Una anciana inmigrante vence a la gripe de 1918, el cáncer y el coronavirus: “No es humana, nos va a sobrevivir a todos"

Esta inmigrante nació en un barco que llegó a Nueva York durante la peor epidemia del siglo XX. Desde entonces ha sobrevivido al cáncer y otros males. Cuando enfermó de COVID-19, fue aislada: ahora ya quiere volver a tejer lana.

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“No es humana”, bromea Joanne Merola sobre su madre, “tiene un ADN sobrehumano”.

Angelina Sciales, que así se llama su madre, tiene casi 102 años, y ha sobrevivido a la gripe que entre enero de 1918 y diciembre de 1920 contagió a 500 millones de personas (por entonces, una cuarta parte de la población mundial) y causó al menos 20 millones de muertes. También ha sobrevivido al cáncer, cuenta su hija, y ahora ha superado la pandemia de coronavirus que azota el planeta.

[Nuestra cobertura de la pandemia]

“Mi madre nació en 1918”, explica Merola por teléfono desde su casa en Lake Mohegan, un suburbio al norte de la ciudad de Nueva York, a la emisora PIX11.

Nació en un barco que llegaba desde Italia durante la gripe español, y su madre falleció durante el parto. Ya en la ciudad de Nueva York, la familia se reunió con su padre en Brooklyn. Había 11 hermanos, de los que sólo ella sigue viva, internada en un centro para mayores en el condado neoyorquino de Westchester.

El pasado 21 de marzo, la anciana fue hospitalizada para una cirugía menor, pero dio positivo a la prueba de COVID-19 y fue devuelta al hogar para ancianos y aislada en su habitación. Durante semanas sufrió fiebre, pero el 20 de abril, un mes después, se le volvió a hacer la prueba y dio negativo: se había curado.

La pandemia de coronavirus ha contagiado ya a más de tres millones de personas en todo el mundo, provocando la muerte de más de 210,000, según el Centro de Ciencias de Ingeniería de la Universidad Johns Hopkins. En Estados Unidos se han registrado un millón de casos y casi 60,000 fallecidos, la mayoría ancianos.

Merola recibió una llamada por la noche de las enfermeras que cuidan a su madre, diciéndole que se sentía muy bien, estaba comiendo de nuevo y había pedido una madeja de lana para volver a tejer.

“Mi madre es una sobreviviente”, explica la mujer, “ha sobrevivido a abortos espontáneos, hemorragias internas y cáncer”. De este último mal enfermó junto a su marido, al mismo tiempo: “Ella sobrevivió. Él no”, cuenta su hija, que no ha podido visitarla desde febrero, ni hablar con ella por teléfono porque ha perdido ya casi todo el oído.

 Así, Merola aprovecha los medios de comunicación con la esperanza de que su madre pueda verla: “Si pudiera ver esto, le diría, ‘¡sigue así, má, nos vas a sobrevivir a todos!”.

 Con información de PIX11.

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