“Soy guardia en una prisión de ICE. Mi miedo cada noche es llevar el COVID-19 a mi hija y esposa”

Un guardia nos adentra en la crisis del coronavirus en los centros de detención de ICE gestionados por LaSalle Corrections. Acusa a la corporación de exponerlo a diario al virus y de albergar a contagiados en el mismo pasillo que el resto de detenidos. Dos trabajadores de su compañía fallecieron de coronavirus.

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Por Belisa Morillo y Damià Bonmatí

“Mi mayor preocupación es ir a trabajar todos los días, sabiendo que no estoy protegido adecuadamente del COVID-19 y que ya hay casos diagnosticados”, explica el guardia Gerard (nombre supuesto por temor a represalias).

Lleva varios años trabajando en el River Correctional Center, una prisión del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés) en el estado de Lousiana gestionada por la empresa privada LaSalle Corrections.

Cualquier acción cotidiana en su jornada laboral le parece ahora un riesgo: desde marcar un pin de seguridad en un teclado hasta abrir la puerta de la celda de un preso contagiado de coronavirus, según explica a Noticias Telemundo Investiga

Otros dos guardias que trabajaban para la misma empresa en labores de seguridad, en este caso en el centro de Richwood, también en Louisiana, fallecieron por coronavirus, según informó la agencia de noticias The Associated Press esta semana. 

A Carl Lenard, de 62 años, y Stanton Johnson, de 51, les prohibieron usar mascarillas en los inicios la pandemia, según denuncia su familia. Esa misma orden ha afectado también al resto de trabajadores en Richwood y River: “Al principio no querían que lleváramos mascarilla, no querían que afectáramos la moral de la población detenida”, explica Gerard.

Temiendo haberse contagiado, Gerard se hizo un test hace unas semanas por su cuenta, que tuvo que pagar él. Salió negativo, pero el miedo persiste. 

El pasillo que aterra a Gerard

Dos inmigrantes de River sí dieron positivo en las pruebas de COVID-19, y se encuentran en  celdas de aislamiento indicadas con rótulos de advertencia naranjas y unas mantas en las ranuras del suelo.

Pero inmigrantes y activistas llevan casi dos meses alertando de que es imposible tomar medidas de seguridad adecuadas en detención durante la pandemia. Una vez el coronavirus entra en una prisión, es cuestión de días que todos o casi todos los inmigrantes terminen contagiados, según un estudio científico que urgía a su pronta liberación

El guardia se queja de que las celdas de aislamiento para los diagnosticados, con los advertencias naranja y mantas en el suelo, están en el mismo pasillo en el que se hospedan el resto de detenidos y trabajan los empleados.Cedida a Noticias Telemundo Investiga

En River, los presos que no fueron diagnosticados como contagiados siguen en celdas-dormitorio que albergan  entre 70 y 80 detenidos. Pero pasan por el mismo pasillo de las celdas de aislamiento para ir a hacer llamadas o ver el médico varias veces al día. El pasillo también tiene una basura en la que se botan desechos de las celdas.

“Los enfermos están en las celdas de ese pasillo”, explica Gerard, “las celdas no están correctamente preparadas, es decir, todavía tienes que abrir las puertas y abrir la reja para darles comida y otras actividades necesarias”.

El guardia sostiene que, además, al menos tres oficiales del centro han sido  diagnosticados ya con COVID-19. “Estoy bastante seguro de que se contagiaron allí. Cuando todo esto ya había comenzado, seguían trasladando migrantes, tanto recién detenidos como desde otros centros”, asegura. 

ICE solo cuenta a sus propios empleados en las estadísticas de contagiados por coronavirus, pero no lleva el cómputo de los trabajadores de las empresas que subcontrata. La empresa Salle Corrections no ha contestado aún a las preguntas de Noticias Telemundo Investiga. 

Gerard lamenta que todas las celdas de detenidos, estén infectados o no, llevan a un mismo pasillo en el que agentes como él hacen su trabajo cada día. Él tiene que pasar cada día por allí y dice que le aterra esa idea.

“Otros agentes ya han resultado positivos y los hay en hospitales, luchando por sus vidas mientras hablamos”, explica, “tengo miedo de llevar el COVID a casa, no quiero llevárselo a mi hija y mi esposa”.

El guardia cree que LaSalle Corrections no debería tener a los infectados en el mismo edificio que el resto de empleados y de inmigrantes: “Tienen que ser enviados a un lugar donde puedan ser tratados adecuadamente y tengan personal que se ocupa estrictamente de eso y tienen experiencia con eso. Pero el personal médico que tenemos aquí es limitado”.

“Si usted tiene basura en la cocina, en lugar de sacarla y llevarla a un vertedero para deshacerse de ella, la traslada al comedor. Ya no huele a la cocina, pero sí el comedor”, dijo Gerard en referencia al virus, “pero ¿esto soluciona el problema?”

Algunos trabajadores médicos son empleados de la misma empresa privada, según la última inspección, realizada para ICE el 12 de marzo y que determinó que las condiciones del lugar eran “aceptables”.

Detenidos de varios centros de ICE enviaron mensajes en video protestando por lo expuestos que dicen estar al coronavirus.Noticias Telemundo

Richwood, el centro en el que dos trabajadores de La Salle murieron, también ha sido un foco de quejas por parte de los detenidos.

Allí ya hay 55 detenidos contagiados. En todo el país hay casi 500. Pero sólo se han realizado 1,030 pruebas en todo el país, lo que corresponde a menos del 4% de los inmigrantes bajo custodia de ICE. 

Entre los enfermos está, por ejemplo, el mexicano Raúl Luna, que se recupera de un cáncer rectal. Fue diagnosticado de coronavirus en un hospital y devuelto a la prisión en la que ya hay decenas de infectados, según confirmó ICE a Noticias Telemundo. 

La supervivencia de Luna depende ahora de una bolsa de colostomía. Antes de la pandemia, su salud ya era precaria y alertaba: “El agua de las duchas está muy caliente. yo tengo el intestino de fuera y, cada vez que me ducho, me quemo. Es inhumano cómo están los baños llenos de hongos, llenos de bacterias”.

“Comemos juntos unas sesenta personas”

Son cientos sino miles los inmigrantes que piden mejores medidas de seguridad. El mexicano Uriel, detenido en Winn Correctional, también gestionado por LaSalle, asegura que trabajadores y detenidos fueron provistos con mascarillas la última semana de abril, más de un mes después del inicio de la emergencia por la pandemia en Estados Unidos.

“Los oficiales no usaban mascarilla y guantes durante semanas, ahorita ya están usando”, denuncia.

“Llevan la comida para donde están los enfermos y todavía se meten en la cocina y siguen trabajando. Yo digo que ellos mismos están propagando el virus aquí dentro”, asegura, “no hay distanciamiento, comemos juntos unas sesenta personas, dormimos juntos”.

ICE afirma que la población de reclusos se redujo en 4,000 personas desde principios de marzo y que las instalaciones se encuentran a un máximo del 70% de su capacidad para “incrementar el distanciamiento social”.

Actualmente hay casi 30,000 extranjeros bajo custodia.

La Salle Corrections gestiona 26 prisiones en el sur de Estados Unidos, varias de ellas para albergar a inmigrantes.

El Gobierno federal subcontrata cada vez más a compañías privadas la gestión de los centros para inmigrantes. Un 81% de los extranjeros detenidos a principio de 2020 se encontraban en centros propiedad o manejados por corporaciones privadas, según un reporte de la organización de derechos civiles ACLU, que lo considera un récord histórico.

Puede enviar quejas o experiencias de sus familiares en detención por email a damia.bonmati@nbcuni.com