"Nadie merece morir solo”. Estas mujeres acompañan hasta el último aliento. La pandemia ha hecho más visible su labor

"Mucha gente dice que no tiene el estómago para hacerlo, es muy difícil, pero a mí no me dio miedo”, asegura una 'doula' mexicana. Así son sus servicios en el instante final.
/ Source: Telemundo

WASHINGTON.— Amanecía cuando Carlos murió de cáncer en su pequeña habitación, alumbrada con una tenue luz de velas y donde sólo se escuchaba el susurro de rezos y sus canciones favoritas de José José. La pacífica escena fue el trabajo de Lupe Tejada Díaz, una dreamer mexicana certificada como doula para acompañar en las últimas horas de vida.

“Nunca lo olvidaré porque acá siempre hay apagones por las tormentas de viento, y ese día hubo uno. Me llamaron de madrugada y estuve con Carlos y su familia hasta que falleció”, dijo Tejada Díaz en entrevista desde Silverdale, en el estado de Washington.

A Carlos le gustaba la canción Gracias y otros temas románticos de José José, el fallecido cantautor mexicano, y la música de la película Coco, que rinde tributo a las tradiciones del Día de los Muertos en México. Su doula las hizo sonar con el celular en esos momentos finales.

“Estaba semiconsciente, pero se fue en paz, sabiendo que su familia lo quería mucho”, cuenta Tejada Díaz, de 24 años.

A petición de su familia no revelamos el nombre completo de Carlos, un inmigrante indocumentado que falleció en abril, apenas un mes después de ser diagnosticado con cáncer de páncreas avanzado.

Tejada Díaz acudió en medio de la tormenta porque, según explicó, ha dedicado su vida a ayudar a comunidades pobres, inmigrantes e indígenas.

"Nadie merece morir solo”, explica.

“Me enamoré del arte de ayudar a la gente en estas etapas tan difíciles", asegura, "mucha gente dice que no tiene el estómago para hacerlo, es muy difícil, pero a mí no me dio miedo".

La dreamer mexicana, Lupe Tejeda Díaz, lee un verso de la Biblia a un paciente moribundo. Ella forma parte de un floreciente negocio para ayudar a pacientes terminales en las últimas etapas de su vida. Foto cortesía de Lupe Tejeda Díaz / Noticias Telemundo

Tejada Díaz emigró con sus padres desde Ciudad de México de niña, y está protegida bajo el programa de Acción Diferida para Niños Llegados en la Infancia (DACA,  en inglés), aunque ya inició trámites para la residencia permanente a través de su esposo.

La dreamer, una terapeuta que alguna vez soñó con establecer una funeraria, considera que el proceso de duelo, aunque doloroso, puede aliviar: "La muerte no discrimina ni espera a nadie, y estas conversaciones son importantes y nos atañen a todos".

Doulas de la muerte

Así como hay parteras para el nacimiento de un niño, las llamadas "doulas de la muerte” (death doulas, en inglés) ayudan a preparase a pacientes terminales y a sus familias.

Tejada Díaz obtuvo su certificación pero aprendió mucho del oficio de la mano de su mentora, Alua Arthur, una inmigrante ghanesa que abandonó su carrera de abogada para ayudar, desde 2014, en esta parte del ciclo de vida.

En entrevista telefónica desde Los Ángeles (California), Arthur dijo que en muchas partes del mundo siempre ha habido quien lleve consuelo a los dolientes, aunque justo ahora esta profesión ha aumentado su popularidad.

“Obviamente ha cambiado por la forma en que morimos en la cultura moderna, porque muchos no viven cerca de sus familias", agrega. " Con la pandemia, la gente quiere saber más sobre lo que hacemos".

Los pacientes terminales recurren cada vez más a los servicios de "doulas", o asistentes personales, para tramitar sus documentos legales, organizar su servicio fúnebre, o simplemente buscar paz interiorFoto cortesía de Alua Arthur / Noticias Telemundo

La vida de Arthur, de 41 años, comenzó a cambiar en 2012 cuando, de viaje en Cuba, conoció en un autobús a una alemana que padecía cáncer de útero y tenía poco tiempo de vida. Ambas entablaron un largo diálogo sobre el proceso de morir. 

Al año siguiente, acompañó en su lecho de muerte a su cuñado, Peter, algo que la impactó mucho. En 2014, fundó su empresa, Going with Grace.

Desde que estalló la pandemia del COVID-19, se ha disparado la demanda de sus servicios, y agota con rapidez los cupos en sus talleres de capacitación virtual.

Hace cuatro años, Arthur fue contratada por las hijas de Laura, una mujer de 95 años ingresada en un hogar de ancianos y diagnosticada con el mal de Parkinson. 

A Laura le encantaban las flores y dio su último aliento con el aroma de decenas de rosas blancas colocadas alrededor de su cuerpo.

“Todos tenemos que atravesar un duelo, no hay atajos, y lo mejor que puedo hacer es recordar a los dolientes que esto es una experiencia normal y que no están solos”, afirma Arthur, graduada en del Instituto Sacred Crossings.

Una transición más llevadera

Arthur cobra 495 dólares por una consulta de tres horas para evaluar los deseos y necesidades de sus clientes.

Empresas como la suya son tan variadas como los servicios de apoyo integral fuera del campo clínico, y los precios dependen de la experiencia y ubicación.

Los servicios incluyen ayuda para tramitar testamentos, poderes, y otros documentos legales; cierre de cuentas bancarias; trámites con el Seguro Social; asistencia con arreglos fúnebres; y una mano amiga o una oración en el lecho de muerte.

Alua Arthur, una inmigrante ghanesa, estableció en 2014 su propia empresa, "Going with Grace", para ayudar a pacientes terminalesFoto cortesía de Alua Arthur / Noticias Telemundo

Aunque los formularios se consiguen de forma gratuita en internet y sin necesidad de un abogado, las doulas buscan minimizar el estrés de los preparativos fúnebres, y dar apoyo al moribundo y consuelo a sus dolientes.

Ante las restricciones de distanciamiento social por la pandemia, estas empresas han suspendido las visitas a hogares, asilos de anciano, hospitales y centros para pacientes terminales. Les quedan los celulares y demás tecnología para hacer sus labores de forma virtual.

Según la Alianza Nacional de Doulas para el Fin de la Vida, hay cerca de 430 de estas asistentes certificadas en Estados Unidos; son en su mayoría mujeres con títulos universitarios, de igual forma que los hombres abundan en el negocio de las funerarias.

La cifra podría ser mayor porque muchas doulas operan bajo el radar en sus vecindarios, y el oficio no exige una certificación formal.

Algunas han creado grupos en Facebook para compartir anuncios y mejores prácticas, como Doula Damn Thing, de Tejada Díaz.

Candi Cann, especialista en temas de muerte de la Universidad de Baylor en Waco (Texas), explica a Noticias Telemundo que la popularidad de las doulas se debe a que la gente “prefiere morir en casa, rodeada de amigos y familiares, y no entre extraños bajo las luces fuertes de un hospital”.

Cann, coautora de un informe sobre la muerte y el duelo en tiempos del COVID-19, cree que la cultura hispana asimila mejor la muerte y el luto debido a arraigadas costumbres en países de América Latina de extensos velorios, visitas a cementerios, y altares para los difuntos. Es la cultura anglosajona, argumentó, la que evita hablar de la mortalidad y obstaculiza procesar la pérdida.

En Estados Unidos no hay una ley federal que permita dejar de trabajar por muerte de un ser querido, y el beneficio depende de cada empresa.

Tejada Díaz ofrece estos consejos:

  • Prepare un testamento o una declaración de voluntad anticipada (advanced directive, en inglés), para dejar instrucciones sobre el tipo de cuidado médico que acepta o rechaza. Este formulario siempre se puede modificar.
  • Autorice un poder de representación legal para arreglar sus asuntos médicos y financieros.
  • Deje instrucciones claras sobre una orden de no reanimar (DNR, en inglés), en caso de sufrir un paro cardíaco o respiratorio. Este formulario impide primeros auxilios como resucitación cardiopulmonar, u otros tratamientos salvavidas. 
  • Entregue una copia de sus documentos a su médico de cabecera y a una persona de confianza, y mantenga otra en su poder por si es trasladado de emergencia al hospital.
  • Explore sus opciones para la disposición de sus restos y los distintos tipos de servicios fúnebres, que pueden ser costosos.
  • Si está internado en un hospital o centro médico, asegúrese de tener comunicación clara con su equipo médico y con la persona designada para hablar por usted.
  • Hable con franqueza con sus familiares sobre sus deseos, aunque sea una conversación difícil, porque la preparación reduce la ansiedad.

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