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"Es peligroso y puede costar vidas": el riesgo de que los niños retornen a la escuela sin las debidas pruebas

"No vamos a ponerlos en riesgo sólo porque ordenan reabrir las escuelas”, advierten los padres preocupados ante la posibilidad de que los niños retornen sin las precauciones adecuadas, sin que se realice un rastreo y monitoreo de su salud y la de sus familiares. A continuación explicamos los motivos de su temor y su frustración.
/ Source: Telemundo

WASHINGTON.—Aún cuando el coronavirus ronda en la Casa Blanca, el presidente Donald Trump ha insistido este lunes en la rápida reapertura del país, pero la mayoría de los padres de familia se opone al regreso a las escuelas por temor a más brotes del COVID-19. La logística para su eventual reapertura es una pesadilla para maestros y administradores.

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Trump ha acusado a la oposición demócrata de bloquear la reapertura del país por motivaciones políticas, aparentemente frustrado porque el desplome de la economía podría afectar sus esfuerzos de reelección en noviembre próximo.

“El gran pueblo de Pennsylvania quiere su libertad ahora, y está plenamente consciente de lo que eso conlleva. Los demócratas se mueven despacio, en todo Estados Unidos, por motivaciones políticas", dijo Trump desde su cuenta en Twitter.

Los demócratas "esperarían hasta el 3 de noviembre si por ellos fuera. No jueguen a la política. Mantengánse seguros, muévanse rápido", alegó Trump. 

Esta tarde anunció avances en las pruebas de antígenos durante un evento en la Rosaleda de la Casa Blanca, donde el coronavirus ya ha contagiado a varios empleados del círculo cercano del mandatario.

Trump ha insistido en que los gobiernos estatales aceleren las medidas para la reactivación de la economía, y ha alentado protestas organizadas y financiadas por grupos ultraconservadores para exigir la reapertura de negocios y demás sitios públicos.

Sin embargo, la mayoría de los estados, incluyendo los que están bajo control republicano, han optado por la cautela, conscientes del riesgo de una segunda ola de brotes de coronavirus.

En la actualidad, las autoridades en 48 estados y el Distrito de Columbia, sede de la capital estadounidense, han ordenado o recomendado el cierre de las escuelas para lo que resta del ciclo escolar 2019-2020, al igual que en Puerto Rico y los demás territorios estadounidenses.

Según la UNESCO,  el cierre de escuelas y la interrupción de clases ha afectado a más del 70% de la población estudiantil en todo el mundo, y eso ha tenido un impacto en comunidades vulnerables y desfavorecidas.

Al igual que en el resto del mundo, millones de maestros y estudiantes en Estados Unidos han tenido que adaptarse al aprendizaje remoto a través de clases virtuales.

Urgen cautela

Una encuesta reciente del llamado Sindicato Nacional de Padres (National Parents Union, NPU), reveló el temor y la frustración de los padres de familia de que las escuelas reabran las aulas de forma apresurada porque, a su juicio, los niños no deben ser tratados como conejillo de Indias.

“Nuestros niños no son conejillo de Indias, y la salud de nuestros hijos e hijas debe ser lo primordial”, explicó Keri Rodrigues, presidenta del Sindicato y madre de tres hijos.

“Cuando los líderes escolares, funcionarios del gobierno, y profesionales médicos puedan hacer que como padres nos sintamos cómodos de que nuestros niños pueden regresar de forma segura, entonces los mandaremos, pero ni un segundo antes” de lo permisible, explicó Rodrigues, cuyo grupo reúne a organizaciones de padres y activistas del sector educativo en todo el país.

Para Rodrigues, la salud y bienestar de los niños es la máxima prioridad de los padres, aún cuando muchos afrontan los efectos económicos de la pandemia del COVID-19 y “pierden el sueño preocupados sobre cómo pagarán la renta”.

Según el sondeo de NPU, realizado la semana pasada entre 500 padres a nivel nacional, dos terceras partes quieren que las escuelas se mantengan cerradas hasta que las autoridades puedan asegurar que no hay riesgo de contagio, aún si eso significa un retraso académico para los niños. Sólo un 22% apoyó reabrir las escuelas.

Más del 80% de los padres apoyan precauciones para cuando reabran las escuelas, como mantener la cuarentena para los estudiantes o maestros que lo necesiten; consejería de salud mental para estudiantes y maestros; horarios escalonados; distanciamiento físico de los pupitres, y el uso de mascarillas, entre otras.

Una encuesta similar de la Asociación Nacional de Educación (NEA, por su sigla en inglés), uno de los principales sindicatos de maestros en el país, reflejó un enorme apoyo de los padres al manejo de la crisis por parte de los maestros y demás autoridades escolares.

La presidenta de ese gremio, Lily Eskelsen García, ha dicho que la reapertura de edificios escolares dependerá de las recomendaciones de los expertos de salud y los educadores, “no los caprichos de Donald Trump”.

Imagen de un aula vacía en West Milton (Ohio) debido al cierre de escuelas en todo el estado, como parte de un esfuerzo por reducir la propagación del coronavirus. Foto del 13 de marzo de 2020. REUTERS/Kyle Grillot REFILE - REUTERS / REUTERS

“No hay un solo educador en el Grupo de Trabajo sobre el Coronavirus de la Casa Blanca… eso significa que 51 millones de estudiantes en las escuelas públicas no tienen quien abogue por ellos en la Casa Blanca para que estén seguros cuando reabran las escuelas”, se quejó.

“El regresar a miles de niños a las escuelas sin las debidas pruebas, rastreo, y aislamiento social, es algo peligroso y puede costar vidas”, advirtió Eskelsen García.

Las autoridades han dejado en claro que nada volverá a la "normalidad" de antes porque, para evitar una segunda ola de brotes, las escuelas tendrán que mantener previsiblemente medidas como chequeo de temperatura y lavado de manos; aislamiento físico; uso de mascarillas; limpieza profunda de aulas y autobuses, y suspensión del recreo al aire libre. 

Reinventar el sistema educativo

El pasado 16 de abril, Trump difundió una serie de guías para la reapertura escalonada de negocios, escuelas e instituciones, con base a recomendaciones de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés), y que dieron flexibilidad a los gobiernos estatales.

La Administración Trump impidió la semana pasada la divulgación de guías actualizadas de los CDC por considerarlas demasiado estrictas, y la entidad federal no ha precisado si las modificará ni cuándo.

Por ahora, las autoridades centran sus esfuerzos en la eventual reapertura de las aulas para otoño próximo, aunque la logística de cómo hacerlo sin poner en riesgo la salud de los alumnos y el personal docente sigue siendo la principal traba.

En entrevista telefónica con Noticias Telemundo desde Kansas City (Missouri), Christy Moreno, miembro del Sindicato Nacional de Padres, y madre soltera de dos hijos, afirmó que la pandemia ofrece el “momento ideal” para que las autoridades sopesen cómo “reinventar el sistema educativo” y promuevan una “educación equitativa”.

Esa reinvención, explicó Moreno, pasa por mantener el interés de los estudiantes en el plan de estudios; proveer información a los padres para que puedan ayudar a sus hijos en casa, y que el gobierno amplíe el acceso de hogares pobres a servicios de internet.

No todos los padres pueden costearse planes de internet que les permiten a sus hijos realizar tareas o seguir los cursos en línea, señaló Moreno, quien representa a NPU en la zona central del país.

“Como mínimo, el gobierno tiene que proporcionar conectividad, tecnología y velocidad para todas las familias en el país” y evitar problemas en futuros ciclos escolares, agregó.  

Christy Moreno, representante del Sindicato Nacional de Padres, ayuda a su hija con las tareas escolares durante una clase virtual desde su casa en Kansas City (Missouri). Foto cortesía de Christy Moreno / Noticias Telemundo

Moreno señaló que su familia, al igual que muchas otras, están afrontando la encerrona obligatoria lo mejor que pueden, aunque sus hijos, Nina y Emilio, en séptimo y cuarto grados, respectivamente, han sentido ansiedad, insomnio, y frustración por la crisis.

“No tenemos seguridad de nada, pero estamos contentos con lo que están haciendo los maestros… definitivamente la seguridad de nuestros hijos viene primero; no vamos a ponerlos en riesgo sólo porque ordenan reabrir las escuelas”, puntualizó.

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