Los niños en hogares temporales también sienten los efectos de la pandemia de coronavirus

Activistas advierten de que la pandemia ha agravado las deficiencias del sistema de hogares temporales, o 'foster care', que acoge a hasta cerca de 440,000 niños y jóvenes en Estados Unidos. Explicamos cómo el COVID-19 empeora su situación.

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/ Fuente: Telemundo
Por María Peña

WASHINGTON.— La pandemia de coronavirus ha agravado las deficiencias del sistema de hogares de cuidado temporal en EE.UU, que acoge a cerca de 440,000 niños y jóvenes, muchos de los cuales, ya antes de la crisis sanitaria, no sabían en un día cualquiera dónde pasarían la noche o con quien vivirían.

Aunque la situación varía de un estado a otro –porque el sistema recibe fondos federales, pero depende de la capacidad y gestión de los gobiernos estatales– la pandemia del COVID-19 ha dejado al descubierto la falta de uniformidad en el manejo de los hogares temporales.

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Se calcula que entre 424,000 y 440,000 niños y jóvenes pasan por el sistema cada año, aunque la cifra puede fluctuar según su situación particular y si son o no adoptados. 

Según un nuevo análisis de datos gubernamentales de la Fundación Annie E. Casey, hubo un total de 424,653 niños y jóvenes en hogares de crianza temporal en el año fiscal 2018, año del que se tienen los datos más recientes.

El 21% de los niños en hogares temporales del sistema de foster care son de origen hispano, según la Fundación Annie E. Casie. La pandemia de coronavirus ha expuesto las deficiencias del sistema de foster care en EEUU. Fundación Annie E. Casie / Noticias Telemundo

Del total de niños en estos hogares, el 44% son de origen blanco, el 23% de origen afroamericano, y el 21% de origen hispanos.

De hecho, se calcula que un tercio de todos los niños en el sistema pertenecen a las minorías, según Children´s Rights, un grupo nacional con sede en Nueva York.

En entrevista telefónica con Noticias Telemundo, Sandy Santana, director ejecutivo de Children´s Rights, afirmó que el complejo y maltrecho sistema de hogares temporales, conocido en inglés como foster care, afronta pruebas adicionales durante la pandemia.

Estos sistemas “ya estaban maltrechos, y si ahora añades el estrés de la pandemia, en muchos casos, sucumben ante las presiones y agravan los huecos del sistema”, explicó.

"Les llamo niños olvidados, invisibles, porque atraen poca atención sobre lo que les pasa", afirmó Santana al destacar cómo, antes de la pandemia, hubo niños que pasaban la noche en moteles o en oficinas de agencias sociales.

En un caso extremo en Miami (Florida), los niños pasaban todo el día fuera del colegio sin saber dónde pasarían la noche, y en otros casos, hubo niños que cambiaron de hogar "60 a 90 veces en nueve meses". 

Imagen de un estante con libros, juguetes y golosinas en el tribunal de la jueza Ernestine S. Gray en el Centro de Justicia Juvenil en Nueva Orleans (Louisiana) el 20 de noviembre de 2019. Bryan Tarnowski for The Washington Post via Getty ImagesThe Washington Post via Getty Images / The Washington Post via Getty Im

Con un sistema tan disparejo, la pandemia agarró desprevenidas a las autoridades: ciudades como Los Angeles (California) o Nueva York, estaban preparadas porque habían invertido más recursos y mejor liderazgo en estas lides, mientras que otros estados han demostrado una pobre gestión de sus sistemas, agregó Santana.

A continuación, una lista de los problemas que, según Children's Rights, aquejan al sistema, ahora que la pandemia ha obligado a más de la mitad de la población a vivir en cuarentena o bajo prácticas de distanciamiento social:

Suspensión de visitas familiares.— Para reducir el riesgo de contagio del coronavirus, muchos hogares temporales han cancelado las visitas en persona de padres biológicos, y las han sustituido por llamadas telefónicas o videoconferencias en FaceTime. Esto dificulta la conexión y la reunificación de familias, especialmente si ya atravesaban crisis.

Postergación de citas en tribunales.— Padres de familia que quieren recuperar a sus hijos ahora afrontan largas esperas para nuevas citas en los tribunales -a veces la espera es de meses-, o tienen que bregar con la cancelación de clases obligatorias sobre la crianza de niños y tratamiento para la drogadicción, entre otros requisitos impuestos por un juez.

Muy pocos estados cuentan con audiencias virtuales, y muchas familias afrontan trabas para demostrar que están cumpliendo con los planes trazados por las cortes para recuperar la custodia de menores.

Mientras tanto, los padres que desean adoptar a los menores bajo su cargo también afrontan la postergación de sus casos.

Restricciones en la inspección de hogares.— El gobierno federal exige visitas mensuales de investigadores en los hogares pero, desde el inicio de la pandemia, ha permitido que la revisión se realice por teléfono o videoconferencia. Pero eso limita la capacidad de los investigadores de detectar posibles abusos.

En algunos estados, las trabajadoras sociales, por su parte, llaman a los hogares de antemano para evaluar el riesgo de contagio de coronavirus antes de visitar en persona a los menores, o de lo contrario realizan reuniones virtuales.

Menos posibilidad de denuncias.— El sistema depende en parte de las denuncias que realicen médicos, maestros, y demás profesionales que tienen contacto directo con los niños.

Más de la mitad de los casos de abuso o negligencia provienen de estos profesionales, pero con el cierre de escuelas,  estos niños “se han vuelto completamente invisibles a personas que normalmente detectarían moretones o cambios de conducta”, advirtió Santana.

Según otros expertos, el encierro por la pandemia acarrea un mayor riesgo de casos de violencia doméstica y abuso infantil, que no necesariamente son evidentes en una videoconferencia.

Menos cupo en hogares temporales.—Por temor al contagio, muchas familias a cargo de hogares temporales, que acogen a niños abusados y les dan afecto y cuidado, se niegan a aceptar nuevos casos.

La falta de cupo supone un reto mayúsculo para agencias estatales que intentan proteger a los menores de situaciones de abuso en sus casas.  

Menos personal en residencias juveniles.— Bajo el sistema actual, también hay hogares de acogida transicionales (“group homes”) y albergues para jóvenes mayores de 17 años pero, con la pandemia, muchos afrontan escasez de personal.  

Muchos de estos hogares han registrado casos de abusos en situaciones normales “y son caldo de cultivo para infecciones”, advirtió Santana, quien aseguró que lo preferible es que los jóvenes vivan con familiares, amigos o vecinos, y no en estas instituciones.

Consultada por Noticias Telemundo, la Administración de Niños y Familias (ACF, por su sigla en inglés), del Departamento de Salud y Recursos Humanos, dijo que, en respuesta a la pandemia, el gobierno federal incrementó los fondos destinados a los hogares temporales.

El tercer plan de estímulo económico de dos billones de dólares, por ejemplo, designó $45 millones adicionales para servicios de bienestar de la niñez.

Además, su Oficina de Asuntos de la Niñez (“Children´s Bureau”) puso en marcha protocolos para proteger a las familias y niños en hogares temporales, siguiendo las recomendaciones de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades.

Al igual que otros grupos que abogan por el bienestar de los niños, Children´s Rights ha denunciado los recortes del gobierno federal a programas de ayudas de nutrición y cuidado médico para menores.

Además, los niños en hogares temporales tienen una mayor tasa de condiciones de salud agudas que el resto de la población, y los que están en instituciones, incluyendo jóvenes en casas transicionales y niños migrantes en centros de detención, tienen un mayor riesgo de contagio, según Santana.

El aislamiento y la cuarentena, de no manejarse con cuidado, podría causar una interrupción en el rendimiento académico y un mayor daño emocional y psicológico entre menores que resulten contagiados.

La mayoría de los hogares temporales se ha adaptado a las prácticas de “distanciamiento social” y las cuarentenas, echando mano de la tecnología para programar sus reuniones por videoconferencias.

Pero eso es magro consuelo para los niños más pequeños, que requieren contacto físico y expresiones de afecto para aplacar sus temores, según Joy M. Bruce, directora ejecutiva de la organización CASA Gal, en Nueva Orleans (Louisiana), una organización nacional que ofrece ayuda legal a los niños.

En Estados Unidos, las autoridades médicas y policiales pueden apartar a niños de situaciones de abuso en sus familias sin necesidad de un permiso de un juez, si consideran que los menores corren algún tipo de peligro o sufren negligencia de sus padres.

Estos niños viven en hogares temporales, a veces por un mínimo de casi dos años, a la espera de ser adoptados. Algunos pasan en esos hogares sólo durante estancias cortas, mientras una corte decide su destino final.

En 2017, por ejemplo, más de 690,000 niños y jóvenes entraron y salieron en algún momento de sus vidas de hogares temporales, según datos de la Oficina de Asuntos de la Niñez.

Un mapa de la Fundación Annie E. Casey muestra que, en 2018, buena parte de los niños se concentró en el suroeste de Estados Unidos: California tuvo 47,706, seguido por Texas, con 32,776.

La Fundación Annie E. Casie señaló en un nuevo informe que en 2018, alrededor de 424,000 niños y jóvenes vivieron en hogares temporales debido a problemas familiares. La pandemia del COVID-19 ha exacerbado las deficiencias del sistema, según activistas.Mapa cortesía de Fundación Annie E. Casie / Noticias Telemundo

Ese año, el mayor aumento en la tasa de niños trasladados a hogares temporales ocurrió en estados rurales como West Virginia, Montana y Alaska, mientras que los estados con las menores tasas fueron Delaware, Maryland, Nueva Jersey, Utah y Virginia, según un desglosado de la fundación.

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