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Seis consejos para no gastar tanto en comida durante la pandemia

Una forma de controlar su presupuesto frente al alza en el precio de los alimentos, según los expertos

Por Megan Leonhardt, CNBC

A medida que la pandemia de coronavirus continúa, los compradores han tenido que enfrentarse al aumento de los precios en muchos alimentos de uso cotidiando, incluyendo la carne, la leche y los huevos. El departamento de Trabajo informó el martes que los consumidores pagaron 2.6% más por los comestibles en abril que en marzo, el mayor incremento en un mes desde febrero de 1974.

El precio de la carne, las aves, el pescado y los huevos subió un 4,3%, los cereales y los productos de panadería subieron un 2,9%, y las frutas, verduras y productos lácteos incrementaron un 1,5%. El índice de precios de los huevos por sí solo subió un poco más del 16%, el mayor aumento para cualquier alimento.

Los compradores no deben esperar que los precios caigan cuando los estados reabran. "Creo que esta es la nueva normalidad por un tiempo", asegura Phil Lempert, analista de la industria alimentaria y editor de SupermarketGuru.

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Esto es porque todo el mundo, desde los agricultores a los productores, pasando por las plantas de procesamiento y las tiendas de comestibles, va a tener que hacer enormes inversiones en la seguridad del personal y los productos. Del lado de la granja y el procesamiento de alimentos, se necesitarán protocolos de distanciamiento social de los trabajadores. Mientras tanto, los supermercados ya están invirtiendo en mayores procedimientos de saneamiento, barreras de plexiglás para proteger a los empleados de las cajas y personal adicional y guardias de seguridad para limitar la capacidad de los clientes en las tiendas.

"Los precios van a seguir subiendo durante un tiempo", enfatiza Lempert. "Probablemente pasen dos o tres años hasta que podamos tener una cadena de suministros más eficiente y luego se puedan reducir".

Pero eso no significa que los precios de todos los comestibles se vayan a disparar o que no pueda encontrar ofertas. Solo tiene que ser cuidadoso y creativo.

De acuerdo con los expertos, existen seis formas para no gastar demasiado en alimentos durante el confinamiento.

1. Compre en los alrededores

Si normalmente hace la mayor parte de sus compras en una cadena de supermercados local, puede valer la pena buscar otras tiendas donde normalmente no iría, según Lempert. Esto incluye tiendas de bajo presupuesto como Aldi y Lidl. Parte del secreto de los bajos precios de estas tiendas es que la gran mayoría de sus productos son de marca propia, por lo que no se paga por el marketing y la publicidad que muchas marcas utilizan para atraer a los clientes.

CNBC Make It encontró previamente que Aldi ofrecía precios más baratos en productos más esenciales, incluso que Walmart. Las tiendas de saldos y las tiendas de comestibles también pueden ofrecer mejores precios.

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Los restaurantes también pueden ser un buen lugar para encontrar comestibles en este momento. Panera entró al juego de la entrega de comida, y permite a los clientes pedir comestibles como leche, pan y productos frescos como tomates y uvas junto con sus ensaladas, sopas y sándwiches. "Vale la pena mirar diferentes lugares para adquirir alimentos", asegura Lempert.

2. Priorice la tienda local

Con el aumento de la temperatura en muchas partes del país y el fin de los pedidos de comida a domicilio , se espera que reanuden los mercados de agricultores y los programas de agricultura apoyada por la comunidad (CSA). Cuando lo hagan, esos pueden ser grandes recursos para los compradores que buscan más variedad a precios relativamente estables, opina Lempert.

"Puede que haya una mejor selección ya que los CSA podrían verse menos afectados por algunas carencias", dice Veronica Lehman, parte del equipo de marcas emergentes del grupo de consultoría de alimentos y bebidas JPG Resources.

Además, los compradores deberían revisar las granjas de su zona. "Ahora vemos a muchos agricultores que venden directamente a los consumidores", asegura Lempert. Los procesadores de carne más pequeños que no han sido afectados por el coronavirus también están vendiendo directamente, añade.

"Los agricultores han sido muy afectados por esto", destaca Lempert. Muchos están innovando para encontrar formas de hacer llegar sus productos a los consumidores asociándose con tiendas de comestibles locales o estableciendo opciones de compra y entrega en línea.

3. Compre marcas privadas

Si quiere reducir costes, compre la marca de la tienda, sugiere Lempert. Casi siempre es más barato que los productos de marca nacional en un 20% a 30% de media.

No perderá en calidad. En el informe anual de la Asociación de Fabricantes de Etiquetas Privadas (PLMA) de 2019, dos tercios de los consumidores estuvieron de acuerdo con la declaración: "En general, los productos de marca de la tienda que he comprado son tan buenos, si no mejores que la versión nacional de los mismos productos".

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4. Primero los congelados

Mientras que el precio de las carnes, aves, pescado y huevos subió un 4,3% en abril, el coste de las variedades congeladas de estos mismos productos se ha mantenido más estable, según Lempert. "Va a ver menos aumentos de precio allí, especialmente en el tipo de productos de carne, carne de vacuno y pollo", agrega.

Los compradores no tienen que preocuparse tanto por encontrar estos productos ahora como al principio de la pandemia, cuando muchos estadounidenses se abastecían de ellos. "Sé que mucha comida congelada se redujo durante las últimas dos semanas, pero en su mayoría, ahora ha sido reabastecida casi por completo", afirma Lempert.

 5. Preste atención a los ingredientes

Los precios de algunos productos básicos de despensa pueden ser estables ahora, pero la capacidad de mantener esos precios consistentes en los próximos meses dependerá de sus ingredientes. Por ejemplo, los macarrones con queso en caja. Tienen leche como ingrediente principal, así que es más probable que tengan un aumento de precio que una mezcla de arroz salvaje porque el precio de los productos lácteos ya ha subido un 1,5%.

Dicho esto, el aumento de los precio de los artículos estables va a suceder más lentamente porque se han almacenado más en los almacenes y el aumento de los costos de las materias primas no han llegado a los productos en los estantes todavía.

"No hemos visto aumentos de precios en general", dice Lehman. "Es principalmente en artículos que pueden ser vulnerables a la escasez de inventario." Ese es el caso de la carne, que es una industria mucho más concentrada en comparación con otros sectores. Solo hay un puñado de marcas y proveedores en el departamento de carne de su tienda local, pero hay una tonelada de empresas de alimentos de aperitivos, por lo que probablemente no verá picos de precios en esos artículos todavía.

Si bien es una buena idea continuar comprando productos autoestables en este momento, comience a prestar más atención a los precios de los productos que contienen ingredientes que pueden haber tenido más dificultades durante la pandemia.

6. Evite los alimentos preparados

Si está buscando recortar tu presupuesto de comida, vale la pena considerar hacer todo desde cero y saltarsr las comidas preparadas o las comidas que vienen en caja, dice Lehman. No solo son generalmente más caras, sino que la empresa que hace la comida puede empezar pronto a incrementar los altos costos de los ingredientes crudos.

"Comprar menos comidas preparadas y más ingredientes para cocinar comidas desde cero es rentable", comenta Lehman. Piense en comprar pasta, carne molida, tomate y especias por separado en lugar de comprar una caja de pasta.

A fin de cuentas, las fuerzas económicas en torno a la oferta y la demanda están impulsando la mayoría de los aumentos de precio que estamos viendo, dice el experto. "Cierta demanda minorista, si bien está relacionada con el miedo, es el resultado de vivir con estos patrones poco familiares", añade.

Además, muchos consumidores todavía se están adaptando a cocinar más comidas en casa. Como resultado, los consumidores no están seguros de cuánta comida deben tener a mano para las comidas diarias y cuánto tiempo duran las cosas. "Apenas están empezando a tener una idea real de lo que se necesita y hasta dónde se puede llegar", concluye Lehman. A medida que nos adaptamos, eso también ayudará a estabilizar los precios y los suministros.

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