coronavirus”.

[Estos inmigrantes detenidos por ICE piden ser deportados para huir del coronavirus. Pero en su país temen su llegada]

Incluso el ministro de Salud, Hugo Monroy, copó la atención de medios conservadores anglosajones al llamar a Estados Unidos “la Wuhan de América”. Dijo que los contagios se incrementaron “mucho” en Guatemala a causa de los migrantes deportados.

Sin embargo, pese a la contundencia de los funcionarios en público, el país siguió aceptando deportados en abril, mayo y junio. 

Más deportados en plena pandemia

Esos retornados fueron pequeños grupos de nacionales que llegaban en vuelos desde la frontera de Estados Unidos. Durante la emergencia del coronavirus, la Patrulla Fronteriza no está procesando a los migrantes recién llegados y los deporta de manera exprés a México o a su país de origen.

Un deportado llega a Ciudad de Guatemala el 4 de mayo de 2019. Johan Ordonez/AFP/Getty

Los deportados que siguieron llegando en avión eran “grupos vulnerables”, es decir, menores solos o unidades familiares, dijo el gobierno de Guatemala a Noticias Telemundo Investiga.

La presión del gobierno de Trump

También en abril, el presidente Donald Trump firmó un memorando en el que que amenazaba con sancionar a los países que no aceptaban a los deportados. Podía llegar a cancelar visas: “El secretario de estado deberá, lo antes posible pero a más tardar siete días después de la recepción, adoptar e iniciar un plan para imponer las sanciones de visa”, se leía sobre los países que no colaboraran.

Incluso los funcionarios de los consulados guatemaltecos en Estados Unidos recibieron mensajes internos alertando de las posibles sanciones.

Pero transcurridas unas semanas, y pese a las negativas en público de Guatemala de recibir a nuevos deportados, no hubo sanciones. Estados Unidos tenía otra forma de presionar.

“Las líneas consulares se congestionaron”, explicó a Noticias Telemundo Investiga un alto funcionario de Guatemala en Estados Unidos. 

Recibieron cientos de llamadas de familiares de inmigrantes y de detenidos, angustiados porque temían estar expuestos al coronavirus dentro de las prisiones de ICE. Los detenidos aseguran que los oficiales señalan con el dedo al consulado guatemalteco. Les dicen que su deportación depende de las autoridades de su país.

Desde las prisiones, al otro lado del teléfono, se percibe la ansiedad de los guatemaltecos. “La mayoría nos enfermamos de coronavirus”, dijo a Noticias Telemundo Investiga Luis Miguel Aguilar, un inmigrante guatemalteco de 29 años que fue detenido en una redada migratoria en Mississippi en 2019 y ahora está detenido en Richwood Correctional Center.

“Me dolía mucho la cabeza, el estómago, tenía dolor de huesos y alta temperatura”, relató. “Nos daban nomás un tylenol”. Noticias Telemundo Investiga habló con varios guatemaltecos detenidos en Lousiana y denunciaron que las medidas de protección de ICE fueron escasas y tardías.

Un albergue saturado

Para los adultos deportados, como los que llegaron este martes, su retorno a Guatemala incluye una cuarentena en el albergue Ramiro de León Carpio, junto al aeropuerto de la capital. Con espacio para unas 250 personas, desde el principio parecía insuficiente si Estados Unidos seguía enviando aviones llenos de deportados.

Eso llevó a que algunas cuarentenas no duren las dos semanas recomendadas, sino 96 horas. Sin síntomas ni temperatura, los deportados deben seguir la cuarentena en sus casas y en sus comunidades, con sus familias.

Tras llegar a Ciudad de Guatemala, el inmigrante fue de nuevo restringido del mundo exterior. Necesitaba pasar una cuarentena con otros deportados.Cedida a Noticias Telemundo Investiga

Carlos Eduardo Woltke, el defensor de personas migrantes en Guatemala, está preocupado por esos procesos de cuarentena.

“Ellos están en observación en el albergue, se entiende que les deberían hacer la prueba, pero no tenemos constancia de que las hagan”, dijo. Woltke señala que el sistema sanitario del país no está preparado y que el laboratorio nacional no tenía tiene suficientes reactivos para procesar todas las pruebas en espera, según reveló una inspección.

Woltke, que trabaja en la Procuradoría de Derechos Humanos, también destaca que “debería ser de interés de las autoridades conocer cómo está cada uno de los casos” cuando son enviados a sus casas. “No han recibido ninguna comunicación ni seguimiento para constatar su condición”.

En Estados Unidos, el director adjunto de ICE dijo el 2 de junio que el país tiene acuerdos con algunos países para hacer pruebas de coronavirus a deportados. Pero declaró ante el Congreso que no sabía cuáles. Noticias Telemundo Investiga contactó cuatro veces a ICE la última semana pero responden que siguen procesando la información.

El cancillería de Guatemala no respondió a las preguntas de Noticias Telemundo Investiga sobre los acuerdos entre el país y Estados Unidos.


Puede contactar al autor de esta historia a través del email damia.bonmati@nbcuni.com y al resto del equipo en ntinvestiga@nbcuni.com