La victoria contra el coronavirus de un hispano que despertó del coma

“Dios me dio una segunda oportunidad de vivir”, dice. Tras haber visto de cerca la muerte, busca transmitir un mensaje de optimismo

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/ Fuente: Telemundo

Ernesto Castro pasó del miedo a la esperanza en cuestión de semanas. Después de contagiarse del nuevo coronavirus, acabó en el hospital durante varias semanas, donde los doctores le indujeron un coma. Ahora, tras haber visto de cerca la muerte, busca transmitir un mensaje de optimismo.

Las complicaciones por el COVID-19, la enfermedad provocada por este virus, pueden llevar al deceso; quienes sufren de enfermedades como diabetes o asma están en mayor riesgo de desarrollarlas. Este lunes, Estados Unidos superaba las 40,000 muertes por el virus. Sin embargo, la mayoría de quienes contraen la enfermedad logran recuperarse.

 “Dios me dio una segunda oportunidad de vivir y ahora no voy a desperdiciar esta oportunidad”, dijo en entrevista con Noticias Telemundo.

Castro es trabajador social en la clínica comunitaria de Monfort en Greely, Colorado. No sabe cómo se contagió, pero un día empezó a tener tos y congestión respiratoria. Aunque sufre de asma, se consideraba una persona con buena salud, por lo que el doctor lo envió a su casa para cumplir la cuarentena.

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Sin embargo, al poco tiempo de que se presentaron los primeros síntomas, desarrolló fiebre y dificultad para respirar. Su salud se complicó a tal punto que su novia lo llevó al hospital más cercano, donde le hicieron varios estudios de corazón y pulmones.

“Nadie podía ir conmigo ni menos acompañarme. Allí́ me dio mucho miedo, estaba completamente solo con este cuadro en donde apenas podía respirar”, narró.

Dado que su corazón estaba fallando, los doctores le presentaron con una sola opción: inducirle el coma. Sin embargo, nadie le podía asegurar que despertaría. El miedo a morir y no volver a ver a su novia y dos hijos era tal que no se atrevía ni a mirar la televisión.

“Me comencé a preguntar, ¿y si no me despierto? Estoy solo acá, mi familia no sabe lo que está pasando. Y si pasan días y semanas, ¿cómo ellos van a saber de mí? ¿De cómo estoy? Es una angustia terrible”, dijo.

Cortesía

Castro se describe como un hombre generoso, devoto a los pacientes de la clínica comunitaria. Aunque nunca ha gustado de pedir ayuda, su tiempo en el hospital le hizo cambiar.

Al llegar al hospital, perdió su teléfono celular y no pudo comunicarse con su familia durante varios días. Cuando al fin decidió decirle al personal del hospital que no encontraba su teléfono, ellos lo buscaron hasta encontrarlo.

Finalmente, después de días, logró comunicarse de nuevo con sus seres queridos para despedirse antes de entrar en coma.

“Me dieron la bendición y generosidad de poder, gracias a esto, volver a hablar con mi familia antes de partir en el coma. Me despedí de ellos como si nunca más fuera a regresar”.

Castro despertó una semana después. Cuando los doctores le preguntaron quién es el presidente de Estados Unidos, él respondió “Barack Obama”.

Una vez recuperado, los doctores lo intubaron y le dieron el medicamento contra la malaria, el cual está siendo utilizado en algunos casos para tratar las complicaciones por el COVID-19.

“Yo siempre ayudo a todo el mundo y realizo que está bien que uno pida ayuda cuando uno la necesite”, dijo. “Este virus me abrió́ los ojos y me dio más fuerza para la vida”.

Castro ahora se siente como un recién nacido que tiene que volver a aprender a caminar. La enfermedad le hizo perder la fuerza de los músculos y algunas funciones corporales. Aún no puede volver a trabajar y tiene problemas para respirar como antes.

Además, su novia también tiene el virus. Su hija se contagió y recuperó a los pocos días, y su hijo tuvo que irse con sus abuelos. 

“Así físicamente no estás bien, no tienes resistencia mentalmente y emocionalmente, esto me ha traumatizado demasiado, nadie está listo para esto”, dijo.

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Ante las dificultades que enfrenta su familia y la tristeza que le causan las noticias sobre el coronavirus, busca que su historia inspire a los demás para que cuiden de su salud y nadie más resulte contagiado.

“Tengo miedo, no quiero morir. No quiero dejar a mis hijos sin un padre y a mi novia sin su novio. Tengo que cuidarme, tengo que aprender esta lección de vida, de luz, gracias a Dios puedo ver la vida de otra forma y puedo aprender a ser más humilde”, aseguró.

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