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'Desaparecer' para huir de la violencia: las mexicanas que sí son localizadas

“A veces he escuchado [que las víctimas] están ahí porque quieren, pero no es cierto: no sabemos como salir”, dice Ivonne, quien relató a Noticias Telemundo su historia de violencia doméstica.
/ Source: Telemundo

Durante el último mes de convivencia con su torturador, Ivonne Nieto estuvo secuestrada en su propia casa: Miguel, su pareja, no le permitió salir para que nadie viera las graves heridas que sus golpes le habían causado en la cara. 

Eran los últimos de una década de violencia y sufrimiento: la había golpeado, violado e insultado, pero también le robó su casa, se apropió de su dinero, y controlaba adónde iba y con quién hablaba. Las golpizas y amenazas afectaron además a sus tres hijos.

Aunque huyó de su casa en una ocasión, las autoridades y su familia le dieron la espalda.

“Mi vida fue espantosa. Si yo iba a estar en el infierno, ya conocí mi lugar”, se lamenta Ivonne en una entrevista con Noticias Telemundo realizada este febrero en un refugio para mujeres en la Ciudad de México.

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La violencia empezó de a poco: primero fueron las críticas por la ropa que usaba; no la dejaba salir sola a la calle, la llevaba él a todas partes, pero entonces ella creía que era por preocupación, que simplemente era sobreprotector. 

No fue sino hasta su primer día en el refugio de mujeres que ella se dio cuenta de que era la víctima, según cuenta. “Es espantoso vivir violencia intrafamiliar” asegura, “a veces he escuchado [que las víctimas] están ahí porque quieren, pero no es cierto: no sabemos como salir”.

Entre 2006 y 2018 desaparecieron 43,187 mujeres, según una base de datos de la Comisión Nacional de Búsqueda analizada en exclusiva por Noticias Telemundo.

El 77% fueron halladas con vida, pero eso no significa que no fueran víctimas de un crimen. Al menos 375 de ellas huyeron del maltrato familiar: desaparecieron por miedo, porque abusaban sexualmente de ellas, porque sus parejas o padres las golpeaban.

“No se encontraba desaparecida, sino que solo se estaba escondiendo de su pareja ya que la agrede físicamente”, lee el reporte de desaparición de una mujer de 39 años desaparecida en Jalisco.

“Se quedó en casa de una vecina ya que tenía miedo a que su ex pareja se presentara en su domicilio y le hiciera algo malo a ella o a su familia”, dice otro reporte sobre una ama de casa de 23 años desaparecida en Durango.

Análisis de Noticias Telemundo sobre la base de personas desaparecidas de la Comisión Nacional de Búsqueda.Diana Baptista

Otros 7,698 casos fueron registrados como desapariciones voluntarias: se fueron “con su novio”, eran chicas “rebeldes”... Las razones suelen simplificarse: toda la responsabilidad se les achaca a ellas. Aunque luego sean halladas o decapitadas.

En uno de los registros se lee textualmente: “La menor ofendida se fue por su propia voluntad y nadie la privo de su libertad, ya que se le hizo facil ya que queria dar una vuletas por diferentes parte de la ciudad”.

“Se fue con su novio a Cholula porque su papá le pegó y la regañó porque es rebelde”, dice otro. 

Las desapariciones voluntarias no llevan, sin embargo, a investigar las condiciones de violencia subyacentes que pudieron provocarlas. 

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“Te hacen sentir como basura”

La primera vez que Ivonne escapó para buscar ayuda acababa de recibir una golpiza que le dejó lastimadas las piernas. Cargando con sus dos hijas, salió de su casa a presentar denuncia ante un Ministerio Público.

“Para empezar, tardan años en atenderte, te ven como apestada, te hacen sentir como basura”, describe.

El médico legista que la revisó le dijo que sus heridas se curaban en 15 días, por lo que su denuncia no procedía. Aterrada, tuvo que regresar a su casa un día después, de donde no pudo escapar de nuevo hasta años después: ya no confiaba en que las autoridades ni su familia la protegieran en caso de que decidiera dejar a Miguel.

Un dibujo lee "Ni una menos" al comienzo de una marcha silenciosa para recordar a las mujeres asesinadas y exigir justicia para ellas en la Ciudad de México, el domingo 8 de septiembre de 2019.AP

La forma en que Ivonne fue tratada no es inusual: la mitad de las mujeres que acaban escondidas en un centro para maltratadas habían solicitado antes auxilio a las autoridades, según explica Wendy Figueroa, directora de la Red Nacional de Refugios.

Pero las autoridades no las creen, las humillan y las empujan a volver con sus agresores, indica Figueroa, que cree que cuatro de cada 10 feminicidios habría podido evitarse si las mujeres hubieran sido protegidas en el momento en el que denunciaron.

“Reciben respuestas misóginas como ‘por qué no aguanta, regrese con él’. Se les juzga y se les criminaliza”, explica.

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A ello se suma que la mitad de las llamadas de auxilio a la policía no son investigadas como casos de violencia contra las mujeres, sino que son clasificadas como riñas, relaciones toxicas, crímenes pasionales o problemas domésticos, añade Figueroa.

Y no son sólo las autoridades quienes abandonan a estas mujeres.

Aunque Miguel insistía, Ivonne no quería volver a quedarse embarazada:  “El papá de mis hijos le pagó [al ginecólogo] para que me drogara y me quitara el dispositivo [intrauterino]. Recuerdo que yo no me podía mover, yo le lloraba al doctor y le decía que no, que no, que no… y me lo quitó”.

Miguel la violó después, y la dejó embarazada.

El retrato de Eugenia Machuca Campos, quien fue asesinada por su novio, rodeada por una instalación de zapatos rojos de mujer en una protesta contra la violencia de género.AP

Macho se escribe con “m” de mamá

Cuando Ivonne huyó de su casa, decidió albergarse en casa de su madre después de que las autoridades no la ayudarran. La mujer la recibió sólo un día: a Ivonne la llamó fracasada, y a Miguel, cuando vino a recogerla, sólo le dijo:  “Ay, ¿por qué le pegas? Ya no le pegues”.

Ya embarazada, y en casa de la madre de Miguel, éste la golpeó e intentó aplastarle el vientre con una puerta. Después de la golpiza, la mujer le preguntó: “¿Pues qué le hiciste a mi hijo que se enojó?”.

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Años después, la familia de Miguel amenazó con quitarle a sus hijos, y cuando la justicia finalmente ordenó detener al hombre, ayudaron a esconderlo de las autoridades.

“Los hermanos, su familia solapó todas estas cosas”, explica Ivonne, “si te pones a ver, es una sociedad de porquería, de solapadores”.

Al mirar atrás, ella también cree que soportó esos años de violencia porque sus padres también eran misóginos y nunca recibió su apoyo pese a saber por lo que pasaba. 

“Las mismas mujeres debemos tomar conciencia”, indica, “macho se escribe con ‘m’ de ‘mamá’. Yo como mamá tengo que educar a un hombre, no a un machito”.

Con todo y miedo, vas

Ivonne fue rescatada después de una golpiza que casi le cuesta la vida. Recuerda que Miguel la estranguló: antes de quedar inconsciente, ella le pidió a Dios que se la llevara junto a sus hijos.

Pasó un mes secuestrada en su casa antes de que su hermana consiguiera ayuda de una abogada, que la sacó con ayuda de policías judiciales y la llevó a un refugio para mujeres.

Ya relativamente a salvo, junto a sus hijos, aún sentía el miedo a una persona a la consideraba imposible de vencer: un día vio un helicóptero sobrevolar el refugio y corrió a esconderse bajo una cama convencida de que Miguel era quien lo piloteaba.

Aunque se emitió una orden de aprehensión contra el hombre por intento de homicidio y secuestro, él huyó varios años a Estados Unidos. Según Ivonne, él logró regresar a México después de sobornar a un juez para que suspendiera la orden de aprehensión en su contra.

Ivonne Nieto, sobreviviente de violencia intrafamiliar.Cortesía

Hoy en día, Ivonne y sus hijos no viven con lujos, pero no les falta nada. Durante varios años dio talleres de belleza a mujeres sobrevivientes de violencia intrafamiliar que llegaban a los refugios, así como a víctimas de trata de personas. Ahora es estilista y está escribiendo sus memorias, que espera sirvan de inspiración a otras mujeres.

Aunque ella no se lo prohibió, sus hijos decidieron no mantener contacto con Miguel. 

Con orgullo, Ivonne dice que ha enseñado a su hijo a ser un hombre respetuoso que “suma, no resta”, y que sus hijas son conscientes de cómo deben cuidarse.

Después de años de terapia, Ivonne ya no siente miedo

En una ocasión Miguel fue a verla a su casa para insultarle y pedirle sexo. Ella le respondió con una bofetada: desde entonces, dice, ya no se mete con ella.

Ahora sabe que está mal que alguien le dicte cómo vestir o con quién hablar, o que controle su dinero. Y aunque reconoce que es difícil romper los patrones a los que una persona se acostumbra, siente que ha logrado encontrar su equilibrio.

Para quienes son violentadas en sus hogares y, como le ocurrió a ella, se sienten petrificadas por el miedo, tiene un mensaje: “Con todo y miedo, vas. Sí se puede. Todo lo que sufras y todo lo que sientas, enfréntalo, porque después de eso eres tú hecha flor: grande, fuerte, libre”.

¿Vive una situación de violencia intrafamiliar o conoce a alguien que la sufre? Desde México, llame a las líneas de ayuda estatales, a la Red Nacional de Refugios al +52 800 822 4460 o a Pro Ayuda a la Mujer en el número 01800-0151-617.

Desde Estados Unidos, llame la Línea Telefónica de Ayuda contra la Violencia Doméstica en el 1-800-799-7233 o busque ayuda en esta página.

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