Qué significa la caída histórica del petróleo en medio de la crisis por el COVID-19 y qué consecuencias tendrá

La estrepitosa caída del precio de referencia no significa que el petróleo haya perdido su valor, pero sí que la economía global ha entrado en una recesión prácticamente sin precedentes y cuya recuperación no será automática, pues la pandemia desafía, en la práctica, las nociones básicas de la oferta y la demanda
/ Source: Telemundo

Por Valentina Lares Martiz

La inédita jornada de este lunes, en la que la caída del precio referencial del barril de petróleo conocido como West Texas Intermediate (WTI) rompió la barrera de los números negativos, es el síntoma más claro de que el mercado petrolero en plena pandemia del Covid-19 es más inestable que nunca.

El componente especulativo que tiene el negocio petrolero en circunstancias normales suele manejarse bajo los preceptos del libre juego de la oferta y la demanda, lo que lo ancla a cierta lógica sobre cuánto petróleo se necesita a futuro y cuál podría ser su precio.

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Variables como la política, el clima o las finanzas mundiales son su constante aderezo de volatilidad. Pero, ¿qué pasa cuando se altera la estructura de la oferta y la demanda, cuando los pozos petroleros siguen bombeando crudo (y aumenta la oferta) pero el mundo, encerrado y prácticamente paralizado, apenas usa lo que tiene y está plenamente abastecido (lo que detiene la demanda)? Justamente se experimenta un descarrilamiento del precio como el ocurrido este lunes.

En el cortísimo plazo, los primeros análisis destacan dos cosas que alivian relativamente el panorama: el desplome del precio referencial del barril WTI del lunes ocurrió el día final de los contratos petroleros de cada mes (en el caso de este indicador ocurren los 20 de cada mes, y este 20 de abril se transaba el precio del petróleo que se vendería en mayo) y el WTI no es el precio referencial que se usa en todo el mundo, aunque sí en Estados Unidos. Otro precio referencial, como el Brent, se utiliza en la mayoría de las cotizaciones del petróleo a nivel mundial y, aunque bajó, no llegó a niveles tan alarmantes.  

Pero esto no significa que el desplome del lunes sea un problema menor o localizado. En cambio, muestra que el coronavirus, con su evidente consecuencia en la paralización del transporte, la industria, los servicios y el comercio logró arrebatar su valor –aunque sea momentáneamente– al petróleo, un producto hasta ahora infalible en términos de potencia económica y generación de riqueza.

Esta sola noción tiene un efecto de clara incertidumbre en los agentes económicos, según explica Luis Oliveros, especialista venezolano en política económica y comercio petrolero. “La caída del precio referencial dice que hay una debilidad económica global importante. Los agentes económicos están viendo que más del 70% de la economía mundial está parada y que nada indica que su recuperación vaya a ser muy rápida. La recuperación no va a ser en 'V', se percibe una situación inédita”, asevera.

Oliveros señala que la caída del precio de este lunes corrobora la posibilidad de que se cumplan predicciones como las del Fondo Monetario Internacional, que advirtió que el coronavirus podría representar una contracción de 3.3% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial. “Esta es una caída que no se veía desde la gran depresión de 1929. Para tener una idea, en la crisis financiera de 2008 el PIB global cayó solo 0.1%”, precisa.

Una vista general de la refinería Total Oil en Amberes, Bélgica, el 21 de abril de 2020.vía Getty Images / NurPhoto via Getty Images

Eso no implica que, circunstancialmente, los países atraviesen consecuencias más o menos favorables. Mientras la sobreoferta de crudo podría significar que algunos países lleguen a ver alguna rebaja en los precios de los combustibles, otros –sobre todo los que dependen de la renta petrolera– verán mermar su flujo de caja y los recursos con los que hacerle frente a sus compromisos económicos. En estos es probable que aumente la inflación, según el profesor universitario y experto en economía y energía, Francisco Monaldi.

 “Países que son exportadores netos como Venezuela, Ecuador y Colombia se verán muy perjudicados. Para Venezuela, con sanciones encima, la producción colapsando, es una tormenta perfecta. Ecuador es un país dolarizado y en un programa con el FMI y no tienen mucho margen de maniobra, no puede endeudarse, creo que será el segundo país más afectado. Colombia está en situación mucho mejor porque tiene una macroeconomía muy bien manejada pero sigue siendo muy dependiente del petróleo y sus costos de producción de petróleo son altos, por lo tanto va a sufrir como en 2014-2016 y probablemente caerá la producción”, precisa.

En este caso, también unos países sufrirán más que otros, especialmente aquellos para los que producir un barril de petróleo cuesta más. No es lo mismo que a Kuwait le cueste cuatro dólares cada barril y a Estados Unidos 30 dólares. Claro que en ese punto, las condiciones de manufactura, infraestructura y recursos con que cuenta cada país para resistir la crisis relativizan el análisis.

Remedios caseros

Cuando el desbalance en la dinámica entre oferta y demanda es tan pronunciado los correctivos usuales no generan las certezas de siempre, especialmente al corto plazo. Así, los clásicos recortes de producción que suelen acordar los países productores de petróleo para reimpulsar o estabilizar los precios del crudo no necesariamente tendrán el efecto esperado en un plazo corto, aún con la esperanza de una reapertura en el tráfico aéreo, el transporte terrestre y la reactivación de la manufactura. Monaldi explica que el mundo, que en enero de este año alcanzó a tener una demanda de 100 millones de barriles de petróleo al día, hoy ha visto una caída de 30 por ciento en la demanda.

Este número se corresponde con lo que afirmó la Agencia Internacional de Energía (AIE) en su informe de abril de 2020, que antes de la jornada del lunes la AIE vaticinaba para este mes de abril una caída en la demanda petrolera global de hasta 29 millones de barriles diarios en comparación con abril de 2019 y de 26 millones de barriles diarios para mayo de este año en comparación con mayo del año pasado.

La agencia destaca que para junio espera una recuperación gradual de la demanda, pero asegura que ese mes estará todavía 15 millones de barriles diarios por debajo en comparación con junio de 2019.

“No existe un acuerdo factible que pueda reducir la oferta lo suficiente para compensar la caída de la demanda a corto plazo”, precisa el documento, que solo advierte la posibilidad de un comienzo de la recuperación para el segundo semestre de este año.

Y no existe acuerdo porque no está claro si la demanda de petróleo seguirá bajando. “Tenemos que ver un pico del COVID-19 a nivel mundial para tener una idea más clara de cuánta demanda se destruirá”, aseguró el analista de recursos de Fat Prophets, en Sidney, citado por agencias internacionales.

Monaldi también señala que aún no está claro el tiempo que pueda tomar la recuperación de la industria. “Eso dependerá muchísimo de qué tanto dure esto, de que tanto se recupere la economía mundial. Hay sectores como la aviación que probablemente tarden mucho en recuperarse, entonces veo muy difícil que volvamos a los 100 millones de barriles en un período menor al año y medio. Con esto que estamos pasando se destruyó por lo menos 10 años de crecimiento de la demanda de petróleo y se estima que a final de año estaremos 3 millones por debajo, unos 97 millones de barriles de demanda, eso puede significar que los precios se recuperen un poco pero difícilmente vamos a volver a los precios de enero de este año, por encima de 60 casi 70 dólares por barril”, comenta el experto.

Actualmente, los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo más Rusia (OPEP+) han acordado recortes que alcanzan los 10 millones de barriles diarios a partir del 1 de mayo, lo que explica que prácticamente no haya disponibilidad de almacenamiento para el excedente que todavía producen los pozos.

Un hombre que usaba una mascarilla cargaba combustible en Plano, Texas, Estados Unidos, el 20 de abril de 2020.Xinhua News Agency/Getty Images / Xinhua News Agency/Getty Images

En circunstancias similares grandes países con grandes necesidades energéticas han aprovechado el bajón de precios para apertrecharse y llevar a tope sus reservas, pero en este momento ese tampoco pinta como el camino que más claro para despejar el excedente. El presidente Donald Trump ha dicho que Estados Unidos llenará sus tanques de reserva, pero actualmente necesitan unos 75 millones de barriles para alcanzar su máximo, una cantidad que no necesariamente balancea el exceso de oferta.

China tampoco luce como la solución pues aunque está en constante necesidad de energía, según cálculos de la consultora Wood Mackenzie publicados hoy por el diario español El Economista, el país asiático actualmente tiene en sus tanques de reserva 1,150 millones de barriles, un tope histórico que le permitirían sostener su demanda energética hasta por 83 días sin necesidad de hacer alguna compra adicional de petróleo.

La industria aeronáutica, otra gran compradora en tiempos de precios bajos, está paralizada hasta 90% de sus actividades, con lo que su consumo —y compra— está reducido al mínimo. Y mientras nadie más los necesite, al menos 160 millones de barriles están almacenados en tanqueros que flotan en los mares del mundo.

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