IE 11 is not supported. For an optimal experience visit our site on another browser.

"Estamos mendigando medicamentos": empeora la falta de fármacos contra el cáncer en México ante el coronavirus

Los padres de niñas y niños con padecimientos oncológicos anunciaron una huelga de hambre y se manifestaron por la escasez en medio de la pandemia.
Padres y madres de menores de edad con cáncer se manifestaron este miércoles en el centro de Ciudad de México.
Padres y madres de menores de edad con cáncer se manifestaron este miércoles en el centro de Ciudad de México. Planean manifestarse por turnos, pocos familiares cada vez, para evitar contagiarse ellos o a sus niños.Marina E. Franco
/ Source: Telemundo

Por Marina E. Franco, Diana Baptista y Albinson Linares

CIUDAD DE MÉXICO.- “Urge de verdad que los medicamentos lleguen”, implora Israel Rivas, padre de una niña con cáncer sobre el creciente desabasto de material para quimioterapias en México.

La pandemia del nuevo coronavirus está en el pico de contagios en el país, pero eso no ha frenado las protestas: trabajadores de restaurantes pidiendo ayuda económica, personal médico exigiendo el equipo de protección que les hace falta, familiares de personas que se contagiaron o fallecieron por seguir laborando en maquiladoras.

Y, este miércoles, se manifestaron padres de niñas y niños con cáncer que, como Rivas, están desesperados al no poder encontrar en el sistema de salud público los fármacos que sus hijos requieren para seguir con vida.

“Yo como papá si tuviera que ir hasta el infierno para pedirle el medicamento al demonio, lo hago, y [los funcionarios] tendrían que tener la misma actitud para surtir a las instituciones públicas de las que muchos dependemos”, dijo Rivas a Noticias Telemundo.

[México se enfrenta a la escasez de sangre en el momento cumbre del coronavirus]

“No me importa cómo le vaya a hacer, porque para eso tenemos un Gobierno que promete el derecho constitucional a la salud”, agregó Rivas, cuya hija Dahana está recibiendo parte de sus quimioterapias en casa para evitar estar en hospitales con pacientes de coronavirus.

Además de las protestas, que los familiares tienen planeadas para cada semana de ahora en adelante, algunos de los padres anunciaron el miércoles una huelga de hambre frente a la Secretaría de Salud mexicana, con el fin de “presionar a las diferentes instituciones para que los medicamentos oncológicos lleguen lo más pronto posible a los hospitales”.

Y no solo los familiares alertan de este problema, también lo están haciendo sociedades oncológicas que llevan registro de los fármacos que hacen falta en centros de salud públicos y privados a nivel nacional.

     

El desabasto de los medicamentos de cáncer ha provocado problemas en México desde hace al menos dos años, aunque se agudizó a mediados de 2019.

Durante ese año se hicieron cambios en las compras gubernamentales de medicamentos como el metrotrexato, tras sospechas de contaminación en algunas dosis, y ante quejas del presidente Andrés Manuel López Obrador de que pocas empresas concentraban la venta y producción para presuntamente cobrar de más o cometer supuestos actos de corrupción.

Esos cambios en las compras fueron implementados de golpe por las autoridades en vez de paulatinamente, al igual que su nuevo mecanismo llamado Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), cuyo arranque ha sido a tropezones para pacientes de alta especialidad, como personas con cáncer o con VIH.

[La historia de Alexis, el niño con cáncer que murió por la falta de medicamentos en México]

Los problemas con el surtido orillaron a los padres a crecer sus manifestaciones hacia finales de enero. En ese entonces, les prometieron un surtido hacia marzo.

Algunos sí obtuvieron entonces lo que necesitaban, aunque “era obvio que no tenían suficiente, que se iban a acabar en pocos meses”, recalcó Rivas. El primer contagio de SARS-CoV2 fue registrado poco tiempo después.

En efecto, esos fármacos indispensables para que sobrevivan los menores de edad empiezan a agotarse de nueva cuenta, y justo en momentos en que hasta los hospitales infantiles  de la capital están volcados en recibir a personas enfermas de SARS-CoV2.

“El coronavirus acaparó los reflectores”, dijo el miércoles Juana Rojas, madre de un niño con padecimientos oncológicos, durante la protesta en el Ángel de la Independencia de la capital.

“Pero se trata de que no haya solamente cuidados y medicamentos o para [los pacientes de COVID-19] o para nosotros”, destacó.

Los padres han decidido protestar en rotaciones semanales, pocas personas a la vez, para evitar todos enfermarse si se contagian durante su manifestación.Marina E. Franco

Rojas dijo que por más que las doctoras de su hijo se esfuerzan por atenderlo, “no es posible si no cuentan con los recursos que todos necesitamos, esto es institucional”.

["Te dejan morir solo": la precariedad de los trabajos esenciales ante el coronavirus en México]

Los integrantes del Gobierno de López Obrador no se habían pronunciado sobre las protestas hasta el miércoles por la tarde, aunque los padres denuncian que sus manifestaciones pasadas han sido recibidas con promesas vacías o hasta desdén por parte de las autoridades.

En febrero, el presidente López Obrador aseguró sin pruebas que las quejas de los familiares de personas con cáncer eran alentadas “por la oposición política” y que eran “asunto de partidos”.

La expectativa de madres como Rojas y padres como Rivas es que sus esfuerzos por manifestarse y hacer huelga de hambre, aun estando en la pandemia, muevan a los funcionarios a responder de manera más inmediata.

“La situación sigue y sigue por más que dicen ‘Ya van a llegar’”, dijo Rojas.

“Pero que quede claro: no somos pagados por nadie ni somos de partido político, somos padres que estamos mendigando medicamentos”, remarcó la mujer. “Solo queremos, por favor, que ya resuelvan esto”.

Lea también:

El coronavirus supera las 100,000 muertes en Estados Unidos

El Salvador registra 36 pandilleros con coronavirus en dos cárceles

Este niño desapareció hace 25 años tras ser elegido líder budista. Ahora tiene un trabajo y una vida normal