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J. Crew se declara en bancarrota. Es el primer gran minorista víctima del COVID-19 y le pueden seguir otros

El cierre generalizado de tiendas y otros negocios para mitigar los efectos de la pandemia amenaza con llevar a la quiebra a otras compañías con décadas en el mercado.

Una de las marcas favoritas de ropa de muchos estadounidenses —incluida la exprimera dama Michelle Obama— se ha convertido este lunes en la primera víctima de la crisis financiera que ha traído aparejada la pandemia del nuevo coronavirus en Estados Unidos.

J. Crew Group Inc, la icónica cadena de tiendas con sede en Nueva York, se ha declarado en bancarrota ante un tribunal federal de Virginia, a la vez que presentó un plan para entregar el control a sus prestamistas con el fin de eliminar una deuda de aproximadamente 165,000 millones de dólares.

Se trata de la primera compañía de venta minorista empujada a la quiebra por el cierre generalizado de tiendas y otros negocios, una medida adoptada en el país desde mediados de marzo para contener la propagación del COVID-19.

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Se espera que el control de la cadena, conocida por su ropa de estilo preppy, sea tomado por sus principales acreedoras: Anchorage Capital Group, Blackstone Group Inc's GSO Capital Partners y Davidson Kempner Capital Management.

Las operaciones de J. Crew continuarán durante su reestructuración y la ropa aún estará disponible para comprar en línea. La compañía dijo el lunes que anticipa que sus tiendas vuelvan a abrir cuando sea seguro hacerlo.

J. Crew aplicó para la bancarrota este lunes. AP

El brote de coronavirus obligó al cierre temporal de sus casi 500 tiendas, su factoría, así como los comercios de Madewell, una marca asociada. Antes de la pandemia, J. Crew ya atravesaba dificultades financieras, como muchas otras minoristas con presencia física que encajaron el golpe de las compras en internet.  

La bancarrota llega además después de que la compañía aumentara el precio de sus productos, alejando a sus compradores. En 2017 estuvo a punto de quebrar, pero lo evitó mediante un acuerdo con los acreedores que redujo la deuda total y aplazó las fechas de vencimiento de las obligaciones de pago.

Las raíces de la compañía se remontan a 1947, cuando la marca comenzó a vender ropa de mujer a precios económicos, aunque no fue hasta 1983 que adoptó el nombre de J. Crew.

En sus ocho años en la Casa Blanca, la exprimera dama Michelle Obama dio más renombre a la marca al aparecer en público frecuentemente con piezas sencillas como cardigans y faldas ajustadas hacia la rodilla. En 2011, la marca se convirtió en la primera de su tipo (ropa producida en masa) en mostrar sus diseños en la Semana de la Moda de Nueva York.

Peligro para otras compañías de ropa

J. Crew, según los expertos del mundo financiero, es sólo la primera de una serie de bancarrotas a consecuencia de la pandemia. 

Aunque más de la mitad de los estados del país ya han puesto en marcha la reapertura escalonada de negocios, muchas tiendas permanecen cerradas y otras están percibiendo un número exiguo de clientes, pues además de que el llamado al distanciamiento social persiste, más de 30 millones de estadounidenses han perdido su trabajo durante la pandemia.

La tienda departamental Nieman Marcus es otra de las que podría sucumbir al COVID-19, pues ya atravesaba dificultades financieras debido al auge del comercio en línea. GC Images

Las ventas de marzo en tiendas y restaurantes sufrieron su caída más severa desde 1992. Las ventas de ropa, en concreto, cayeron más del 50%.

Partes del sector minorista ya estaban bajo presión antes de la llegada del COVID-19, debido a la feroz competencia de internet y el cambio de comportamiento de los consumidores. Mientras el tráfico en los centros comerciales disminuye, el comercio electrónico sigue ganando terreno.

En los últimos años, gigantes del comercio minorista que sobrevivieron hitos desastrosos como las guerras, la Gran Depresión y la Gran Recesión, no han dejado de cerrar cientos de tiendas.

Algunas de las más destacadas en hacerlo han sido los lujosos almacenes Barney´s en Nueva York, Pier1Imports, True Religion, Gymboree, Payless ShoeSource, Diesel, Roberto Cavalli y Forever21.

Según la revista especializada Forbes, estos otros comerciantes minoristas ya sufrían grandes pérdidas antes del COVID-19 y ahora podrían no sobrevivir:

✔️ JCPenney, que tenía una deuda de 3,700 millones de dólares a finales de 2019.

✔️ Neiman Marcus, con una carga de deuda de 4,300 millones..

✔️ Sears, con pérdidas de 12,000 millones desde su último año rentable, en 2010.

Algunas otras son Kohl’s, Levi Strauss, y las tiendas departamentales Macy’s y Nordstrom.

Con información de NBC News, AP y Forbes

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